El Grupo Lezama nació en 1974 con una misión social: dar oportunidades laborales a jóvenes con escasos recursos. ¿Cómo mantiene hoy este espíritu original en la gestión de sus restaurantes, escuelas y eventos, y cómo influye en la cultura corporativa actual?
Ese espíritu sigue siendo el corazón de Grupo Lezama. Cuando Luis de Lezama puso en marcha este proyecto en los años 70, lo hizo con un objetivo muy claro: que la hostelería podía ser una herramienta de transformación social. Hoy, más de cincuenta años después, ese propósito sigue guiando nuestras decisiones. En la práctica se traduce en algo muy sencillo: formación, oportunidades y confianza en el talento joven.
Nuestros restaurantes, escuelas y servicios de catering funcionan también como espacios de aprendizaje real donde muchos alumnos dan sus primeros pasos profesionales. La cultura corporativa está muy marcada por ese ADN: cercanía, vocación de servicio, respeto por las personas y una fuerte dimensión educativa. No somos solo un grupo hostelero; somos un proyecto que sigue creyendo en la hostelería como motor de oportunidades.
Con la Fundación IDEHS, el Grupo Lezama combina investigación e innovación en cocina española y andaluza. ¿Cómo logran equilibrar la tradición culinaria con la innovación para sorprender a clientes y alumnos?
Para nosotros la innovación nunca parte de romper con la tradición, sino de entenderla profundamente. La cocina española y andaluza tiene una riqueza enorme, tanto en producto como en técnica, y nuestra labor consiste en reinterpretarla desde una mirada contemporánea. A través de la Fundación IDEHS investigamos productos locales, técnicas tradicionales y tendencias gastronómicas internacionales.
Después trasladamos ese conocimiento tanto a nuestras cocinas como a las aulas. El equilibrio surge de ahí: respetar el origen del plato, pero presentarlo con creatividad, técnica y sensibilidad actual. Esa combinación es la que permite que nuestros clientes disfruten de algo reconocible, pero a la vez sorprendente.
Alabardero Catering & Experiences redefine la manera de celebrar. ¿Cuál es la filosofía detrás de crear ‘experiencias y no eventos’ y qué tendencias de celebración están marcando la diferencia en la alta gastronomía hoy?
Hoy las personas no buscamos solo organizar un evento; buscamos vivir algo que se recuerde. Cuando hablamos de crear experiencias, nos referimos a acompañar al cliente y diseñar cada detalle: la gastronomía, el espacio, la interacción con los invitados y el ritmo de la celebración, para que cada evento tenga identidad propia. Entre las tendencias que están marcando la diferencia destacaría tres: la personalización de los eventos, el protagonismo del producto local y de temporada, y propuestas gastronómicas más dinámicas; como estaciones en vivo o showcooking.

La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla forma a futuros profesionales de la restauración y dirección de cocina. ¿Qué competencias y valores consideran esenciales para que sus alumnos se destaquen en la industria gastronómica actual y futura?
La técnica es importante, por supuesto, pero hoy la hostelería exige mucho más. Nuestros alumnos necesitan desarrollar una visión global del negocio, con capacidad de adaptación y liderazgo. Hay tres valores que intentamos transmitir siempre.
El primero es la cultura del esfuerzo y la excelencia, porque esta profesión requiere pasión y dedicación.
El segundo es la hospitalidad, que va más allá del servicio y tiene que ver con saber cuidar al cliente.
Y el tercero es la capacidad de seguir aprendiendo toda la vida. Además, cada vez más es importante entender la sostenibilidad, la gestión empresarial y las nuevas tendencias gastronómicas. Queremos formar profesionales, capaces de dirigir equipos y proyectos gastronómicos en un sector que está en constante evolución.
Muchos de sus servicios están ligados a fiestas, tradiciones y celebraciones locales. ¿Cómo integran la cultura y las tradiciones españolas en sus propuestas culinarias y de eventos para mantener autenticidad y relevancia?
Para nosotros la tradición no es solo una referencia gastronómica, sino una parte de la experiencia que queremos ofrecer. Cuando diseñamos un evento, buscamos que el entorno esté presente de forma natural: en el producto, en las recetas y en la atmósfera que se crea. Trabajamos mucho con productos locales que conectan con el lugar y la necesidad del cliente. La clave bajo nuestro punto de vista está en respetar la tradición, pero presentarla de forma actual, para que siga emocionando tanto a quien la conoce desde siempre como a quien la descubre por primera vez.

Teniendo en cuenta su origen social y el impacto de la industria hostelera, ¿qué iniciativas de sostenibilidad, responsabilidad social o alimentación consciente está impulsando el Grupo Lezama en sus restaurantes y eventos?
La sostenibilidad hoy es una responsabilidad compartida. En Grupo Lezama trabajamos en varias líneas: producto de proximidad, reducción del desperdicio alimentario y eficiencia energética. También seguimos muy vinculados a nuestra dimensión social.
A través de nuestras escuelas y proyectos formativos continuamos generando oportunidades para jóvenes que buscan incorporarse al sector. En la parte gastronómica estamos apostando cada vez más por menús equilibrados, de temporada y proveedores locales, algo que no solo es más sostenible, sino que además mejora la calidad del producto y refuerza la identidad gastronómica de cada propuesta.
De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos de Grupo Lezama en términos de expansión de restaurantes, innovación gastronómica, formación y consolidación de su marca en España y el extranjero?
Nuestro objetivo para los próximos años es crecer, pero sin perder nuestra esencia. Seguiremos apostando por la innovación basada en el producto y la tradición, y en el ámbito de los eventos continuaremos desarrollando experiencias cada vez más creativas y personalizadas. En definitiva, el reto es seguir evolucionando, manteniendo el compromiso social con el que nacimos. Ese sigue siendo nuestro verdadero motor.




