“Trabajamos para transformar un residuo en un recurso con valor”

Víctor Manuel Pérez Ignacio, CEO FuturAlga

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FuturAlga nace a partir de una idea poco convencional: convertir las algas acumuladas en las costas andaluzas en envases biodegradables. ¿Cómo surge el proyecto y qué potencial visteis en un recurso que era considerado un residuo?  

Tanto Sofía como yo, Víctor Manuel Pérez, estudiamos Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz y, a partir de ahí, surgió esta idea al ver las acumulaciones de arribazones que se formaban en las playas.

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La empresa nació gracias al apoyo de la Universidad de Cádiz, que impulsó un grupo operativo agrario con el que optamos a una subvención europea. Tuvimos la suerte de conseguirla y eso nos permitió desarrollar el proyecto y poner en marcha la empresa.

Andalucía cuenta con cientos de kilómetros de costa y afronta retos relacionados con la gestión de residuos marinos y la conservación de los ecosistemas. Ahí vimos el potencial de transformar un residuo en un recurso con valor.

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Andalucía cuenta con cientos de kilómetros de costa y afronta retos de gestión de esiduos marinos y la conservación de los ecosistemas. ¿Qué papel desempeñan las algas dentro de la economía azul y en la transición hacia modelos más sostenibles?  

Actualmente, en Futuralga estamos un poco descontentos con la clase política. La Ley de Economía Circular de Andalucía favorece la utilización de residuos y subproductos e impulsa proyectos de bioeconomía circular, y la Directiva Europea de 2019 dice lo mismo. Pero, con estas algas, catalogadas como especie invasora, la Junta de Andalucía y el MITECO todavía no saben cómo catalogarnos.

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Llevamos años hablando con ambas administraciones y, básicamente, no hay voluntad política. Eso quiero que quede claro. El papel lo aguanta todo, pero después no se lleva a cabo.

Nos duele más porque hablamos de nuestra tierra. Vemos las playas llenas de algas y no se hace nada con ellas. No es solo Futuralga; son muchos grupos de investigación de universidades andaluzas y españolas los que investigan qué hacer con esta alga. Pero solamente se puede investigar, no se pueden sacar productos al mercado. No lo entendemos.

Futuralga apuesta por dar un uso industrial al alga asiática invasora que afecta a las costas andaluzas. ¿Qué dificultades os encontráis para aprovechar estas algas y transformarlas en una oportunidad para la economía circular?

Las medidas están perfectamente explicadas en las normativas y en las leyes. Lo único es que no se llevan a cabo. Nos hemos reunido varias veces con responsables de la Junta de Andalucía y todo son palabras bonitas, pero no hay voluntad política. Las leyes se hacen, pero después no se llevan a cabo.

Y no es porque lo digamos nosotros. Tenemos informes del MITECO y también nos hemos reunido con la Junta de Andalucía, pero seguimos sin ver voluntad para que esto salga adelante. Hay muchos grupos de investigación de las universidades que están investigando y no nos dejan sacar productos al mercado. No entendemos el porqué. Montar una empresa en España no es fácil y, sin embargo, nos valoran mucho más fuera.

Hace poco recibimos un premio mundial entre 1.600 proyectos de 112 países y quedamos entre los ocho primeros de nuestra categoría. Después pedimos aquí subvenciones y ayudas y, básicamente, no nos escuchan. La verdad es que estamos bastante enfadados con los políticos y con las medidas que se están tomando.

¿Cómo está respondiendo el mercado a estas alternativas y qué impedimentos siguen existiendo para sustituir definitivamente al plástico? 

Por parte del mercado, cuando empezamos con los envases nos los pedían de muchas partes del mundo. Al principio nos quedaba un poco grande porque no sabíamos que íbamos a tener tanta repercusión.

Actualmente, la recolección de estas algas se realiza con retroexcavadoras o palas. Para nuestro proceso cuanto más limpias lleguen las acumulaciones de algas, mejor, porque después hay que realizar un proceso de limpieza y secado.

Pero ya no lo digo por nosotros, sino por las playas. Al recoger las algas con retroexcavadoras también se llevan la arena. Existen mecanismos para recogerlas sin llevarse esa arena. Hace un año y medio un ayuntamiento de la provincia de Cádiz nos pidió ayuda para saber cómo separar las algas de la arena. Les dimos las respuestas, pero nos contestaron que esas máquinas eran muy caras y que seguirían utilizando las retroexcavadoras. Siempre es muy bonito lo que aguanta el papel, pero no se llevan a cabo.

La economía circular suele asociarse al reciclaje, pero vuestro modelo transforma un problema ambiental en una materia prima con valor. ¿Creéis que Andalucía está aprovechando suficientemente las oportunidades que ofrecen sus recursos naturales para generar empleo e industria sostenible?

En nuestro caso no, por supuesto. Habrá otros sectores, como las plantas de biomasa, donde sí se estén aprovechando esas oportunidades, pero en el caso de las algas, para absolutamente nada.

Seguimos en fase de investigación, con diferentes subvenciones concedidas y otras que vamos a solicitar junto a la Universidad de Cádiz. Todavía no tenemos las instalaciones, aunque sí contamos con los inversores necesarios para ponerlas en marcha cuando tengamos luz verde.

Nosotros llevamos intentándolo desde 2020. Estamos en 2026 y todavía no hay solución. No depende de nosotros, porque seguimos sin estar dentro de la normativa.

Para finalizar, ¿cuáles son los principales retos y objetivos de Futuralga de cara a 2026 en materia de innovación, sostenibilidad y expansión de soluciones biodegradables?

Actualmente Futuralga tiene tres proyectos abiertos. Uno se centra en los envases sostenibles y compostables, cuya compostabilidad ya está demostrada. Además, junto a Agropellet Chiclana estamos intentando desarrollar palés para la industria del transporte y también trabajamos en otro proyecto para fabricar envases agrícolas, como semilleros y envases para plantas, ya que se ha demostrado que el material elaborado con algas es aceptado positivamente por las plantas.

Esos son nuestros principales proyectos para este año y los próximos.

Lo que sí quiero añadir es que seguimos pensando que no hay voluntad política para solucionar este problema. Hablamos con universidades y con distintas administraciones, pero mientras no se modifique la normativa no pueden ayudarnos ni nosotros avanzar. Lo único que pedimos es que se adapte esa normativa, no solo por Futuralga, sino por todas las empresas que están intentando aportar una solución.

Además, esta alga invasora no va a desaparecer. Cada año siguen llegando más arribazones a las playas y el problema no afecta solo a Andalucía, sino a buena parte de la península.

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