Jueves 6 de agosto de 2026
Directivos

Simplificación de la burocracia 

Una de cada cuatro familias ha perdido la capacidad de ahorro en España según algunos informes. Miles de empresas tienen problemas de pagos, otras miles de cobros. Muchas cuentas de resultados serán en negativo este año. Muchas prescindirán de empleados para subsistir. Demasiadas recurrirán al endeudamiento para hacer frente al pago de salarios y proveedores. Otras muchas, sin embargo, se verán abocadas a concursos de acreedores. No pocos autónomos cerrarán las persianas. El consumo bajará, la inversión descenderá radicalmente. El PIB nacional en números muy tristes. Andalucía soporta la embestida. El trabajo bien hecho durante estos meses nos da una bocanada de oxígeno.

Estaba claro desde hace muchos meses, pero muchos se negaban a mirar a la realidad cara a cara. El contexto económico de este 2022 nos abocaba a otra crisis y a una recesión a nivel nacional, pero seguíamos pensando y debatiendo sobre temas banales. La falsa ilusión de bonanza tras el covid, incentivada por meses de encierro que aumentaron la capacidad de ahorro de muchas familias, nos introdujo en una espiral que fue convirtiéndose en un embudo con los distintos acontecimientos, véase la escasez de componentes electrónicos o la falta de materias primas o el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania, para continuar una inflación desorbitada. Esto nos deja en la casilla de salida hacia unos meses duros, muy duros, donde las empresas tienen un papel fundamental, de eso no cabe duda, pero si hay alguien que debe liderar esta travesía por el desierto es la administración pública, en todos los niveles, locales, regionales y nacional.

Hay economistas y líderes empresariales que vaticinan un cierre de no pocas empresas, pero aseguran un cierto mantenimiento del empleo. Otros observan la necesidad de frenar el consumo para moderar la inflación. Otros, en cambio, sostienen la obligación de incentivar la inversión privada y el flujo económico para que, de esta manera, los ciudadanos sean los menos perjudicados y sus puestos de trabajo estén asegurados. Sin recurrir a una cifra exacta ante el riesgo de no ser rigurosa por el desconocimiento del número concreto, son cientos, miles de expedientes y de licencias las que están totalmente paralizadas en las administraciones. Licitaciones atascadas, concursos públicos que no arrancan, autorizaciones que no llegan. Y esto es una absoluta vergüenza, más teniendo en cuenta la grave situación económica a la que caminamos con paso firme. Andalucía está de moda, eso es cierto, y son muchas las políticas encaminadas para la atracción de la inversión y el establecimiento de grandes fortunas en esta tierra. También en cierto que La Junta ha hecho un importante esfuerzo para la agilización administrativa y la aceleración de las trabas buro- cráticas, por hacer una administración más eficiente y dinámica. Pero no es suficiente. Mientras tanto, empresas que quieren realizar inversiones en muchas provincias, nuevas o simple- mente de mejoras de las instalaciones o productos existentes, continúan paradas.. En seco. Bloqueo de la inversión. Bloqueo de recursos económicos. Bloqueo de la generación de empleo.

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Son muchos los meses, incluso años, los que se ha pedido una simplificación de la burocracia, más agilidad a la hora del otorgamiento de licencias, más dinamismo. No es por falta de proyectos, no por es falta de liquidez para inversiones. Es la burocracia, ¡la burocracia!

Andalucía se sitúa a la cabeza de España, como punta de lanza de la economía nacional. Vivimos un momento dulce, donde nos hemos quitado los complejos y sabemos lo que somos y hacia dónde queremos ir. Somos un referente en muchos sectores y el lugar elegido por muchos para establecer sus proyectos. Mientras muchos territorios de España se encaminan sin freno hacia una delicada situación económica, nosotros resistimos, brillamos. Sin embargo, no debemos conformarnos. La política fiscal es uno de los mayores atractivos en este momento, y la valentía de la Junta y nuestro presidente han sido fundamentales. Ahora, todos debemos remar para hace una administración y unos procesos más sencillos, más ágiles, más rápidos. Debemos apostar por seguir trabajando en ajustar más los tiempos, que las licencias y autorizaciones en ayuntamientos no sean eternas. Somos una comunidad autónoma clave en el desarrollo económico del país, ahora debemos ser la más moderna, apostemos por una transformación burocrática completa para que, aquellos que ven este territorio como posible foco de inversión y diversificación, no tengan ni la más mínima duda de que este es, con diferencia, el mejor lugar para ellos.

Recordémosle a todos cuál es el mejor lugar de España para invertir. Adelantémonos a la recesión, agilicemos los trámites. Sigamos convirtiéndonos en un referente, también en estos términos.

Montserrat Hernández
Directora de Tribuna de Andalucía

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