Daniel Sanz Trenado (Export Area Manager MUELOLIVA): Consolidamos el AOVE como activo agroalimentario global de calidad y valor funcional
D

Cuidamos cada etapa, del campo al envasado, para garantizar un AOVE de máxima calidad

Te puede interesar

El aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de la dieta mediterránea. Desde su experiencia en producción y exportación, ¿qué factores determinan realmente la calidad final del aceite desde el campo hasta el envasado, y cómo se controla cada etapa para preservar sus propiedades organolépticas? 

La calidad del aceite de oliva virgen extra se define mucho antes de llegar a la almazara, ya que comienza en el propio campo. El cuidado del olivar, con un modelo de producción integrada que minimiza el uso de químicos y adapta el manejo a las necesidades del cultivo, resulta determinante en el resultado final.

- Publicidad -

En la fase de elaboración, factores como la recogida en el momento óptimo, la rapidez entre cosecha y molienda, y el control de la temperatura son esenciales. 

Posteriormente, el filtrado y el almacenamiento juegan un papel clave para evitar la oxidación, y preservar las propiedades del aceite.

- Publicidad -

En conjunto, no es una única acción, sino la suma de múltiples cuidados a lo largo de todo el proceso lo que permite mantener una calidad constante y ofrecer al consumidor un aceite con todas sus propiedades organolépticas intactas.

 

- Publicidad -

En el caso de productos como el aceite de oliva, el aceite de orujo o incluso otros aceites vegetales como el de aguacate o pepita de uva, ¿qué diferencias clave existen en sus procesos de elaboración y en su perfil nutricional y funcional dentro de la alimentación? 

El AOVE es el referente, ya que se obtiene por prensado en frío, sin refinación, manteniendo antioxidantes y su perfil saludable, lo que lo hace muy versátil tanto en crudo como en cocina.

El aceite de orujo procede del residuo de la aceituna y requiere refinado; pierde parte de sus propiedades, pero aporta gran estabilidad, especialmente para frituras y usos industriales como salsas o repostería.

En el caso aceite de aguacate, en expansión en estos últimos años, comparte aspectos nutricionales con el AOVE y destaca por su alto punto de humo, lo que lo hace adecuado para cocina.

Por último, el de pepita de uva, rico en grasas poliinsaturadas, es más delicado al calor y se utiliza sobre todo en crudo, como en ensaladas o vinagretas.

En conjunto, cada aceite tiene un proceso y un uso específico dentro de la alimentación.

 

El consumidor actual valora cada vez más los productos saludables y naturales. ¿Cómo está evolucionando la demanda de aceites de alta calidad y qué papel juega la percepción del aceite de oliva como “alimento funcional” dentro de las tendencias de alimentación saludable? 

Afortunadamente, las propiedades del aceite de oliva son ampliamente conocidas a nivel mundial, y eso, unido al trabajo constante de los productores año tras año, ha permitido que su demanda continúe creciendo de forma sostenida. Este crecimiento no se limita ya a su uso como un “aceite para cocinar”, sino que cada vez se percibe más como un producto de alta calidad, con un claro valor añadido gastronómico.

En este contexto, el aceite de oliva virgen extra se ha consolidado como un alimento funcional dentro de las tendencias de alimentación saludable, especialmente por sus beneficios sobre la salud cardiovascular y su elevado contenido en antioxidantes naturales. Esta evolución del consumo responde a una mayor conciencia del consumidor, que busca productos más naturales y beneficiosos para la salud.

Como resultado, el aceite de oliva ha ganado presencia tanto en la cocina cotidiana como en la alta gastronomía, donde se utiliza no solo como ingrediente, sino también como elemento de acabado para realzar sabores y aportar complejidad a los platos.

En relación con el vinagre y otros derivados del aceite, ¿qué importancia tienen los procesos de fermentación, selección de materia prima y envejecimiento en la obtención de productos con valor gastronómico añadido? 

