La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre deja unos datos de empleo muy positivos a nivel general, con la tasa de paro bajando al 10% y con la creación de casi medio millón de empleos, pero arroja un saldo muy negativo y preocupante para el colectivo de trabajadores por cuenta propia. “Son datos que preocupan y que ponen de manifiesto la asfixia que están viviendo los autónomos. Van en la dirección contraria”, ha asegurado Lorenzo Amor, presidente de ATA.
A nivel general, la ocupación ha crecido en 486.000 personas en este trimestre, alcanzando un total de 22.779.000 ocupados. Sin embargo, la realidad de los trabajadores por cuenta propia muestra un claro retroceso. Según refleja la EPA, durante el segundo trimestre el número de autónomos descendió en 42.900 personas, una caída del 1,33%. Si miramos la evolución del último año, la cifra es aún más alarmante: Hay 99.700 autónomos menos que hace un año, lo que supone un descenso interanual del 3,04%.
Por su parte, en el segundo trimestre del año el paro se redujo en 213.300 personas, hasta los 2.495.300 desempleados, reduciendo la tasa de paro por debajo del diez por ciento hasta situarse en el 9,87%.
Pérdida de autónomos empleadores
Si analizamos los datos de trabajadores por cuenta propia, el principal motivo de alarma es el duro golpe que están sufriendo los autónomos empleadores, aquellos que tienen trabajadores a su cargo y son clave para la creación de puestos de trabajo.
En tan solo un trimestre se han perdido 42.500 autónomos empleadores (un descenso del 4,36% respecto al trimestre anterior). Si la comparativa la hacemos con el mismo trimestre del año anterior, la pérdida asciende a 27.700 generadores de empleo (-2,88%).
“Estamos ante una buena EPA para el empleo, mala para los autónomos y pésima para los generadores de empleo. Que en un trimestre donde se ha creado tanto empleo a nivel general, se hayan perdido más de 42.000 autónomos con trabajadores a su cargo, evidencia que algo no funciona. Las trabas administrativas, los sobrecostes y la asfixia fiscal que viven a diario están pasando una factura altísima a los que levantan la persiana y contratan en este país”, añade el presidente de ATA.
Por su parte, los empresarios sin asalariados también reflejan caídas importantes, perdiendo 10.700 efectivos en el trimestre y rozando los 90.000 menos en el último año (-89.300 personas). Dentro de los trabajadores por cuenta propia, la única nota positiva, se da en las ayudas familiares, que suman 12.200 personas en el trimestre.
“Los autónomos, y muy especialmente los que generan empleo, necesitan certezas, que se aligeren las cargas impositivas y un clima mucho más favorable para mantener sus negocios y sus plantillas. No podemos permitirnos el lujo de seguir perdiendo a los que son el verdadero motor del empleo en España”, concluye Lorenzo Amor.





