En primer lugar, enhorabuena por el reciente premio TRADE. ¿Qué significa este reconocimiento para Biorizon Biotech y para usted como CEO?
Muchas gracias. Para Biorizon Biotech, este premio supone un reconocimiento muy importante al trabajo de muchos años, no solo de la compañía, sino de todo un equipo que ha creído desde el principio en el valor de la biotecnología aplicada a la agricultura. Recibir el Premio Andalucía TRADE en la categoría de Innovación y Transferencia de Conocimiento nos confirma que vamos en la dirección correcta: transformar investigación, tecnología y conocimiento científico en soluciones reales para el campo. Para mí, como CEO, tiene además un componente muy especial, porque nace desde Andalucía y desde Almería, una tierra donde la innovación no ha sido una opción, sino una necesidad. Almería pasó de ser prácticamente un desierto a convertirse en un referente agrícola mundial gracias al esfuerzo, al conocimiento compartido y a la tecnología. Ese espíritu forma parte de la identidad de Biorizon Biotech. Este premio reconoce precisamente esa capacidad de hacer florecer realidades nuevas a partir de la innovación.

¿Cuáles cree que han sido los factores clave que han llevado a Biorizon Biotech a destacar hasta conseguir este premio?
Creo que hay varios factores clave. El primero es haber apostado de forma decidida por la investigación aplicada. En Biorizon Biotech no entendemos la innovación como algo teórico, sino como una herramienta para resolver problemas reales de la agricultura. El segundo factor es nuestra especialización en microalgas y en soluciones naturales de alto valor tecnológico. Hemos desarrollado bioestimulantes y bioplaguicidas basados en microalgas, bacterias y extractos vegetales, con el objetivo de mejorar la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad de los cultivos. También ha sido fundamental contar con una infraestructura tecnológica propia, que nos permite escalar la innovación con calidad y consistencia. Y, por supuesto, el equipo humano. La innovación son personas trabajando para transformar realidades. Sin talento, esfuerzo y visión compartida, nada de esto sería posible.
Biorizon Biotech se posiciona como una empresa innovadora en su sector. ¿Cómo definiría hoy la propuesta de valor de la compañía?
La propuesta de valor de Biorizon Biotech es muy clara: transformar conocimiento en soluciones reales para una agricultura más saludable, sostenible, eficiente y resiliente. Trabajamos para dar respuesta a una agricultura que hoy tiene que producir más y mejor, pero utilizando menos recursos y adaptándose a un entorno cada vez más complejo. Hablamos de sequías, salinidad, temperaturas extremas, exceso de lluvias o nuevas exigencias regulatorias y de consumo. Nuestra tecnología permite preparar mejor a las plantas frente a esos desafíos, optimizar la absorción de nutrientes, mejorar el rendimiento de los cultivos y reforzar sus mecanismos naturales de defensa. Todo ello desde una base natural, biotecnológica y científicamente desarrollada.
¿Qué papel juega la sostenibilidad en la estrategia de Biorizon Biotech y cómo se traduce en acciones concretas?
La sostenibilidad está en el centro de nuestra estrategia. No es un añadido ni una tendencia, sino una parte esencial de lo que hacemos. La agricultura del futuro tiene que ser sostenible, pero también productiva y rentable para el agricultor. Nuestro trabajo consiste precisamente en unir esas dos realidades. Lo traducimos en soluciones basadas en microalgas, bacterias y extractos vegetales, que ayudan a reducir la presión sobre los recursos, mejorar la eficiencia nutricional y aumentar la resistencia de los cultivos ante situaciones de estrés. También trabajamos para que nuestras soluciones encajen en los estándares regulatorios más exigentes; de hecho, contamos con siete bioestimulantes con certificación europea. Para nosotros, sostenibilidad significa aportar herramientas útiles al agricultor, mejorar la salud de los cultivos y contribuir a un modelo agrícola más equilibrado y preparado para los retos climáticos y alimentarios.

