Hay encuentros que no solo informan, sino que te obligan a detenerte y pensar. Y eso es lo que ocurrió en la jornada organizada por la delegación en Andalucía de DIRSE (Asociación Española de Directivos de Sostenibilidad – ASG): Sostenibilidad que se comunica, sostenibilidad que transforma. Un encuentro que se convirtió en un auténtico espacio en el que la comunicación dejó de ser un instrumento accesorio para convertirse en una herramienta indispensable. Una herramienta de gestión, de coherencia y, sobre todo, de transformación para las empresas.
Y es que, y durante mucho tiempo, la sostenibilidad se ha gestionado desde un enfoque eminentemente técnico: indicadores, reportes, cumplimiento normativo, certificaciones. Sin embargo, cuando te reúnes para hablar de comunicación y de sostenibilidad, para debatir, escuchar y reflexionar, como ocurre en jornadas como la organizada por DIRSE, entiendes y eres consciente de que ese modelo ya no basta. De que todo ha cambiado. Y de que la sostenibilidad necesita ser comprendida, interiorizada y compartida. Y eso solo ocurre cuando se comunica de forma adecuada, veraz y de manera coherente.
La comunicación, y para quien no lo sepa, ya no es un “complemento” del área ASG; es su columna vertebral (sin exagerar). Es el mecanismo que permite que las decisiones sostenibles no se queden en un documento interno bien redactado, sino que tiene que trascender para que estas decisiones se conviertan en cultura, en comportamiento y en propósito compartido.
Porque la comunicación es estratégica y estrategia; y lo es porque permite alinear a toda la organización. Da sentido a las decisiones corporativas porque explican el porqué y el para qué. Generan confianza. Impulsa desde la coherencia, evitando así la contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace y acelera la renovación interna, convirtiéndose en filosofía de trabajo, de empresa y de persona porque se entiende y se comprende.
Por eso, uno de los grandes aprendizajes de esta jornada es la importancia de construir narrativas que vayan más allá de los datos y KPI’s. Y sí, por supuesto que los informes son necesarios, pero no suficientes; y no lo son porque el cambio ocurre cuando las empresas son capaces de contar historias que conecten con las personas. Esas historias que son capaces de impactar de forma real en las decisiones y que invitan a sumarse al cambio. Una narrativa sólida no se basa en adornos, florituras y excesos de adjetivos, sino que se sostiene en los pilares de la honestidad y la transparencia. No se trata de comunicar solo lo que funciona, sino también lo que no. Así como las dudas y los aprendizajes, porque sólo así seremos capaces de afrontar cualquier crisis y solucionarla juntos. Y no, claro que no es vulnerabilidad, es saber reconocerse y cuando eso ocurre, podremos gestionar nuestras empresas y a nosotros mismos porque somos creíbles y porque somos verdad.
Por eso es fundamental contar con profesionales especializados en comunicación en sostenibilidad (que no expertos). Profesionales que sean capaces de “humanizarla”. Profesionales que consigan conectar con empleados, clientes y sociedad. Comunicadores que transfieran el conocimiento de manera sencilla y asequible, porque será la única manera de que la sociedad sea capaz de entender el trabajo real que se realizan en las empresas. Y, por supuesto, explicar con sentido (aviso para navegantes: Sin sentido… nada tiene sentido).
¿Quieren saber cómo se hace esto?
Es sencillo: contando con referentes como Francisca Molina, delegada de Dirse en Andalucía y CEO de Selezziona Consultores o Aècio Dantas, director de Sostenibilidad de Silbon. Ellos no sólo son directivos, gestores de indicadores o expertos en normativas. Son líderes porque conectan y construyen puentes entre la estrategia empresarial y las necesidades de la sociedad.
Y como Francisca y Aècio muchos más. Más que interpretan, escuchan, facilitan e inspiran.
Ellas y ellos son los verdaderos indicadores de la necesidad de dotar de herramientas y espacios de reflexión que se fortalecen, cada vez que celebramos estos encuentros. Encuentros en los que la capacidad de ayudar, influir y colaborar para que la sostenibilidad avance, de hace desde la responsabilidad real.
Porque el gran reto al que nos enfrentamos, y por si no lo saben aún, es influir. Pero no de cualquier manera y precio. Nos encontramos en un momento que está marcado por nuevas regulaciones y una sociedad que exige a las empresas un nivel de transparencia y coherencia sin precedentes. Ya no basta con hacer; hay que explicar, dialogar y demostrar.
Teresa Bustos, la que fuera vicepresidenta de Airbus, me regaló una gran frase: “Andrade, acuérdate: Lo que no se cuenta no existe y no se quiere ser”. Cuánta verdad y qué bien viene para aplicarla al tema tratado en esta jornada y en este articulo: La sostenibilidad que no se comunica no existe o se cuestiona. Por contra la sostenibilidad, la que se comunica BIEN, existe y, por lo tanto TRANFORMA.
Transforma la cultura interna de las empresas, pero no desde un simple boletín que muestra los logros del empleado del mes, las iniciativas medioambientales o los reconocimientos recibidos, sino con una verdadera comunicación que haga equipo de verdad. Algo que sólo se puede hacer desde la sostenibilidad. Y esto, señoras y señores, va a generar orgullo y sentido de pertenencia. Y cuando tú tienes sentido de pertenencia: Transforma.
El encuentro de DIRSE Andalucía ha dejado muchas conclusiones, pero la mejor y la más clara es que comunicar, al contrario de lo que muchos creen, no es marketing o publicidad o, como decimos aquí en Andalucía, “quedar bien”. La sostenibilidad que se comunica es un ejercicio de madurez. Es reconocer que las empresas tienen un papel protagonista en la construcción de un futuro que ya es presente. Un papel que debe explicarse con claridad y valentía porque transformar puede incomodar y requiere de un gran esfuerzo por parte de todos. Y aun así, es el único camino posible si queremos organizaciones capaces de sostenerse en el tiempo, coherentes con lo que hacen y honestas con lo que cuentan.
¿Serán capaces las empresas de asumirlo? ¿Seremos capaces de hacer equipo para conseguirlos?
Palabras repetidas a modo de anáfora: Sostenibilidad, transforma, coherencia. Espero que se nos queden para siempre en el ADN porque sólo así trascenderán… AHÍ LO DEJO.