Aquí existe una diferencia interesante. En el aceite de oliva, el tiempo juega en cierto modo en contra, ya que es un producto vivo que, aunque se conserve bien, va perdiendo progresivamente propiedades.

En cambio, en el vinagre ocurre lo contrario: procesos como la fermentación o el envejecimiento lo mejoran y lo enriquecen. Cuanto mejor es la materia prima y más cuidado se aplica en el proceso, más complejo, equilibrado y de mayor valor gastronómico resulta el producto final.

En definitiva, aunque parten de un origen similar, su evolución es muy distinta, y precisamente ahí reside parte de su valor en gastronomía.

Mateo Muela, Rafael Muela y José Manuel Muela Rodríguez, dueños de MUELOLIVA.

La oxidación y la conservación son aspectos críticos en los aceites vegetales. ¿Qué innovaciones están aplicando para garantizar la estabilidad del producto, mantener su frescura y evitar la pérdida de propiedades nutricionales durante su vida útil? 

La oxidación es uno de los principales enemigos del aceite, por lo que gran parte del trabajo se centra en evitarla desde el origen. Por ejemplo, la recolección temprana permite obtener aceites con mayor contenido en antioxidantes naturales, lo que contribuye a prolongar su vida útil.

En Mueloliva, se cuida especialmente la extracción en frío y se procura minimizar en todo momento la exposición al oxígeno durante el proceso de elaboración.

En cuanto al almacenamiento, se dispone de salas con temperatura controlada y depósitos de acero inoxidable que reducen el contacto con el aire y la luz. Son medidas técnicas, pero relativamente básicas, que aplicadas correctamente marcan una gran diferencia en la calidad final del producto.

En un mercado donde conviven aceites premium, industriales y mezclas (blending), ¿cómo se posiciona Mueloliva para garantizar calidad constante sin renunciar a la diversidad de productos que demanda la industria alimentaria y la distribución global? 

En Mueloliva buscamos un equilibrio entre tradición e innovación. Por un lado, elaboramos aceites premium con altos estándares de calidad, cuidando de forma exhaustiva cada fase del proceso productivo. Pero, al mismo tiempo, entendemos que el mercado es muy diverso, especialmente a nivel internacional, y que existen diferentes tipologías de demanda.

Esta diversificación nos permite responder a distintos perfiles de cliente y tendencias de consumo sin renunciar a la calidad. Aplicamos controles rigurosos y todo nuestro conocimiento técnico en el conjunto de la producción, lo que nos permite garantizar productos homogéneos, competitivos y adaptados a cada mercado.

De este modo, en Mueloliva podemos posicionarnos como un socio fiable tanto para quienes buscan excelencia en aceites premium como para quienes requieren soluciones más versátiles, manteniendo siempre el equilibrio entre calidad, innovación y adaptación global.

 

Pensando en la alimentación del futuro, ¿qué tendencias cree que marcarán el consumo de aceites y grasas vegetales en los próximos años, especialmente en relación con la salud, la sostenibilidad y la innovación alimentaria?

En la alimentación del futuro, el consumo de aceites y grasas vegetales seguirá creciendo y ganando protagonismo más allá de su uso tradicional.

El aceite de oliva virgen extra se consolidará como un alimento clave por su perfil nutricional, rico en grasas monoinsaturadas, presencia de omega-3, antioxidantes naturales y compuestos con efecto antiinflamatorio. En un contexto en el que el consumidor busca prevenir enfermedades y mejorar su bienestar a través de la dieta, este tipo de grasa ofrece ventajas claras frente a opciones más procesadas o menos equilibradas.

En este sentido, el aceite de oliva virgen extra continuará posicionándose como un ingrediente funcional, saludable e innovador, con capacidad de adaptarse tanto al consumo cotidiano como a la alta gastronomía del futuro.

 

- Publicidad -

Más noticias

El IFAPA presenta en Mengíbar (Jaén) tres nuevas variedades de olivo resistentes a la verticilosis

La obtención de estas variedades representa un hito para la olivicultura andaluza y una nueva estrategia para el control de la enfermedad

Más noticias