Desde su perspectiva como vicepresidente, ¿Cuál es el papel actual del Real Club de Enganches en la preservación de esta tradición? Creo que es un pilar fundamental en el siglo XXI para mantener una tradición que se perdió a mediados del siglo XX. El Real Club de Enganches de Andalucía lleva, desde el año 84 —hace ya 42 años—, liderando la recuperación de este sector y de una tradición en la historia de España.
Lo hace a través de la recuperación de una gran cantidad de oficios que se habían perdido, como carroceros, carpinteros, herreros, herradores, faroleros, pintores, tapiceros, sastres, guarnicioneros, cocheros, lacayos, entre otros muchos. Esta recuperación de oficios pasados no solo ha permitido rescatar parte de la cultura perdida, sino que también ha servido para crear puestos de trabajo que habían desaparecido. Asimismo, ha sido una salida importante para los ganaderos. En la actualidad existen en Andalucía 200.000 équidos, y puesto que todo el enganche lleva consigo caballos, hemos aumentado la capacidad de venta de estos.
El caballo sirve para muchas disciplinas hípicas, desde el paseo hasta el salto, pasando por el completo, la doma vaquera, la clásica, etcétera. A ellas hemos incorporado otra, como es la del enganche en dos variedades: el deporte y la tradición, que a su vez incorpora los medios auxiliares necesarios, aumentando aún más los puestos de trabajo, como veterinarios, transportistas, especialistas en piensos e instalaciones ecuestres.
Todo esto se resume en lo que podemos denominar la cultura y la industria del enganche. Lo que se estaba perdiendo en los años 60 y 70 se ha recuperado hoy en gran parte gracias a la iniciativa que tuvieron en su día los creadores del RCEA y quienes han continuado su labor hasta la fecha.
¿Qué valores culturales e históricos considera que representa el enganche en la sociedad actual? Tanto los valores culturales como los históricos son, precisamente, algunos de los objetivos fundacionales del RCEA. La cultura la fomentamos a través de charlas, cursos, tertulias, artículos y la edición de revistas y libros. Esta es la base de la promoción para que se conozcan los valores culturales e históricos, que podrían resumirse en el conocimiento de una obra de arte que es el enganche completo: caballos, guarniciones, carruajes y tripulación, en sus diferentes variedades según las formas de enganchar (a la inglesa o continental, calesera, húngara, etc.), así como los distintos tipos de carruajes: de ciudad, de campo, deportivos, de transporte, etc.
Con estos mismos medios se estudia su historia, paralela a la historia universal, desde el año 3000 a. C. hasta nuestros días. Como anécdota, puedo contar que cuando se presentó en la Academia de la Historia en Madrid el libro Historia del carruaje en España, el presidente nos dijo: “No sé si os habéis dado cuenta de que habéis escrito la historia de España a través del carruaje”.
Pero, sobre todo, lo más importante ha sido la creación de clubes en toda Andalucía, lo que fomenta y da a conocer la cultura del enganche. Esta se populariza gracias a nuestra participación en ferias, romerías, exhibiciones y concursos, tanto nacionales como internacionales, deportivos y de tradición. Así, la cultura llega a la sociedad: entra por los ojos, se ve y se vive. Se puede decir que actualmente se ha popularizado como afición.
¿Cómo ha evolucionado el interés por el enganche en los últimos años? ¿Ha notado un relevo generacional? Ha evolucionado de una forma exponencial. En los años 60 y 70 se estaba perdiendo, cuando un grupo de aficionados creó el Real Club de Enganches de Andalucía en el año 84, y desde entonces hasta nuestros días no ha dejado de crecer.
Antiguamente, todo el enganche estaba en manos de agricultores y ganaderos, y de algunos pocos aficionados de ciudad. Hoy día, especialmente durante la expansión de los años 90 y 2000, el aumento de la afición fue increíble en todos los niveles. Fue entonces cuando se crearon la mayoría de los clubes que existen hoy.
