Martes 1 de septiembre de 2026
Salud

"Trabajamos bajo el principio de que ningún problema clínico complejo es ajeno a nuestra responsabilidad"

Dr. José Luis Zambrana, presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Interna (SADEMI)

Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas y su impacto preocupa especialmente en personas con enfermedades crónicas. ¿Qué riesgos están observando desde la Medicina Interna y qué pacientes son los más vulnerables?

Las olas de calor no solo aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor, sino que también favorecen la descompensación de enfermedades crónicas que hasta ese momento se encontraban estables.

Durante estos episodios observamos con mayor frecuencia ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca, deterioro agudo de la función renal, descompensaciones metabólicas y exacerbaciones de enfermedades respiratorias. De hecho, los ingresos hospitalarios de pacientes con enfermedades crónicas pueden aumentar aproximadamente un 20 % durante los periodos de calor extremo.

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Los pacientes más vulnerables son las personas con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica, diabetes, enfermedades respiratorias, obesidad y determinadas enfermedades autoinmunes o sistémicas. Además, muchos de ellos reciben tratamientos que requieren una vigilancia más estrecha durante las olas de calor. Por este motivo, insistimos en la importancia de mantener una hidratación adecuada, realizar un seguimiento clínico individualizado y detectar precozmente los síntomas de alarma.

El aumento de las temperaturas está obligando a adaptar la asistencia sanitaria a una nueva realidad. ¿Cómo está cambiando la atención a los pacientes crónicos y qué papel desempeñan los internistas?

Las olas de calor obligan a extremar la vigilancia de los pacientes con enfermedades crónicas, especialmente de aquellos que presentan un mayor riesgo de descompensación. Desde Medicina Interna reforzamos el seguimiento clínico, insistimos en las medidas preventivas —como mantener una hidratación adecuada, evitar la exposición al calor y reconocer precozmente los síntomas de alarma— y prestamos especial atención a los tratamientos que pueden requerir una supervisión más estrecha durante estos episodios.

El internista desempeña un papel fundamental porque atiende a pacientes complejos, con frecuencia pluripatológicos y polimedicados. Su visión integral permite valorar globalmente la situación clínica del paciente, prevenir complicaciones y actuar de forma precoz cuando aparecen signos de descompensación.

La obesidad ha pasado a considerarse una enfermedad crónica con importantes consecuencias para la salud. ¿Cree que todavía está infravalorada? ¿Cómo se plantea su abordaje desde la Medicina Interna?

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Hasta hace relativamente poco tiempo, la obesidad no se consideraba propiamente una enfermedad, sino un factor de riesgo para el desarrollo de numerosas patologías crónicas. Actualmente, esta concepción ha cambiado, ya que sabemos que la obesidad constituye una enfermedad crónica por sí misma y que, además, favorece la aparición y agrava la evolución de múltiples procesos.

Los internistas desempeñamos un papel especialmente relevante en su abordaje, puesto que la obesidad suele formar parte de la pluripatología que atendemos habitualmente.

El exceso de peso puede empeorar notablemente enfermedades como la diabetes, los trastornos del metabolismo lipídico, la insuficiencia cardiaca o las enfermedades respiratorias crónicas.

Su tratamiento debe plantearse de manera integral e individualizada, abordando no solo la pérdida de peso, sino también las enfermedades asociadas, los hábitos de vida, el tratamiento farmacológico cuando esté indicado y el seguimiento a largo plazo del paciente.

Además de la obesidad, cada vez cobran más importancia cuestiones como la microbiota, las resistencias antimicrobianas o la medicina de precisión. ¿Cómo están transformando estos avances y desafíos la práctica de la Medicina Interna?

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Los internistas trabajamos bajo el principio de que ningún problema clínico complejo es ajeno a nuestra responsabilidad. Esta actitud ha determinado que la especialidad participe activamente en la mayoría de los grandes retos asistenciales a los que ha tenido que hacer frente nuestro sistema sanitario.