¿Cómo está impactando la innovación biotecnológica en el crecimiento y desarrollo de la empresa?
La innovación biotecnológica es el motor de crecimiento de Biorizon Biotech. Gracias a ella hemos podido diferenciarnos, abrir mercados internacionales y consolidar una propuesta tecnológica muy especializada. Somos una empresa puntera en biotecnología, investigando y desarrollando nuevas soluciones basadas en microalgas que creemos que van a marcar un antes y un después para la agricultura actual y sus necesidades. La agricultura se enfrenta a retos cada vez más exigentes, y desde Biorizon Biotech trabajamos para ofrecer herramientas eficaces, naturales y sostenibles que ayuden al agricultor a mejorar la productividad, la resiliencia y la eficiencia de sus cultivos.
Nuestra apuesta por la I+D es una de las claves de este crecimiento. Realizamos una importante inversión en investigación y desarrollo, lo que nos permite lanzar productos con una base científica muy sólida y con una gran aceptación a nivel internacional. Esa capacidad de convertir conocimiento en soluciones reales es lo que está impulsando nuestra expansión y nuestro posicionamiento en mercados cada vez más competitivos. En los últimos tres años hemos multiplicado por siete nuestra cifra de negocio, y eso demuestra que el mercado está demandando soluciones de este tipo. Hay una necesidad clara de herramientas que ayuden al agricultor a mejorar productividad, rendimiento y resiliencia, sin renunciar a la sostenibilidad.
¿Cuáles son los próximos objetivos estratégicos de Biorizon Biotech a corto y medio plazo? y ¿Qué retos principales enfrenta actualmente el sector en el que opera Biorizon Biotech?
Nuestro objetivo a corto y medio plazo es seguir escalando la compañía a nivel global. Actualmente estamos presentes en más de 70 países, y queremos continuar consolidando esa presencia internacional, llevando tecnología desarrollada desde Andalucía a los principales mercados agrícolas del mundo. En los próximos años, además, vamos a comercializar nuestra tecnología de forma muy activa en países estratégicos como Brasil, Estados Unidos, China y Australia, mercados clave por su dimensión agrícola, su capacidad de innovación y la necesidad creciente de soluciones que ayuden a producir de manera más eficiente y sostenible.
Para afrontar esta nueva etapa, estamos realizando cambios muy importantes dentro de la compañía. Estamos reforzando el equipo con nuevas incorporaciones a nivel directivo y comercial, incorporando perfiles que nos permitan acelerar el crecimiento internacional, estar más cerca de los mercados y responder mejor a las necesidades de nuestros clientes y socios. También estamos impulsando alianzas estratégicas muy relevantes, tanto desde el punto de vista comercial como tecnológico, porque entendemos que el crecimiento global requiere colaboración, capilaridad y capacidad de adaptación a cada mercado. En paralelo, vamos a ampliar de forma muy considerable nuestra capacidad productiva para poder hacer frente a la demanda que prevemos a corto y medio plazo. Todo esto forma parte de una hoja de ruta muy clara: consolidar a Biorizon Biotech como un referente global en biotecnología agrícola basada en microalgas, manteniendo siempre nuestro compromiso con la innovación, la calidad y la sostenibilidad.
En cuanto a los retos del sector, son muy claros: cambio climático, escasez de agua, necesidad de producir más con menos, mayores exigencias de sostenibilidad y una demanda creciente de alimentos más saludables. La agricultura está en un momento de transformación profunda, y la biotecnología tiene un papel clave para ayudar a afrontar ese cambio.
Desde su experiencia, ¿qué diferencia a Biorizon Biotech de sus competidores en el mercado internacional?
Nos diferencia la combinación de ciencia, tecnología, capacidad industrial y conocimiento agronómico. Biorizon Biotech no es solo una empresa que desarrolla productos; somos una compañía capaz de transformar investigación científica en soluciones reales, aplicables y escalables para el agricultor.
Uno de nuestros grandes elementos diferenciales es nuestra tecnología propia y patentada, Trietech©, única a nivel mundial. Esta tecnología combina microalgas, bacterias y extractos vegetales para desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades del cultivo en cada fase de desarrollo. Gracias a ello, podemos ofrecer herramientas biotecnológicas eficaces, naturales y altamente especializadas, que nos permiten diferenciarnos claramente en el mercado internacional y reforzar nuestra posición como referente en biotecnología agrícola.
También nos diferencia nuestra capacidad de producción y control tecnológico. Contar con infraestructuras propias nos permite garantizar calidad, consistencia y capacidad de respuesta en mercados internacionales cada vez más exigentes. Y, por último, creo que nos diferencia también nuestro origen. Venimos de Almería, un ecosistema agrícola que ha demostrado al mundo cómo la innovación, el esfuerzo y la tecnología pueden transformar un territorio. Esa visión forma parte de nuestra identidad y de la manera en la que entendemos el futuro de la agricultura.

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a inversores, colaboradores y al ecosistema empresarial tras la obtención del premio TRADE?
El mensaje es que Biorizon Biotech está en una etapa de crecimiento, consolidación internacional y generación de valor. Este premio no es un punto de llegada, sino un impulso para seguir avanzando.
A los inversores les diría que la biotecnología agrícola tiene un enorme recorrido, porque responde a algunos de los grandes desafíos globales: producir alimentos de forma más sostenible, eficiente y resiliente. A los colaboradores, que queremos seguir construyendo alianzas sólidas, basadas en la innovación y en la transferencia real de conocimiento. Y al ecosistema empresarial andaluz, que tenemos talento, tecnología y capacidad para competir desde aquí en el mundo.
Nuestra ambición es seguir creciendo, seguir aportando valor al tejido productivo de Andalucía y demostrar que desde nuestra tierra se pueden desarrollar soluciones capaces de transformar la agricultura a escala global.