Posteriormente, en los años 2000, el sector se ha asentado, mejorando no solo en cantidad, sino también en calidad. Existen grandes cocheras con magníficas colecciones de carruajes, y se participa en dos grandes grupos: el deportivo y el de tradición. El RCEA fue pionero en ambos, y sus socios siguen participando en los dos, aunque actualmente el club fomenta más la tradición. Desde principios de los años 2000 se han mejorado, estudiado, corregido y recuperado las formas de enganchar en tradición: restaurando o creando nuevas réplicas de carruajes y guarniciones, perfeccionando el estilo de guiar y las vestimentas de los participantes. Se están alcanzando niveles muy importantes, situando a los equipos españoles entre los mejores de Europa. Los jueces y técnicos españoles de esta modalidad están magníficamente considerados.
El relevo generacional también se está notando. Hoy ha entrado un gran grupo de personas de entre 30 y 50 años que están fomentando e invirtiendo mucho en este arte, creando colecciones, grandes cocheras y promoviendo la práctica como aficionados. También se ha impulsado la participación de jóvenes e incluso de niños como conductores. Antiguamente, en los años 50, 60 y 70, quienes guiaban eran principalmente cocheros profesionales, y había pocos propietarios que lo hicieran. Hoy la situación se ha invertido: la mayoría son aficionados, mientras que los profesionales quedan principalmente para los carruajes de ciudad, que son los que deben ser guiados por ellos.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el club hoy en día? El principal reto es el mantenimiento de la afición, lo cual requiere seguir organizando concursos y exhibiciones en los que los participantes puedan disfrutar. Para ello, por desgracia, son necesarios recursos, ya que la organización de estos eventos resulta costosa y los patrocinadores son escasos.
Otro desafío importante es convencer a las autoridades de la relevancia que tiene el enganche en Europa, así como lograr el reconocimiento del enganche español tradicional que tanto se admira por especialistas europeos. Esto es fundamental para que continúe recibiendo el apoyo que merece, no solo por la conservación de un valioso patrimonio cultural e histórico privado, poniéndolo a disposición pública, sino también por el mantenimiento de numerosos puestos de trabajo.
¿Qué iniciativas están llevando a cabo para fomentar la participación y dar a conocer esta disciplina al público más joven? Se han establecido tres líneas de acción. La primera consiste en impartir charlas en colegios dirigidas a los más pequeños. El año pasado se llegó a unos 500 niños. Como anécdota, una madre me comentaba: “Desde que les dais estas clases, me llevan loca en todas las ferias; cada vez que ven un coche de caballos me dicen: ‘Mamá, ¿a qué no sabes de qué forma van enganchados? No tienes ni idea, mamá, van en tresillo’”.
La segunda línea es la organización de derbis de tradición para participantes infantiles y juveniles, siempre acompañados por un adulto. El más conocido es el que realiza el RCEA en El Rocío, con la participación de niños de Andalucía e incluso de Extremadura.
La tercera línea se centra en fomentar la transmisión de la afición de padres a hijos, e incluso a nietos, ya sea enseñándoles directamente o facilitándoles el acceso a profesores especializados.
El mes de abril es el momento más destacado del año para el Club, por lo menos el que tiene más repercusión pública. Aprovechar Sevilla en primavera —en abril o mayo, según el calendario de la feria— supone una oportunidad única para mostrar, poner en valor y participar en la gran reunión de enganches que representa la Feria de Sevilla.
En este contexto, se contribuye con la celebración del Concurso Internacional de Enganches de Tradición (CIAT), el Campeonato de España y el Trofeo Ibérico (España y Portugal), así como con la Exhibición en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería y el paseo por el Real, donde los participantes se unen a los cerca de mil cuatrocientos coches matriculados que desfilan por el recinto. Todo ello contribuye, con el patrimonio de los socios, a reforzar aún más el prestigio de Sevilla como “Capital Mundial del Enganche”.
A esta programación se suman diversas exposiciones: una muestra de carruajes en el Alcázar, la exposición de las pinturas presentadas al concurso para la elección del cartel anual en los salones del Ayuntamiento de Sevilla, y otra dedicada a los carteles anunciadores de la Exhibición Maestrante de los últimos cuarenta años, en la sala de exposiciones del Real Club recientemente inaugurada.
