En un momento en el que las ferias tradicionales conviven con nuevas formas de ocio digital, ¿cómo consiguen que una atracción clásica como los coches de choque siga siendo uno de los grandes reclamos para el público?
La atracción consiste, como ya sabes, en los coches de choque, una actividad clásica que sigue teniendo un gran éxito. Una de sus principales ventajas es que está dirigida a un público muy amplio, ya que pueden disfrutarla personas de prácticamente todas las edades. Por ejemplo, puede subirse tanto un joven de 28 años como un abuelo de 70 u 80, lo que la convierte en una experiencia intergeneracional.
Este amplio abanico de público es precisamente una de las claves de su éxito, ya que permite una mayor afluencia de personas. A diferencia de otras atracciones más específicas, como las infantiles, cuyo rango de edad suele estar limitado —por ejemplo, entre los 4 y los 8 o 9 años—, los coches de choque no tienen esa restricción tan marcada, lo que amplía considerablemente su clientela potencial.
Las ferias andaluzas forman parte del patrimonio cultural, pero también están evolucionando. ¿Cómo han cambiado las expectativas del público en torno a atracciones como los coches de choque en los últimos años?
Este sector ha evolucionado igual que lo hace cualquier otro en la vida. Hemos incorporado importantes avances, especialmente en aspectos como la iluminación y el sonido. De hecho, hace un par de años innovamos con una nueva pista de coches, fabricada en Los Palacios, y con un sistema de iluminación desarrollado por una empresa de Sevilla, Camaleón León.
Este sistema incluye pantallas digitales en las que podemos retransmitir cualquier contenido, desde eventos hasta imágenes en tiempo real de la propia atracción en funcionamiento, permitiendo a los clientes verse reflejados mientras disfrutan de la experiencia. Es una propuesta muy llamativa y novedosa.
En cuanto a los coches, también han experimentado una gran evolución en los últimos diez o doce años, o incluso más. Actualmente cuentan con un sistema de “chasis sobre chasis” con una amortiguación especial. Para explicarlo de forma sencilla: antes, si un coche circulaba a 10 km/h, el impacto al chocar era prácticamente equivalente a esa velocidad. Hoy en día, los coches pueden alcanzar velocidades mayores, por ejemplo 20 km/h, pero el impacto se reduce considerablemente, como si fuera de unos 5 km/h.
Esto es posible gracias a ese sistema de doble chasis con refuerzo de amortiguación, diseñado específicamente para absorber mejor los golpes y aumentar la seguridad sin perder la sensación de velocidad. En definitiva, a mayor velocidad, menor impacto percibido, lo que mejora tanto la experiencia como la seguridad del usuario.
Esta es, sin duda, una de las principales evoluciones que hemos incorporado en los últimos años.
La seguridad es una cuestión cada vez más exigente. ¿Qué avances han incorporado en sus instalaciones para adaptarse a la normativa actual sin perder la esencia de la experiencia tradicional?
Claro, los coches cuentan con distintos elementos de seguridad: incorporan acelerador, cinturones de seguridad y sistemas de protección para la cabeza en caso de impacto, entre otros.
Además, la normativa vigente ha evolucionado y hoy en día es mucho más exigente. Por ejemplo, antes de poner en funcionamiento la atracción, técnicos especializados realizan una inspección completa. En nuestro caso, mañana mismo acudirán para revisar la instalación, llevar a cabo las comprobaciones necesarias y emitir el correspondiente certificado de solidez, que garantiza que la atracción está correctamente montada y preparada para su uso.
En un contexto de aumento de costes, especialmente en energía y transporte, ¿cómo afecta esto al montaje y funcionamiento de atracciones como los coches de choque dentro de las ferias?
El Ayuntamiento, gracias a Dios, mantiene las tasas más o menos congeladas, pero otros costes han aumentado considerablemente. Por ejemplo, la tasa eléctrica ha subido de forma muy importante, en torno a más de un 60%, además del incremento en el precio del transporte, debido al coste del gasoil, y también del personal.
A esto se suman las inspecciones, que cada vez son más exigentes, tanto en materia de seguridad como de funcionamiento de las atracciones. Hoy en día es obligatorio que un técnico revise y certifique todo el proceso, algo que hace unos diez años no lo era. Actualmente debemos pasar una OCA y contar con el boletín de industria, que garantiza que la instalación eléctrica está correctamente adaptada y en vigor según la normativa.
En definitiva, todos estos factores hacen que los costes de las atracciones sean cada vez más elevados, lo que inevitablemente repercute en el precio. Aun así, intentamos mantenerlos lo más ajustados posible, porque si tuviéramos que actualizarlos en función del incremento real de costes, sería inviable y probablemente el público dejaría de acudir a las ferias. Sin embargo, la realidad es que los gastos siguen aumentando de forma constante.
Las ferias son también un motor económico local. Desde su experiencia, ¿qué papel juegan atracciones como las suyas en la dinamización de municipios como Los Palacios y Villafranca durante estas celebraciones?
Le voy a dar un dato sobre la Feria de Sevilla que, según publicó ABC, resulta bastante significativo. No estamos hablando únicamente de la facturación dentro del propio recinto ferial, es decir, de las atracciones o las casetas, sino del impacto global que tiene la feria en la ciudad.
Según esta publicación, la feria genera un movimiento económico diario de alrededor de 90 millones de euros. Y es que la feria va mucho más allá de lo que ocurre dentro del recinto: implica gasto en trajes, zapatos, complementos, así como en restaurantes, hoteles, taxis, coches de caballos, transporte público como el metro, entre otros.
En definitiva, se trata de un auténtico motor económico que supone una inyección muy importante para la ciudad de Sevilla, dinamizando múltiples sectores y generando un gran movimiento económico durante esos días.
Mirando al futuro, ¿cómo imaginan la evolución de los coches de choque dentro de las ferias andaluzas para seguir siendo un símbolo vivo de nuestras fiestas y tradiciones? ¿Se plantean incorporar en el futuro otros tipos de atracciones?
La realidad es que, con el nivel de gastos actual, hoy en día resulta muy complicado que una empresa o un autónomo de feria pueda subsistir con un solo negocio.
Lo habitual es que cada persona, familia o empresa gestione al menos dos o tres negocios, ya que los costes han aumentado considerablemente. De esta forma, unos ingresos ayudan a compensar los gastos de los otros, permitiendo mantener la actividad y, al final, obtener cierto beneficio.
Con un único negocio, es muy difícil salir adelante en el contexto actual. En cuanto al futuro, la verdad es que existe bastante incertidumbre, aunque en Andalucía todo apunta a que la evolución seguirá una línea similar a la de los últimos años.
En cualquier caso, la clave está en seguir innovando: incorporar nuevas atracciones, traer novedades de fuera y ofrecer propuestas diferentes. Esto es fundamental para que la feria no se estanque y pueda renovarse continuamente, aportando un aire fresco a los recintos feriales.