Estamos habituados a afrontar los desafíos clínicos y terapéuticos que van surgiendo con el paso del tiempo; podría decirse que forma parte del ADN de nuestra especialidad. Por poner un ejemplo, cuando apareció la epidemia del sida, los servicios de Medicina Interna desempeñaron un papel decisivo en la atención de estos pacientes. Más recientemente, durante la pandemia de COVID-19, los internistas asumieron la atención de aproximadamente el 80% de los pacientes hospitalizados no críticos.

Actualmente, ámbitos como el conocimiento de la microbiota, la lucha contra las resistencias antimicrobianas y el desarrollo de la medicina de precisión están transformando nuestra forma de diagnosticar, prevenir y tratar las enfermedades. La Medicina Interna debe integrar estos avances sin perder su principal fortaleza: la valoración global de la persona y no únicamente de una enfermedad concreta.

"Atendemos pacientes complejos, con frecuencia pluripatológicos y polimedicados"

Andalucía continúa impulsando estrategias para mejorar la atención a los pacientes complejos dentro del Servicio Andaluz de Salud. ¿Qué papel desempeña la Medicina Interna en este modelo asistencial?

En este ámbito, la Medicina Interna está llamada a desempeñar un papel fundamental. El Plan Andaluz de Atención a las Personas con Enfermedades Crónicas en Andalucía establece un modelo asistencial orientado a afrontar el progresivo envejecimiento de la población andaluza y el consiguiente aumento de pacientes crónicos, pluripatológicos, polimedicados y con necesidades asistenciales complejas.

La Consejería de Sanidad ha solicitado expresamente la colaboración de la Medicina Interna en el desarrollo de este plan, lo que refleja la importancia estratégica de nuestra especialidad en la atención a estos pacientes. Los internistas podemos aportar una visión integral, una elevada capacidad para gestionar la complejidad clínica y una función coordinadora entre los distintos profesionales y niveles asistenciales.

El plan potenciará especialmente la prevención, la educación terapéutica, la atención proactiva y centrada en el ámbito comunitario, y la coordinación asistencial, ámbitos en los que nuestros compañeros de Atención Primaria desempeñan un papel indiscutible. Paralelamente, los internistas se integrarán en los equipos multidisciplinares para favorecer una atención coordinada entre Atención Primaria y hospitalaria.

Asimismo, se impulsarán en los hospitales estructuras funcionales como las unidades de continuidad asistencial y las unidades de media estancia, vinculadas estructural y funcionalmente a los servicios de Medicina Interna. Estas unidades permitirán ofrecer una respuesta más flexible, coordinada y adaptada a las necesidades de los pacientes complejos, evitando ingresos innecesarios y facilitando las transiciones entre los distintos ámbitos asistenciales.

Para finalizar, ¿cuáles son los principales retos que afronta actualmente la Medicina Interna y qué papel cree que desempeñará esta especialidad dentro del sistema sanitario?

Los servicios de Medicina Interna articulan y dan respuesta a una parte muy importante de los pacientes que precisan hospitalización por un problema médico.

Además, en el ámbito ambulatorio, la especialidad atiende a pacientes con enfermedades sistémicas e infecciosas, riesgo cardiovascular o enfermedad tromboembólica, sin olvidar su función consultora ante patologías complejas o de difícil diagnóstico y su papel en la coordinación de equipos multidisciplinares. Por todo ello, la Medicina Interna constituye una especialidad esencial dentro del sistema sanitario.

Entre los principales retos se encuentra el cambio de nuestra pirámide poblacional. El envejecimiento progresivo y el aumento de los pacientes crónicos, pluripatológicos y polimedicados van a poner a prueba la capacidad de respuesta del sistema sanitario. En este contexto, el carácter integral, transversal y coordinador de la Medicina Interna puede desempeñar un papel clave para afrontar los retos venideros, mejorar la continuidad asistencial y garantizar una atención centrada en las necesidades globales de cada paciente.

Nuestra especialidad tendrá, por tanto, una función cada vez más relevante en la organización y sostenibilidad del sistema sanitario.

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