El programa culmina con una cena de gala en la que se conceden reconocimientos a personas e instituciones que se han destacado durante el año como participantes o benefactores. Entre ellos, el galardón “El Collerón”, una escultura en bronce, así como el nombramiento de socios de honor.
¿Cómo se preparan los cocheros para competiciones o exhibiciones? En el mundo de los cocheros profesionales, lo natural es que el oficio pase de padres a hijos, ya que es algo que viven de cerca desde que son pequeños. En la trayectoria, considero que lo habitual es atravesar tres estados fundamentales para alcanzar la maestría.
Primero, se empieza como mozo de cuadra, donde la misión principal es todo lo relativo al mantenimiento, la alimentación y la limpieza tanto del caballo como de su hábitat. Posteriormente, se pasa a ser lacayo, situándose bajo las órdenes directas del cochero para actuar como su auxiliar en la conservación y limpieza de los carruajes y las guarniciones. En esta etapa, su labor consiste también en apoyar al cochero con coche en marcha o parado y estar siempre dispuesto para auxiliar al cochero a pie de tierra ante cualquier incidencia que se presente durante la marcha. Por último, llega el momento de aprender a guiar uno, dos o varios caballos, realizando todas estas fases siempre bajo la experta dirección de un cochero veterano.
Más allá de esta tradición familiar, existen otras vías de aprendizaje; por ejemplo, algunos clubes imparten hoy en día cursos de formación y perfeccionamiento para sus socios. También hay espacio para la formación institucional, como ocurrió con el RCEA, que entre los años 2005 y 2007 realizó diversos cursos destinados a personas desempleadas. Finalmente, otra forma de acceder a esta profesión es a través de un cochero profesional o “maestro” que cuenta con sus propios alumnos, transmitiendo así sus conocimientos de manera directa y personalizada.
¿Qué papel juegan este tipo de asociaciones en el mantenimiento del bienestar animal dentro de esta práctica? El RCEA promueve a socios y aficionados que los caballos son el motor del enganche por lo que su bienestar es lo que más le debe preocupar a su propietario, sus cuidados físicos y psíquicos deben ser permanentes añadiéndole algo importante: el cariño, para un animal que es tu amigo.
Para esto habrá que tener en cuenta: El bienestar animal que requiere satisfacer sus necesidades físicas y mentales: nutrición adecuada (fibra, agua limpia), refugio seguro y contacto social. Es crucial evitar el estrés y el dolor, garantizando libertad de movimiento, higiene diaria, atención veterinaria y dental, así como un manejo sin violencia.
Aspectos clave del bienestar equino: Nutrición: El acceso constante a fibra de alta calidad, como el heno, es crucial, idealmente utilizando redes slow feeder para reducir el aburrimiento y prevenir cólicos; Alojamiento y Confort: Los caballos necesitan refugios amplios que los protejan de las inclemencias del tiempo, con camas secas y cómodas; Interacción Social: Son animales de manada, por lo que el contacto con otros caballos es fundamental para su salud mental; Salud y Cuidado: La revisión dental anual y el cuidado diario de los cascos son esenciales; Manejo y Deporte: Ajustar correctamente las guarniciones es vital para evitar heridas. Se deben utilizar métodos de entrenamiento basados en el respeto, evitando el uso de castigos físicos, mucho hablarles y acariciarle: es tu amigo.
Mirando al futuro, ¿qué objetivos le gustaría que alcanzara el Real Club de Enganches de Andalucía y qué legado le gustaría que dejara? Los proyectos de futuro serían, a ser posible, los siguientes: Consolidación social: Mantener nuestra base de 500 socios; Divulgación: Continuar fomentando la cultura y la práctica del enganche a través de medios de comunicación, tertulias, charlas y la edición de revistas y libros; Promoción de eventos: Organizar exposiciones, concursos y exhibiciones, además de impulsar la creación de nuevos clubes en España que pongan en valor esta afición; Relaciones internacionales: Fortalecer los vínculos con clubes de enganche extranjeros y consolidar nuestro papel como representantes en España de la Asociación Internacional de Atalaje de Tradición (AIAT) e Infraestructuras en Sevilla: Lograr la creación del Museo de Carruajes y de un Club de Campo de Enganches del Real Club de Enganches de Andalucía.




