AGRECA representa a un conjunto de empresas gestoras de residuos de la construcción y demolición (RCDs) en Andalucía, Ceuta y Melilla centradas en la producción de áridos reciclados. ¿Cómo surge esta iniciativa y qué problemas visteis en el sector para impulsar este modelo de economía circular?
La producción de áridos reciclados es el fin último y uno de los objetivos fundamentales del reciclaje y la valorización de los residuos de construcción y demolición.
AGRECA nace en 2008, cuando un grupo de empresas de Andalucía Oriental decidimos agruparnos. Poco a poco hemos ido creciendo hasta las 28 empresas que forman parte actualmente de la asociación.
El objetivo era defender los intereses del sector, promover una correcta gestión de los residuos y fomentar que la Administración se involucrara tanto en su adecuada gestión como en el impulso del uso de los áridos reciclados.
La construcción es una de las industrias que genera mayor volumen de residuos. ¿Qué papel juegan actualmente los áridos reciclados en una transición hacia un modelo de construcción más sostenible?
Los áridos reciclados desempeñan un papel fundamental. Proceden de los residuos de construcción y demolición y hay que tener en cuenta que son de los materiales que más veces pueden reciclarse. De hecho, si el proceso de demolición y valorización se realiza correctamente, pueden reciclarse un número prácticamente infinito de veces.
Además, hablamos de materiales nobles, como el hormigón, la piedra, el cemento, el ladrillo o el asfalto, que pueden volver a reutilizarse para los mismos usos para los que fueron extraídos inicialmente. Poder reintroducirlos en el mercado es uno de los mejores ejemplos de economía circular que tenemos.
Por eso, la actividad que desarrollamos desde las empresas del sector es clave para avanzar hacia una construcción más sostenible.
Andalucía mantiene una alta demanda de materiales para obra pública y privada, generando un gran volumen de RCDs. ¿Cómo está evolucionando la integración de estos materiales reciclados en proyectos e infraestructuras de la región?
Andalucía fue pionera a nivel nacional al contar con un Pliego de Prescripciones Técnicas para el uso de áridos reciclados, elaborado junto a la Administración y la Universidad de Córdoba. Posteriormente, en 2016, la Junta de Andalucía publicó también un catálogo de firmes que contempla su utilización.
Aun así, queda mucho por avanzar. En muchas plantas seguimos teniendo grandes acopios de material y es necesario que la obra pública contemple y valore el uso de áridos reciclados en sus pliegos, además de implicar todavía más a las administraciones y a la empresa privada.
Sus aplicaciones están perfectamente contrastadas: pueden utilizarse en capas de firme de calles y carreteras, caminos peatonales, carriles bici, zanjas para tuberías o capas drenantes, entre otros usos.
Hay un dato muy significativo: en España se consumen alrededor de 25 toneladas de áridos naturales por año. Nuestro objetivo es que, al menos, un 20 % de esa demanda pueda cubrirse con áridos reciclados.
Al final, lo que hacemos es volver a introducir esos recursos en el ciclo productivo. La piedra y los áridos son materias primas esenciales para la construcción y para muchas otras industrias. Si conseguimos reutilizar una parte importante de esos materiales, estaremos aplicando el principio básico de la economía circular.
Históricamente, el escombro era un residuo destinado al vertedero. ¿Qué estrategias estáis siguiendo para que el sector lo visualice, definitivamente, como una materia prima valiosa y de confianza?
Intentamos, a nivel de comunicación, impulsar iniciativas como esta entrevista, que agradecemos y nos parece muy interesante.
Creemos que es fundamental ir de la mano de la Administración. La empresa privada y la Administración tienen que trabajar juntas para impulsar el uso de áridos reciclados tanto en la obra pública como en la privada.
Nos gustaría que, para los usos que ya están más que contrastados, donde sabemos que el material se comporta de una forma adecuada, cada vez se utilizaran más. En aplicaciones como carriles rurales, capas de firme o vías peatonales, el árido reciclado ha demostrado un comportamiento técnico excelente.
Lo que intentamos es que todo esto se conozca, porque creemos que aporta un valor añadido. La minería natural seguirá siendo fundamental, pero si podemos prolongar la vida útil de las explotaciones mineras mediante el reciclaje, será un beneficio para todos.
Además, sí hemos notado un cambio real en la demanda. Cada vez hay más empresas que apuestan por este tipo de materiales. La demanda sigue creciendo y vemos que el sector constructor incorpora cada vez más materiales reciclados.
Para terminar, de cara al 2026, ¿cuáles son los principales objetivos de AGRECA y el Grupo de Interés Áridos Reciclados de RCDs en términos de sostenibilidad, economía circular y expansión del uso de estos materiales en Andalucía?
Nuestro principal objetivo es seguir trabajando con la Administración, especialmente con los ayuntamientos, para que implanten la ordenanza de gestión de residuos de la construcción. Todavía hay muchos municipios andaluces que no la han desarrollado, y eso favorece que continúe existiendo una gestión irregular de parte de estos residuos.
Además, mantenemos grupos de trabajo con el Ministerio, la Junta de Andalucía y otros organismos. Percibimos una Administración cada vez más implicada y nuestro objetivo es seguir colaborando para fomentar el uso de los áridos reciclados.
Otro reto fundamental es impulsar la demolición selectiva, especialmente en las reformas de viviendas. Es imprescindible separar los distintos materiales en origen, porque si llegan mezclados a las plantas de reciclaje, su valorización resulta técnicamente inviable.
También nos preocupa que cada vez se incorporen más materiales de construcción que no pueden reciclarse fácilmente al final de su vida útil. La normativa europea y la legislación española insisten en que los productos deben diseñarse pensando en su reciclaje, pero todavía existen materiales que acaban en vertedero o dificultan el reciclaje del resto de residuos.
Por ello, también trabajamos con la Administración y las universidades para impulsar materiales más sostenibles y sistemas que favorezcan la responsabilidad de los fabricantes sobre los residuos que generan. Ese es otro de los grandes retos para avanzar hacia una economía verdaderamente circular.




