La Feria del Caballo de Jerez es uno de los grandes escaparates culturales de Andalucía. ¿Qué papel juegan los vinos de Jerez dentro de esta celebración tan emblemática?
Yo diría que Tío Pepe es, sin duda, el vino protagonista de nuestra feria, una ciudad efímera que se sustenta en otros pilares como el caballo, que le da nombre, y el flamenco, como expresión de la cultura y la alegría de un pueblo que vive, durante sus ferias y fiestas, en un permanente “Jaleo” al que todo el mundo está más que invitado.
En un contexto festivo como la feria, donde tradición y ocio se unen, ¿cómo se trabaja desde González Byass para acercar el vino de Jerez a nuevos públicos?
Para Tío Pepe, como patrocinador oficial de la Feria, es un momento del año muy especial. Ponemos “la alfombra roja” para recibir a miles de visitantes de muchos países del mundo, convirtiéndonos en los mejores embajadores de nuestro estilo de vida y alegría de vivir.
La feria es tradición y cultura, pero también es un escaparate fantástico para lucir nuestros vinos y atraer nuevos consumidores a una categoría, el Jerez, que representa uno de los grandes vinos del mundo y cuya versatilidad hace que cada consumidor encuentre su mejor versión. En la Feria, Tío pepe se disfruta en copa alta, bien atemperado y acompañado de nuestra rica gastronomía, pero también con hielo si la temperatura lo requiere o en su versión más moderna, el Fino Spritz. Sin duda, el Jerez se pone de gala en la Feria llegando cada año a miles de nuevos consumidores que pasan a convertirse en SherryLovers para siempre.

El vino de Jerez forma parte del patrimonio cultural andaluz. ¿Cómo contribuyen a mantener viva esta tradición en las fiestas populares y en la identidad local?
Jerez es vinatera desde sus orígenes y forma parte de nuestra identidad desde la viña a la ciudad. La gran mayoría de nuestras fiestas tienen su razón de ser en la viña y el vino. Desde la bonita celebración de la llegada de la uva a los lagares, con las internacionalmente conocidas Fiestas de a Vendimia, a la celebración por San Andrés (30 de noviembre) de la llegada del Mosto del año. Son fiestas de marcado carácter popular que llegan a su culmen con la Feria del Caballo, fiesta por antonomasia, en la que la ciudad se engalana y de la que todos nos sentimos anfitriones por unos días.
Las nuevas generaciones viven las ferias de forma diferente. ¿Qué estrategias están impulsando para que el Jerez siga siendo protagonista en estos entornos festivos?
La identidad de la Feria sigue intacta y es algo que pasa de generación en generación. Desde Tío Pepe damos valor a la tradición y apostamos por mantener un estilo fiel que se refleja en la publicidad que hacemos con nuestras marcas durante la Feria o en la decoración del Templete del Real, sede de nuestra caseta. Pero también contribuyendo a vestir todo el Real de la Feria con los alegres farolillos de papel, seña de identidad de Jerez y su feria.
La Feria de Jerez hoy es un punto de encuentro de jóvenes de toda España y de otros países del mundo que, atraídos precisamente por su singularidad y por sus tradiciones, hace que regresen cada año a compartir con nosotros esta gran fiesta de la vida.
En relación con la escuela de vinos de Jerez y el programa SherryMaster, ¿qué importancia tiene la formación para transmitir la riqueza y singularidad del Jerez desde la cepa hasta la copa?
Dicen que no se puede amar lo que no se conoce. La riqueza del vino de Jerez, por su singular crianza dinámica, por sus distintas tipologías que nos regalan una paleta de colores y aromas únicos y por sus tierras albarizas, requiere un conocimiento al que damos mucha importancia en González Byass. Son ya 13 ediciones del SherryMaster, una inmersión en el Jerez desde el prisma de una familia de vinos que cumple, ahora, 190 años de historia.
El proyecto SherryMaster reúne a sumilleres, chefs y mixólogos de prestigio internacional. ¿Cómo ayuda esta comunidad global a posicionar el Jerez como un referente cultural más allá de España?
El SherryMaster nos ayuda a crear una comunidad de embajadores y amigos, a los que hemos sido capaces de transmitir los valores del Jerez. Son dos jornadas muy intensas en las que, empezando por la viña, origen de todo, recorremos la historia, el pasado y el presente de los vinos de González Byass. Catas emblemáticas “a pie de bota”, sesiones formativas con Antonio y Silvia Flores en las que se desgranan los caminos del Jerez, una gastronomía muy cuidada y el colofón de experiencias únicas que convierten un vino en leyenda. Todo eso es el SherryMaster, que ofrece cada año la bodega en la primera semana de septiembre en Jerez.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los principales objetivos de González Byass para seguir impulsando el vino de Jerez dentro de las fiestas, tradiciones y su proyección internacional?
Nuestro objetivo es mantener y expandir por el mundo la magia del vino de Jerez, sus tierras albarizas y sus bodegas donde la madera ve pasar el tiempo. Todo para mantener el legado familiar desde 1835 y siempre llevando por bandera el respeto al medio y su conservación.
Para alcanzar este reto, tenemos que seguir apoyándonos en las tradiciones, fomentar la formación y el conocimiento de nuestros vinos, apostando por la rica gastronomía de nuestro entorno y potenciando ese espíritu internacional que ha marcado a Jerez desde siempre. Todo esto con una visión a largo plazo, respetando y mimando la tierra y sus gentes y preservando el legado de la familia.




