En un contexto de creciente demanda de frutas tropicales en Europa, ¿cómo ha logrado Reyes Gutiérrez consolidarse como un actor clave en la cadena de suministro de aguacates y mangos?
La consolidación de Reyes Gutiérrez como actor clave en el sector de las frutas tropicales es el resultado de una trayectoria de más de tres décadas de trabajo y crecimiento continuo. La compañía, que cumple ahora 33 años, ha desarrollado una estrategia basada en el control de toda la cadena de valor, desde el vivero y la producción hasta la comercialización.
Actualmente, la empresa cuenta con cerca de 600 hectáreas de cultivo en marcha y ha apostado de forma decidida por la sostenibilidad y el aprovechamiento de recursos, una línea de trabajo que le ha valido diversos reconocimientos. En este sentido, ya en 2008 puso en marcha su primera fábrica de guacamole, orientada al aprovechamiento del subproducto y a la generación de valor añadido.
Además, Reyes Gutiérrez ha impulsado su expansión internacional con implantación empresarial en Francia y proyectos de crecimiento en otras zonas productivas, como el Levante, así como con explotaciones agrícolas en Málaga, Cádiz y Portugal. Todo ello ha permitido reforzar su capacidad de suministro y consolidar su posicionamiento en el mercado europeo de aguacates y mangos.
La maduración del aguacate es uno de sus grandes diferenciales, ¿qué innovación tecnológica están aplicando para garantizar el punto óptimo de consumo al cliente final?
El aguacate es un producto especialmente sensible en su maduración, por lo que no existe una única ciencia exacta para determinar su punto óptimo de consumo. En Reyes Gutiérrez utilizamos distintos parámetros de apoyo, como el color de la zona peduncular o de la propia fruta, e incluso sistemas visuales por niveles para orientar al consumidor en tienda.
A nivel interno, desde 2009-2010 incorporamos tecnologías de escaneo y NIR, que permiten analizar cada aguacate de forma no invasiva y detectar posibles incidencias antes de llegar al punto de venta. También utilizamos sistemas de medición de firmeza no invasiva, que replican el tacto humano sin dañar la fruta.
El reto también pasa por reducir el “palpeo” del consumidor, que puede deteriorar el producto, por lo que se están explorando soluciones tecnológicas que permitan evaluar la maduración sin manipulación directa del aguacate.
En términos de trazabilidad, ¿cómo controlan el proceso desde el origen hasta la distribución para asegurar calidad, seguridad alimentaria y transparencia?
Hoy en día la trazabilidad es imprescindible: sin sostenibilidad y sin control no es posible competir en el sector. En Reyes Gutiérrez trabajamos para garantizar un seguimiento completo desde el origen hasta el consumidor final.
El control comienza en el campo, con analíticas y verificaciones constantes desde el desarrollo del fruto. A partir de la recolección, cada lote se identifica con su “carné de identidad”, registrando origen, productor, fecha de recolección, número de lote y resultados analíticos.
Toda esta información se digitaliza y se integra mediante sistemas de radiofrecuencia (RFID), que acompañan a la mercancía durante todo el proceso logístico, desde su entrada en almacén hasta la selección, calibrado y envasado.
De este modo, cada producto final incorpora una trazabilidad completa que permite conocer su origen exacto, condiciones de producción y todo su historial, garantizando así transparencia, seguridad alimentaria y control de calidad en toda la cadena.
La producción sostenible es un reto clave, ¿qué medidas están implementando para optimizar el uso del agua y reducir el impacto ambiental en el cultivo de frutas tropicales?
El agua es uno de los grandes retos en el cultivo de frutas tropicales, especialmente en zonas afectadas por la sequía como el sur de España. En el caso del aguacate, existe cierta percepción de alto consumo hídrico, aunque los datos demuestran que se encuentra en niveles muy razonables dentro de parámetros de sostenibilidad.
En Reyes Gutiérrez optimizamos el uso del agua mediante técnicas de control y eficiencia en riego, adaptadas a cada zona de producción. En áreas como Málaga, trabajamos con consumos en torno a 4.800–5.000 m³ por hectárea y año, con rendimientos que pueden alcanzar entre 12 y 14 toneladas por hectárea.
Esto permite mantener un equilibrio entre productividad y sostenibilidad, situando el consumo de agua por kilo de fruta en niveles competitivos y responsables dentro del sector agrícola

¿Además del aguacate y el mango, están considerando incorporar nuevas frutas tropicales a su producción o potenciar otras líneas de cultivo ya existentes?
No lo descartamos, pero nuestra estrategia se ha centrado históricamente en consolidar primero el aguacate y después el mango. En el caso del aguacate, venimos de una trayectoria que comenzó en los años 70 y que hemos ido desarrollando hasta conseguir una producción muy estable y un calendario prácticamente cubierto.
Posteriormente incorporamos el mango a finales de los años 80, un cultivo en el que estamos apostando de forma muy decidida en la zona de Málaga. Es un producto en el que creemos firmemente por su adaptación a las condiciones climáticas locales y por la calidad que estamos obteniendo.
El mango, además, presenta ventajas agronómicas frente al aguacate, como su sistema radicular más profundo, lo que le permite una mayor resistencia en situaciones de sequía. Por ello, nuestro enfoque actual pasa por seguir fortaleciendo ambos cultivos antes de abordar nuevas incorporaciones, sin cerrar la puerta a futuras diversificaciones.
El sector se enfrenta a desafíos como el cambio climático o la volatilidad logística, ¿cómo están adaptando su modelo de negocio para garantizar estabilidad y crecimiento?
Es el reto del día a día en un mercado cada vez más globalizado y concentrado, donde la comercialización del aguacate en Europa depende de pocas manos, principalmente grandes cadenas de distribución. Esto genera una alta presión y un entorno de estrés empresarial constante.
Nuestra estrategia pasa por integrar toda la cadena de valor desde el origen hasta la comercialización, controlando el proceso desde la planta hasta el fruto final. Apostamos por una gestión completa del cultivo, que nos permita mejorar rendimientos, garantizar calidad y asegurar la rentabilidad frente a la competencia.
De esta forma, buscamos mantener estabilidad en un entorno muy volátil, defendiendo el producto en las mejores condiciones posibles a lo largo de toda la cadena.

De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos de Reyes Gutiérrez en innovación, sostenibilidad y expansión dentro del sector agroalimentario?
De cara a 2026, tenemos dos objetivos muy claros. El primero es la expansión de Reyes Gutiérrez, con la duplicación de nuestra capacidad, pasando a una superficie construida cercana a los 17.000–19.000 m² dentro de nuestras instalaciones actuales.
Y el segundo gran eje es la apuesta por la mecanización y la robotización de los procesos, que supondrá alrededor del 70% del proyecto. Ya contamos con robots en funcionamiento y vamos a incorporar más tecnología puntera para el manejo del aguacate y el mango, reduciendo la dependencia de mano de obra, ya que está cada vez es más difícil de conseguir, y ganando eficiencia.
En paralelo, seguimos desarrollando el crecimiento en campo, con el objetivo de consolidar nuestro proyecto agrícola hasta alcanzar alrededor de mil hectáreas, reforzando así nuestra capacidad productiva y de expansión en el sector.




