“Contamos con herramientas para participar en la transición hacia una gestión del agua cada vez más resiliente y sostenible”

Gonzalo Gómez, Director General INGEAGUA

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Ingeagua está especializada en el desarrollo y gestión del ciclo integral del agua y otros servicios urbanos. ¿Cómo surge la compañía y qué necesidades detectasteis para apostar por este modelo de ingeniería y consultoría ambiental?

INGEAGUA nació en 2004 con una visión clara: optimizar la gestión del agua mediante un enfoque totalmente integral. La empresa surgió a partir de la experiencia que nuestro equipo ya acumulaba en el sector del ciclo del agua, los residuos y otros servicios urbanos. Esto nos permitió identificar las necesidades reales del mercado y diseñar una oferta de servicios medioambientales completa.

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Desde el primer día hemos trabajado con empresas privadas de referencia y colaborado estrechamente con administraciones públicas, ayuntamientos y mancomunidades. Les prestamos un asesoramiento técnico, económico y jurídico que aporta una visión estratégica basada en la innovación. Nuestro objetivo es garantizar servicios urbanos eficientes, sostenibles y preparados para abordar retos clave como la digitalización o la gestión responsable de los recursos hídricos.

La gestión eficiente del agua se ha convertido en uno de los grandes retos de la sostenibilidad. ¿Cómo ha evolucionado la demanda de este tipo de soluciones y qué cambios estáis observando desde Ingeagua en los últimos años?

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En los últimos años hemos vivido un cambio de mentalidad: hemos pasado de una gestión puramente operativa a una estratégica y de anticipación. Antes, la demanda se centraba en solucionar problemas técnicos puntuales; hoy en día, la escasez hídrica y el cambio climático obligan a las administraciones y empresas a buscar soluciones proactivas y a largo plazo.

Desde INGEAGUA observamos tres grandes tendencias: en primer lugar, una necesidad urgente de digitalización y telecontrol para medir el consumo en tiempo real y reducir al mínimo las pérdidas de agua. En segundo lugar, un interés creciente por las auditorías y los planes directores que aseguren la viabilidad económica y técnica de las redes. Y, por último, una mayor exigencia en el cumplimiento normativo y jurídico. La sostenibilidad ya no es una opción, sino una obligación regulada y un pilar fundamental para garantizar el futuro de nuestros municipios.

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Andalucía afronta desafíos relacionados con la sequía, la digitalización y la gestión del ciclo integral del agua. ¿Qué oportunidades ofrece la empresa para seguir avanzando hacia un modelo hídrico más eficiente y sostenible?

Andalucía se encuentra en un contexto especialmente exigente en materia hídrica y debe estar preparada. Desde INGEAGUA contribuimos a mejorar la eficiencia a través de cinco ejes clave.

En primer lugar, apostamos por la digitalización de la gestión mediante la incorporación de sensórica avanzada, telelectura y sistemas de control inteligente. Esto nos permite optimizar la distribución, detectar fugas con rapidez y reducir drásticamente las pérdidas en la red.

Además, impulsamos la economía circular del agua, fomentando la reutilización de aguas regeneradas y la valorización de los recursos derivados de la depuración, ofreciendo alternativas sostenibles frente a la escasez.

Otro de nuestros pilares es la innovación tecnológica. Utilizamos la modelización hidráulica y la creación de gemelos digitales, combinados con inteligencia artificial, para predecir la demanda y gestionar de forma anticipada los episodios de sequía, reforzando la resiliencia del sistema.

También priorizamos la renovación de infraestructuras. Cambiar las redes obsoletas es vital para el ciclo del agua, pero renovarlas todas a la vez resulta inviable económicamente. Por eso realizamos análisis avanzados para identificar qué tramos son críticos y conseguir inversiones con la mejor relación coste-beneficio.

Por último, trabajamos de la mano con las administraciones públicas y los agentes sociales para diseñar estrategias conjuntas de planificación a medio y largo plazo. En definitiva, contamos con herramientas muy concretas para participar activamente en la transición hacia una gestión del agua cada vez más resiliente y sostenible.


Ingeagua ha colaborado en iniciativas como Málaga Aqua Rural 5.0, orientadas a mejorar la eficiencia del agua y la digitalización. ¿Qué impacto cree que tendrán este tipo de proyectos en la gestión sostenible del agua en Andalucía?

Creo que este tipo de proyectos van a marcar un antes y un después en la gestión del agua en nuestra comunidad. Desde INGEAGUA hemos colaborado en distintos proyectos del PERTE de digitalización del ciclo del agua junto a entidades como GALASA, ARCGISA, ACOSOL y la Diputación de Málaga.

En Málaga Aqua Rural 5.0 nuestra participación ha sido especialmente intensa y transversal, dando soporte en varias fases del proyecto. Esta experiencia nos ha demostrado que el verdadero valor de la digitalización no está solo en instalar contadores o sensores, sino en mejorar la forma en la que tomamos las decisiones. El impacto real llega cuando esos datos se traducen en la detección inmediata de fugas, la anticipación de incidencias, la optimización de consumos y la priorización de las inversiones donde más se necesitan. Ahora, el gran reto es conseguir que toda esa tecnología y conocimiento se integren de forma permanente en el día a día de la gestión. Ahí es donde se medirá el verdadero éxito.

En un contexto marcado por la sequía y el cambio climático, ¿cree que existe una mayor concienciación sobre la importancia de hacer un uso responsable del agua o todavía queda camino por recorrer?

Sin duda, la concienciación sobre el uso responsable del agua ha experimentado un avance notable. Los episodios de restricciones, las campañas llevadas a cabo por entidades e instituciones tanto públicas como privadas y la incorporación de la sostenibilidad en la educación han normalizado hábitos como la reutilización del agua o hacer un uso más responsable a nivel doméstico, especialmente en las zonas más afectadas por la escasez.

Sin embargo, es importante que esta conciencia social no se relaje cuando la escasez de recursos remite, y que la sensibilización siga reforzándose en algunos aspectos donde todavía resulta insuficiente. Se requiere, por ejemplo, una mayor concienciación en los consumos de tipo agrícola e industrial.

Además, es necesaria una fuerte inversión para renovar y mejorar infraestructuras obsoletas con importantes pérdidas por fugas, y es imprescindible asumir que parte de esa inversión recaerá, en mayor o menor medida, sobre el usuario.

En conclusión, la sociedad ha interiorizado la importancia del agua como valor, pero el verdadero desafío reside en traducir esa conciencia en decisiones económicas y normativas coherentes y sostenidas, más allá de la reacción puntual ante episodios de sequía.

Para finalizar, de cara a los próximos años, ¿cuáles son los principales objetivos de Ingeagua y qué papel espera seguir desempeñando la compañía en la gestión sostenible del agua y los servicios urbanos?

En los próximos años, los sectores en los que trabaja INGEAGUA van a jugar un papel crucial, ya que, junto con la energía, el agua es el motor que sustenta la actividad económica, la industria, la alimentación y el abastecimiento de la población. Asimismo, la gestión de los residuos urbanos es clave como fuente de recursos circulares.

Nuestro gran objetivo para el futuro es seguir prestando un apoyo integral a los municipios para que la gestión de sus servicios mantenga los máximos estándares de calidad, eficiencia técnica y equilibrio económico. Queremos volcar toda la experiencia que hemos acumulado e implantar, como siempre hemos hecho, las tecnologías más avanzadas para asegurar un futuro sostenible para todos

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