El Festival de Granada está profundamente ligado a la historia y las tradiciones de la ciudad. ¿Cómo se refleja ese vínculo en la programación prevista para 2026?
Es evidente que la programación de un Festival como el de Granada está profundamente ligado a su ciudad y a su entorno arquitectónico. Ya el año pasado lo pudimos confirmar: el Festival de Granada no puede ser un simple escaparate de la excelencia musical internacional que se puede escuchar en otros festivales, sino que debe ser un lugar donde lo que se escucha está profundamente ligado a su historia. Por ello este año la conmemoración de los 150 años del nacimiento de Manuel de Falla o del V centenario de la visita de Carlos V a Granada son dos de los ejes que guían la programación del Festival.
Granada es un lugar donde conviven distintas culturas y herencias. ¿De qué manera el festival integra esta diversidad en sus propuestas artísticas este año?
Hay en el ámbito de la programación varias propuestas artísticas con conciertos como la reconstrucción de la “Zambra morisca” que los árabes ofrecieron a Carlos V y a su mujer Isabel de Portugal en los jardines del Generalife en el verano de 1526. También hay un homenaje a Ravi Shankar que ha sido una figura importante de la segunda mitad del siglo XX. No solo fue un puente entre la cultura india y la occidental, sino que también, escuchando cuando estaba en París a Vicente Escudero bailando “El amor brujo”, demostró una profunda admiración por la música y el folclor español. En ese sentido en el año Dual India–España hemos diseñado un concierto homenaje donde las dos culturas dialogan entre ellas: danza y música. También sabemos que toda la gran tradición de la música del Al-andalus y también del cante jondo están profundamente ligadas a las migraciones desde el lejano y medio Oriente.

En el contexto de las fiestas y tradiciones locales, ¿qué papel juega el festival en la conservación y proyección de la identidad cultural granadina?
El Festival este año ha alcanzado su 75º edición y esto es algo que ha marcado y sigue marcando la historia cultural de Granada. Tiene un papel importantísimo también porque los lugares donde se desarrollan sus conciertos son los grandes lugares históricos de la Alhambra, el palacio de Carlos V, las iglesias, los patios, los palacetes y las casas patrimoniales de Granada. Esta relación que los conciertos tienen con el entorno arquitectónico de la ciudad es muy importante. Este año, además, gracias a la colaboración con la Diputación de Granada, inauguraremos un espacio nuevo: el castillo de la Calahorra (cerca de Guadix), con la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven.
¿Habrá en 2026 alguna apuesta especial por fusionar tradición y modernidad dentro del programa de música y danza?
Tradición y modernidad son dos lemas que caracterizan la programación del Festival de Granada desde siempre. Desde el Festival del Cante Jondo que Manuel de Falla, Ignacio Zuloaga, Federico García Lorca, Miguel Ángel Ortiz organizaron en 1922 en el patio de los Aljibes, hasta nuestros días donde la programación abarca épocas diferentes de la historia de la música y de los géneros musicales.
El entorno patrimonial de Granada es único. ¿Qué espacios emblemáticos cobrarán protagonismo en esta edición y cómo enriquecen la experiencia del público?
Los espacios arquitectónicos de Granada son patrimonio de la Humanidad de un infinito valor. Es evidente que la experiencia de escuchar un concierto en el Palacio de Carlos V con, por ejemplo, la presencia por primera vez de Riccardo Muti que debuta el 28 de junio con su Orchestra Querubini tocando en homenaje al 150 aniversario de Manuel de Falla la Segunda Suite de “El sombrero de tres picos”; o asistir a un espectáculo en el Teatro del Generalife como el Béjart Ballet Laussane con las grandes coreografías que esta estrella absoluta de la historia contemporánea de la danza ha dibujado: Bolero de Ravel o L’Oiseaux de Feu de Stravinsky, son experiencias únicas.

Mirando al futuro, ¿qué retos y oportunidades identifica para que el festival siga siendo un referente internacional sin perder su esencia tradicional?
Mirando al futuro pienso que los retos que tiene por delante el Festival de Granada son el de saber integrar las nuevas tendencias que hay en la música contemporánea, abrirse a otros géneros musicales como ya lo ha hecho con el flamenco y el jazz, mantener un nivel de alta calidad artística y seguir colaborando con las grandes instituciones europeas para crear proyectos comunes que puedan proyectar la imagen de Granada y de Andalucía en el mundo entero.




