Viernes 2 de octubre de 2026
Construcción

“Nuestra máxima reivindicación es el reconocimiento profesional”

Iñaki Viñuela Galarraga, Presidente de la Asociación Española de Paisajistas

La Asociación Española de Paisajistas reúne a profesionales de diferentes ámbitos vinculados al paisaje. ¿En qué momento se encuentra actualmente la profesión en España y cuáles son las principales cuestiones que está reclamando el sector?

La profesión se encuentra en un buen momento. A partir de la pandemia, administraciones y ciudadanía comenzaron a valorar la calidad del espacio público, y se cuenta más con paisajistas para procesos de renaturalización y mejora de biodiversidad urbana.

Nuestra máxima reivindicación es el reconocimiento profesional. En España la profesión no está regulada, lo que significa que cualquiera puede ejercer.

Publicidad TdA - Newsletter

Al mismo tiempo, existen grados universitarios de paisajismo, por lo que cada año salen egresados sin competencias legales o administrativas reconocidas.

La Asociación forma parte de la Federación Europea y Mundial de Arquitectos Paisajistas, y la situación de España es la misma por la que han pasado otros países; la experiencia nos dice que la profesión terminará por reconocerse, asignándole competencias y requisitos mínimos para ejercer.

Uno de los retos de la profesión sigue siendo su reconocimiento y su integración efectiva en los equipos que intervienen en la planificación urbana y territorial. ¿Qué tendría que cambiar para que el paisajista tenga un papel más protagonista desde las primeras fases de un proyecto?

Lo que tiene que cambiar en este aspecto es el intrusismo profesional. Al no estar regulada, cualquiera que use plantas o tenga buen gusto se autodenomina paisajista.

Publicidad ATA (rectangular)

Sin embargo, el paisajismo es una ciencia que requiere profundos conocimientos de construcción, botánica, ecología y geografía.

La solución pasa por reconocer como paisajista únicamente a quien haya cursado el grado universitario o esté certificado por nuestra asociación. Llegará un momento en que esto cambie y nadie pueda autodenominarse paisajista sin poder demostrarlo legalmente, igual que ocurre con la medicina o la ingeniería.

Cada vez hablamos más de incorporar la naturaleza a la planificación de las ciudades, no solo como elemento estético, sino como parte de su funcionamiento. ¿Qué papel debería tener el paisajismo en el diseño de las ciudades del futuro?

Es fundamental. La revolución industrial desnaturalizó las ciudades, y hoy nos hemos dado cuenta de que debemos volver a naturalizarlas cambiando la estrategia. No podemos pedir que lo hagan los mismos que las desnaturalizaron.

Esta revisión del concepto de ciudad exige equipos multidisciplinares donde, junto a arquitectos e ingenieros, participen necesariamente paisajistas, ecólogos, biólogos y agrónomos. Aunque persiste cierto desconocimiento sobre nuestra capacidad, somos optimistas y cada vez se cuenta más con nosotros en estos procesos de renaturalización.

Publicidad TdA - Banner 300x300px

Sequías, temperaturas extremas y pérdida de biodiversidad están cambiando las condiciones en las que se diseñan y mantienen los espacios verdes. ¿Hasta qué punto estamos preparados para adaptar nuestros paisajes a esta nueva realidad climática?

Nos queda mucho trabajo por hacer. Somos conscientes de lo que pasa y va a pasar, pero aún no lo estamos llevando a cabo al ritmo necesario.

Los paisajistas ya trabajamos con soluciones basadas en la naturaleza, observando sus procesos y replicándolos en entornos urbanos o agrarios. Esto nos permite mejorar la calidad del suelo, la gestión del agua y el desarrollo de las especies.

Asimismo, estamos cambiando los criterios de selección: pasamos de buscar una estética puramente ornamental a aplicar criterios técnicos para elegir especies adaptadas al cambio climático, capaces de generar las condiciones ecológicas que garanticen la supervivencia de las zonas verdes que creamos.

La tecnología también está entrando en los procesos de diseño y gestión del paisaje, desde herramientas digitales hasta inteligencia artificial. ¿Qué oportunidades ofrecen estas tecnologías y qué aspectos del trabajo del paisajista considera que seguirán dependiendo necesariamente del criterio profesional?

En mi opinión personal, que igual es distinta a la de otros paisajistas, nos vamos adaptando a las nuevas tecnologías. Existen grandes avances técnicos aplicados al riego, la iluminación o nuevos pavimentos descontaminantes que es nuestra obligación conocer e implementar.

Respecto a la inteligencia artificial, resulta muy útil para cálculos complejos de inundaciones, temperaturas, humedad, dimensionamiento de tuberías o estructuras. Es una excelente ayuda, pero jamás nos sustituirá.

Existen demasiados factores que una máquina no puede contemplar y siempre se requiere el criterio humano para interpretar y aplicar los datos. Al final, los sistemas se venden como soluciones definitivas, pero siempre hay un humano comprobando el resultado; para eso, prefiero hacerlo directamente yo.

La formación es una de las líneas de trabajo de la AEP, tanto en el ámbito universitario como en la actualización de los profesionales. ¿Qué conocimientos o competencias cree que van a ser especialmente importantes para los nuevos paisajistas que se incorporen al mercado laboral?

La profesión ha evolucionado a lo largo de los años. Cuando estudié hace 25 años, se centraba mucho más en el diseño y en la idea tradicional de un jardín bonito.

Hoy en día, las carreras impartidas en Madrid, Barcelona y Galicia son titulaciones sistémicas y científicas. Abarcan todas las materias indispensables para un paisajista: botánica, ecología, construcción, riego, iluminación, legislación y diseño.

El paisajismo compila conocimientos de disciplinas que antes iban por separado —como la arquitectura, la agronomía o la ecología— para consolidar una profesión independiente y ampliamente extendida en el resto del mundo.

La AEP participa actualmente en iniciativas internacionales que plantean cuestiones como la adaptación al cambio climático, la biodiversidad o la relación entre paisaje y calidad de vida. ¿Qué transformación le gustaría que experimentara la profesión en los próximos años y qué lugar debería ocupar el paisajismo en ella?

Considero que países de nuestro entorno como Austria, Alemania o Inglaterra nos llevan décadas de ventaja, lo que nos permite anticipar el futuro de la profesión. En ellos es impensable proyectar un espacio público sin un proyecto específico de paisajismo, requiriendo incluso visado profesional.

En España, en cambio, cualquier arquitecto o ingeniero puede diseñar un parque sin contar con especialistas, algo impensable en el resto de Europa. Nuestro objetivo es que nadie conciba un espacio público, un desarrollo urbanístico o un proceso de regeneración urbana sin incorporar al paisajista en el lugar que le corresponde. Un futuro en el que los profesionales paisajistas nos incorporemos donde nos corresponde.

Publicidad ATA - Diciembre 2025