Todos los meses, cuando se va acercando la fecha de cierre de Tribuna de Andalucía, días antes, Celia Díaz nos adelanta el tema a tratar. Normalmente soy muy formal y le hago caso. Me documento, busco fuentes, indago, entrevisto y escribo mi artículo en función del monográfico, pero este mes, y con motivo de la celebración del Día de la Mujer, me he permitido la licencia y la libertad de escribir sobre las 100 mujeres que protagonizan la publicación en la que he tenido el privilegio de participar: 100 mujeres referentes en la industria andaluza 2026.
Y digo privilegio porque no todos los días te piden que hagas tu pequeña aportación para que formen parte de este libro en el que aparecen nombres y apellidos de mujeres que, tal y como indica el título, son auténticos referentes.
Fiel defensora de la gran frase que me regaló, la que fuera vicepresidenta de Airbus, Teresa Busto: “lo que no se cuenta, no existe y no se quiere ser”, esta solicitud me ha dado la oportunidad de hacerla realidad.
Y lo he hecho en un momento en el que la industria andaluza vive un momento de transformación profunda. Un momento en el que la transición energética, la digitalización, la innovación la sostenibilidad y la internacionalización están redefiniendo el modelo productivo de la región. Pero hay un elemento clave que, aunque históricamente ha estado invisibilizado, y que es nada más y nada menos que el liderazgo femenino.
Esta publicación que ha sido editada en el marco de la Semana de la Mujer en la Industria, la Energía y la Minería, se ha realizado para poner rostro y dar voz a las profesionales que están impulsando este cambio. Y aunque faltan muchas, tendremos años por delante para continuar sumando mujeres de la industria, la energía y la mina.
Y es que, y por si no eran conscientes, este es el mejor momento para reconocer el papel de la mujer como indispensable para acelerar ese progreso. Y aunque las mujeres representan aproximadamente una cuarta parte del empleo industrial (tres puntos más que en 2021), su presencia en puestos directivos ya alcanza un tercio, un dato que evidencia un avance significativo y un potencial aún mayor.
Las cien mujeres que aparece representan (sin exagerar), una diversidad extraordinaria de perfiles: ingenieras, directivas, investigadoras, emprendedoras, técnicas de planta, responsables de sostenibilidad, operarias, docentes, consultoras o gestoras públicas. Y resulta que todas ellas comparten un denominador común: han abierto camino en sectores que tradicionalmente han estado ocupados por hombres, demostrando que el talento no tiene género, y sí nombre de mujer.
Algunas historias son de auténticas pioneras como Natividad Alcalá, referente en minería de exterior y fundadora de una empresa de prefabricados de hormigón con plantilla femenina. O la de Esperanza Camino Mesta, fundadora de la primera escuela de mantenimiento aeronáutico Part 147 de Andalucía, que lleva casi tres décadas formando a técnicos altamente cualificados.
También quiero destacar otras que han transformado empresas familiares en proyectos innovadores y globales como Maribel Bonachela, que al frente de Licores Riska, asumió la dirección tras la pérdida de su marido y logró renovar la marca, obtener certificaciones internacionales y expandirse, nada más y nada menos que a ocho países.
Y sí, si hay algo que es de resaltar de esta conformes vas sumando, es que muestra cómo el liderazgo femenino se extiende por toda la cadena de valor industrial: en la industria manufacturera, mujeres como María Ángeles López Ascanio (Docriluc) o Victoria Vallecillos Gómez (Pilatus Ibérica) impulsan la innovación tecnológica y la expansión internacional desde Andalucía. En la energía, perfiles como Natalia Silvia Márquez García, directora gerente de la Agencia Andaluza de la Energía, o Isabel Díaz Romero, jefa de Servicio de Energía en Cádiz, lideran políticas públicas que aceleran la transición energética. Y en la minería, figuras como Macarena Gutiérrez Martínez (Atlantic Copper) o Estefanía Delgado Rich (AMINER) que representan la vanguardia de un sector estratégico para Europa, donde la sostenibilidad y la innovación marcan el futuro.
Estas mujeres, todas ellas, no solo ocupan posiciones de responsabilidad sino que están redefiniendo la forma de producir, gestionar y pensar la industria andaluza. Desde la innovación para transformar, la sostenibilidad como un compromiso y la gestión de los recursos humanos como un modelo en el que las personas son lo importante y lo urgente.
Son muchas las protagonistas que lideran proyectos tecnológicos que van a cambiar el mundo como la física Eleonora Viezzer, experta en fusión nuclear y que trabaja para “reproducir en la Tierra la energía de las estrellas”, un avance que podría revolucionar el futuro energético (quédense con su nombre porque algún día será Nobel de Física y lleva a cabo sus investigaciones desde la Universidad de Sevilla). O mi querida María Ángeles Martín Prats, fundadora de Skylife, y que ha convertido una spin-off universitaria en un referente aeroespacial internacional, además de desarrollar patentes que implementan grandes empresas.
Y qué decir de mujeres como Isabel Pérez, cofundadora de RealTrack Systems, o mi admirada Patricia López, creadora de soluciones tecnológicas en salud masculina, y que hace realidad esa palabra tan usada por los emprendedores: disrupción (Qué orgullosa estoy, Patricia… lo sabes).
Y seguimos con Emilia Cruz Lorente, directora de Sostenibilidad en Cosentino, desde donde se impulsa estrategias que integran territorio, innovación y responsabilidad ambiental para servir de ejemplo de desarrollo regional.
Muchas de las mujeres destacadas trabajan directamente en la gestión del talento, la igualdad y la cultura organizativa como Lola Alba Martín, directora de RR. HH. en SP Group, que lidera la certificación de Empresa Familiarmente Responsable, promoviendo un modelo inclusivo y centrado en las personas.
Una parte importante y significativa es la que protagonizan las que desarrollan su labor en la Junta de Andalucía, desde delegaciones territoriales hasta servicios técnicos especializados.
Un trabajo que demuestra que la administración pública es clave en la modernización industrial con mujeres comprometidas como Lucía Núñez Sánchez, delegada territorial en Huelva, dedicada a impulsar un modelo de desarrollo sostenible que combina industria, energía y cohesión territorial. O Antonia Lucía Segura Gómez, jefa de Servicio de Energía en Almería, que trabaja sin descanso para que la transición energética sea justa y eficiente, representando así a una administración técnica, rigurosa y orientada al futuro.
Así que, y a modo de resumen, me gustaría apuntar que más allá de los logros individuales y personales, 100 mujeres referentes en la industria andaluza 2026 transmite un mensaje que no podemos olvidar: la industria andaluza está cambiando porque ellas son las encargadas de llevarlo a cabo. Sus trayectorias demuestran que la igualdad no es solo una cuestión de justicia, sino un factor necesario de competitividad, innovación y progreso para nuestra tierra.
Y sí, estas cien mujeres son la prueba de que la mujer es imprescindible para construir una Andalucía más fuerte y próspera. Una Andalucía con voces femeninas. Mujeres por bandera que describen y vertebran un territorio que está llamado a ser, al igual que ellas, un ejemplo para un mundo que las necesita.





