Lunes 31 de agosto de 2026
Salud

"Necesitamos aprender que la belleza siempre debe ir unida a la salud"

Pastor Vilaseca, propietario de Laboratorios Kapyderm

Kapyderm lleva más de tres décadas impulsando la dermotricología. ¿Cómo ha evolucionado esta especialidad y por qué considera que cada vez adquiere mayor relevancia?

La dermotricología es una palabra patentada por Laboratorios Kapyderm en 1995. Surge porque existían estudios de tricología que analizaban el cabello, pero no incluían la piel, cuando realmente el cabello es una prolongación de esta y cualquier tratamiento debe entender la unidad pilosebácea como un todo. El bulbo está introducido en la piel y forma parte del cabello, por lo que no se pueden separar ambos conceptos.

La dermotricología es el estudio de la piel y el cabello. Muchas personas la confunden con la dermatología, que tiene un enfoque más médico, mientras que nosotros quisimos crear un concepto que integrara ambos elementos. De hecho, el Ministerio de Educación incorporó la asignatura de Dermotricología en los planes de estudio de estética y peluquería, donde se abordan la piel, el cabello, los folículos, las afecciones, las terapias y los productos adecuados para cada caso.

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Además, contamos con una fundación dedicada a la enseñanza de esta disciplina, donde impartimos formación especializada, másteres y cursos para profesionales.

Incluso integramos la parte psicológica porque muchos problemas de estrés, ansiedad o depresión se reflejan directamente en la piel y el cabello. Somos de las pocas empresas que incorporan ese componente psicológico en la formación porque entendemos que las alteraciones psicosomáticas agravan muchas afecciones.

Cada vez adquiere mayor relevancia porque el profesional ha comprendido que no puede trabajar sobre la piel y el cabello sin conocer la materia prima con la que trabaja.

Durante años se han buscado respuestas rápidas con tratamientos químicos que producen un efecto inmediato, pero también un efecto rebote. No se puede alterar un proceso biológico químicamente sin consecuencias. Hoy existe una mayor conciencia y los profesionales entienden que necesitan una base científica para trabajar correctamente.

Cada vez más personas consultan por problemas como la caída del cabello, la dermatitis o la psoriasis. ¿Ha cambiado el perfil de los pacientes en los últimos años? ¿Cuáles son las patologías que más preocupan actualmente?

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Existe una mayor preocupación por la salud capilar y cutánea, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, sigue habiendo un gran desconocimiento porque muchas personas utilizan el producto que usa un amigo, un familiar o el que ven anunciado en televisión, sin saber si realmente es el adecuado para su piel o su cabello.

Cada vez nos cuidamos más, pero debemos hacerlo con criterio.

Los hombres presentan con mayor frecuencia problemas de alopecia androgenética; se estima que alrededor del 80% sufrirá este tipo de caída del cabello. En las mujeres también aparecen problemas capilares durante el climaterio, cuando disminuyen las hormonas femeninas y el cabello comienza a debilitarse, se vuelve más fino y aparecen zonas con menor densidad.

La caída del cabello es una de las principales preocupaciones porque el cabello forma parte de la imagen personal. Después aparecen patologías como el acné, la dermatitis seborreica, la psoriasis, los eccemas o las infecciones producidas por hongos y bacterias.

Muchas de estas afecciones se agravan porque no se presta atención a la salud del cuero cabelludo desde edades tempranas. Cuando una persona llega a consulta, en muchas ocasiones el problema lleva años evolucionando y resulta mucho más difícil revertirlo.

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La desinformación sobre salud capilar en redes sociales ha aumentado considerablemente. ¿Cuáles son los principales mitos que siguen circulando y qué importancia tiene acudir a profesionales especializados?

Existe mucho intrusismo y mucha desinformación. Se anuncian productos que prometen hacer crecer el cabello o penetrar profundamente en la piel cuando eso no es cierto. También hay personas que recomiendan productos simplemente porque reciben una compensación económica por hacerlo.

No existe un producto válido para todo el mundo. Cada persona tiene una piel distinta y un cabello diferente, por lo que necesita un diagnóstico previo para determinar qué tratamiento necesita. Muchas afecciones graves aparecen precisamente por utilizar productos inadecuados durante largos periodos de tiempo.

"Hemos incorporado la epigenética a nuestros estudios siendo la única empresa del sector"

Un champú anticaspa, por ejemplo, puede ser beneficioso cuando realmente existe caspa, pero si el problema es una deshidratación del cuero cabelludo lo único que hará será agravar la situación porque actúa como un exfoliante intenso.

Lo mismo ocurre con muchos productos cargados de siliconas que ofrecen un efecto cosmético inmediato, pero terminan obstruyendo el folículo y provocando picor, sensación de grasa o incluso caída del cabello.

El diagnóstico a distancia no existe. No se puede recomendar un tratamiento sin observar previamente la piel, realizar una analítica capilar o estudiar las características del paciente. Muchas veces se intenta solucionar un problema con un producto cuando, en realidad, detrás existe una infección producida por hongos o bacterias que requiere otro tipo de abordaje.

La sociedad necesita aprender que la belleza siempre debe ir unida a la salud. Para tener un cabello sano primero hay que conocer qué necesita cada piel y por qué necesita un producto determinado.

Kapyderm mantiene una fuerte apuesta por la formación continua de los profesionales de la belleza y la salud. ¿Por qué considera fundamental que peluqueros, esteticistas y especialistas actualicen constantemente sus conocimientos?

Un profesional que no conozca la materia prima con la que trabaja está llamado, como mínimo, a no tener éxito. Quien trabaja sobre la piel y el cabello debe entender cómo funcionan, qué patologías existen y qué tratamientos son realmente adecuados.

Por eso formamos a profesores de academias, impartimos programas especializados y trabajamos continuamente con los centros de formación. La dermotricología evoluciona al mismo ritmo que la ciencia y los profesionales tienen la responsabilidad de actualizarse constantemente.

Hoy conocemos aspectos que hace unos años eran impensables. Hemos incorporado la epigenética a nuestros estudios y somos la única empresa del sector cosmético que realiza este tipo de análisis. A través del cabello podemos obtener información sobre posibles déficits de vitaminas, minerales, problemas de sueño, inflamación o alimentación. Todo ello permite comprender mucho mejor el estado general de la persona y ofrecer tratamientos mucho más personalizados.

También disponemos de aparatología específica para el diagnóstico mediante microcámaras y diferentes sistemas que permiten detectar alteraciones de la piel, presencia de hongos o bacterias y otras afecciones que no pueden apreciarse a simple vista.

Para finalizar, mirando al futuro, ¿cuáles son los principales retos de Kapyderm y qué avances cree que marcarán los próximos años de la dermotricología?

Nuestro objetivo es seguir liderando el sector desde el rigor científico. Todo aquello que contribuya a mejorar la salud de la piel y el cabello lo incorporaremos, ya sean nuevos sistemas de diagnóstico, nuevas formulaciones, aparatología o avances científicos.

La dermotricología avanza al mismo ritmo que la ciencia. Hace unos años era impensable hablar de epigenética aplicada al cabello y hoy ya forma parte de nuestro trabajo diario. Mañana surgirán nuevas herramientas y también las incorporaremos si ayudan a ofrecer mejores diagnósticos y tratamientos.

Queremos seguir creciendo como referente en los verdaderos cuidados de la piel y el cabello, siempre desde la investigación, la formación y el conocimiento científico. Ese es el camino más difícil, pero también el más seguro para ofrecer soluciones reales tanto a los profesionales como a los pacientes.

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