Miércoles 23 de septiembre de 2026
Nueva Economía

Sevilla, del compromiso climático al liderazgo económico del sur de Europa

Hay ciudades que esperan a que el futuro llegue y otras que intentan construirlo. Creo que Sevilla está hoy ante una oportunidad que va mucho más allá de un proyecto europeo, de una estrategia climática o de una nueva línea de financiación. La oportunidad es decidir qué papel quiere jugar la ciudad en la Europa que viene.

La clausura en Sevilla del proyecto europeo URBANEW EMC3, con la participación de las siete Ciudades Misión españolas, es una buena ocasión para detenernos en ello. Porque lo verdaderamente relevante no es solo que Sevilla haya acogido este encuentro. Lo relevante es lo que significa que Sevilla esté ahí.

Nuestra ciudad es la única capital del sur de España que forma parte de las siete Ciudades Misión españolas seleccionadas por la Comisión Europea dentro de la Misión de Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras. Y esa condición debería ser mucho más que una línea en un currículum institucional. Debería convertirse en una estrategia de ciudad. Porque cuando hablamos de neutralidad climática, de regeneración energética o de sostenibilidad urbana tendemos a pensar en cuestiones ambientales. Y lo son. Pero quedarse ahí sería quedarse en la superficie. En realidad, estamos hablando también de economía, inversión, empleo, innovación, financiación y posicionamiento internacional.

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Europa está poniendo recursos y diseñando sus grandes políticas alrededor de la transición energética y la transformación de las ciudades. El capital, además, busca cada vez más territorios capaces de ofrecer proyectos sólidos, talento, infraestructuras y una clara orientación hacia la sostenibilidad. En ese escenario, una ciudad que sepa demostrar que está preparada para esa transformación tendrá una ventaja competitiva. Y Sevilla tiene argumentos para hacerlo.

El papel que está desempeñando el Ayuntamiento de Sevilla es especialmente importante. No solo por impulsar proyectos concretos, sino por entender que la política climática tiene que aterrizar en los barrios. La rehabilitación energética de una vivienda puede parecer una actuación técnica. Pero cuando se combina con vivienda pública, mejora del espacio urbano, renaturalización, accesibilidad, eficiencia energética y adaptación al calor, estamos hablando de algo mucho más profundo: estamos construyendo ciudad.

El proyecto de Los Pajaritos-Nazaret es un buen ejemplo. La intervención sobre 144 viviendas públicas, la instalación de sistemas fotovoltaicos, el aislamiento térmico, la retirada de amianto o la transformación del espacio público no son actuaciones independientes. Forman parte de una misma idea: que la transición climática debe mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos.

Y aquí aparece, a mi juicio, una de las grandes claves para Sevilla. La sostenibilidad no puede convertirse en un discurso paralelo a la economía. Tiene que ser una de las bases de nuestra economía futura. La Misión Climática ofrece precisamente esa posibilidad. Permite que Sevilla forme parte de una red europea en la que se están ensayando nuevas formas de gobernanza, financiación y transformación urbana. Y también permite algo que no deberíamos minusvalorar: visibilidad internacional.

En un contexto en el que las ciudades compiten por atraer inversión, talento y proyectos, estar dentro de estas redes importa. Importa porque genera conexiones, conocimiento y oportunidades. Pero, sobre todo, porque ayuda a construir una reputación internacional asociada a un modelo de ciudad. Y Sevilla necesita reforzar esa reputación.

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Durante demasiado tiempo hemos hablado de Sevilla como una ciudad con enormes posibilidades. Quizá ha llegado el momento de hablar de Sevilla como una ciudad que está convirtiendo esas posibilidades en una posición competitiva concreta. Tenemos, además, una circunstancia que no podemos ignorar: nuestro clima. El calor extremo, el consumo energético de los edificios, la necesidad de sombra y vegetación o la adaptación de los espacios públicos no son para Sevilla problemas del futuro. Son problemas del presente. Pero precisamente por eso podemos convertir esa necesidad en una oportunidad.

El sur de Europa va a necesitar soluciones específicas para adaptarse al cambio climático. Soluciones en arquitectura, rehabilitación, energía, movilidad, agua, renaturalización y diseño urbano. Lo que para otras ciudades puede ser un desafío que llegará más adelante, para Sevilla ya forma parte de nuestra realidad cotidiana. ¿Por qué no convertir entonces a Sevilla en uno de los lugares donde esas soluciones se diseñen, se prueben y se exporten?

Creo que ahí está la verdadera dimensión de la Misión Climática. No estamos hablando simplemente de conseguir una ciudad más sostenible. Estamos hablando de utilizar la sostenibilidad para construir una Sevilla más competitiva, más habitable y más atractiva para la inversión.

Para conseguirlo será necesario un liderazgo público decidido, la colaboración de la Universidad y la implicación del tejido empresarial y asociativo, a través de iniciativas como Sevilla City One, Metrópolis del Sur, que sitúa la sostenibilidad entre sus pilares transversales. Será igualmente esencial contar con la participación de la ciudadanía y con la capacidad de aprovechar eficazmente los instrumentos europeos. Pero, sobre todo, hará falta continuidad. La transición urbana no puede construirse a golpe de proyectos aislados ni de convocatorias puntuales: requiere una estrategia compartida, coherente y sostenida en el tiempo.

Por eso la clausura de URBANEW EMC3 puede parecer el final de un proyecto. Yo prefiero interpretarla como el comienzo de una etapa. Sevilla tiene la oportunidad de dejar de ser únicamente una gran capital cultural y turística para convertirse también en una referencia europea en regeneración urbana, transición energética y adaptación climática.

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Y, sobre todo, tiene la oportunidad de ejercer un liderazgo que el sur de España necesita. Porque si Sevilla es hoy la única capital del sur presente en este selecto grupo de Ciudades Misión, la pregunta ya no debería ser qué significa formar parte de él. La pregunta debería ser qué vamos a hacer con esa posición.

Europa está buscando ciudades capaces de liderar la transición hacia un modelo urbano diferente. Sevilla ya está dentro de esa conversación. Ahora toca tener la ambición suficiente para ocupar el lugar que nos corresponde.

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