“El futuro dependerá de nuestra capacidad para reconocer y conservar el valor de los recursos existentes”

Alejandro Costa, CEO Éxxita

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Éxxita se fundó en 2004 y se ha convertido en un referente de economía circular. ¿Cómo surge este proyecto y qué necesidad detectasteis para impulsarla?

Éxxita nació hace más de veinte años con una convicción muy sencilla: el mayor desperdicio no siempre está en los materiales, sino en el valor que dejamos escapar por no saber reconocerlo.

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Cuando comenzamos, hablar de economía circular era casi una rareza. Nosotros no partimos de una moda, sino de una necesidad. Veíamos cómo miles de equipos tecnológicos terminaban su vida útil cuando todavía conservaban gran parte de su valor. Y entendimos que el verdadero reto no era gestionar mejor los residuos, sino replantear el sistema que los generaba. Con el tiempo comprendimos que esa misma lógica era aplicable a las personas, a las organizaciones y a los territorios. La economía circular no consiste únicamente en reutilizar recursos; consiste en construir modelos capaces de aprovechar mejor el talento, el conocimiento y las oportunidades que ya existen.

Hoy seguimos trabajando con la misma idea con la que empezamos: demostrar que es posible generar valor económico, social y ambiental al mismo tiempo.

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Con el tiempo Éxxita se ha centrado más en la reutilización, la trazabilidad y la economía circular. ¿Cómo se integra esto en la evolución energética y cómo se traduce el cambio en el día a día de la empresa?

La transición energética y la economía circular son dos caras de una misma transformación.

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No podemos hablar de energías renovables si no somos capaces de gestionar de forma responsable los materiales que hacen posible esa transición. Cada batería, cada panel solar o cada equipo electrónico tiene detrás una enorme cantidad de recursos, energía y conocimiento.

Por eso hemos evolucionado desde una visión centrada en el residuo hacia otra centrada en el ciclo completo de vida de los productos.

La reutilización, la trazabilidad y la digitalización nos permiten conocer qué ocurre con cada equipo y tomar decisiones que prolonguen su vida útil siempre que sea posible.

En nuestro día a día esto significa algo muy concreto: antes de preguntarnos cómo reciclar un producto, nos preguntamos cómo evitar que se convierta en residuo.

Ese cambio de enfoque transforma completamente la manera de trabajar.

En el último año Éxxita ha impulsado uno de los mayores proyectos de reciclaje de placas solares en España. ¿Cómo surge esta iniciativa y qué papel puede jugar en el futuro de la economía circular aplicada a energías renovables?

Las energías renovables representan una enorme oportunidad para avanzar hacia un modelo más sostenible, pero también plantean nuevos desafíos.

Las primeras generaciones de paneles solares están llegando al final de su vida útil y debemos estar preparados para gestionarlas correctamente.

En Éxxita vimos que no bastaba con instalar tecnología limpia; era necesario diseñar soluciones para el final de su ciclo de vida. Esa visión nos llevó a impulsar este proyecto.

Nuestro objetivo no es únicamente recuperar materiales de alto valor. También queremos demostrar que la transición energética debe incorporar desde el principio los principios de la economía circular.

La verdadera innovación no consiste solo en producir energía limpia, sino en diseñar sistemas capaces de conservar el valor de los recursos durante el mayor tiempo posible.


La gestión de residuos electrónicos es uno de los grandes retos ambientales actuales, con un volumen creciente cada año. ¿Qué impacto tienen vuestras soluciones en la reducción de residuos y recuperación de materiales?

El residuo electrónico es probablemente uno de los mejores ejemplos de cómo una sociedad puede desperdiciar valor sin ser plenamente consciente de ello.

Cada dispositivo contiene materiales estratégicos, energía incorporada, conocimiento tecnológico y un enorme esfuerzo industrial.

Nuestra prioridad siempre es preparar esos equipos para una segunda vida cuando es técnicamente posible. Cuando no lo es, trabajamos para recuperar el máximo valor posible de sus materiales mediante procesos controlados y trazables.

Pero para nosotros el impacto no se mide únicamente en toneladas gestionadas.

También se mide en emisiones evitadas, recursos preservados, empleo generado, oportunidades creadas para personas en situación de vulnerabilidad y confianza que ofrecemos a nuestros clientes mediante procesos completamente transparentes.

Al final, la economía circular consiste en conservar valor, no solo en gestionar residuos.

Andalucía se está consolidando como un territorio clave en economía circular y la innovación sostenible. ¿Qué papel juega Éxxita en este contexto y qué oportunidades ofrece dentro de él?

Andalucía reúne muchas de las condiciones necesarias para convertirse en un referente europeo en economía circular. Cuenta con talento, capacidad industrial, universidades comprometidas y un tejido empresarial cada vez más innovador.

Desde Éxxita queremos contribuir a esa transformación conectando tecnología, innovación e impacto social. Creemos que Andalucía tiene la oportunidad de demostrar que la sostenibilidad no es únicamente una obligación ambiental, sino también una estrategia de competitividad, de generación de empleo de calidad y de cohesión social.

“Entendimos que el verdadero reto no era gestionar mejor los residuos, sino replantear el sistema que los generaba”

Las regiones que liderarán el futuro no serán necesariamente las que más recursos tengan, sino aquellas capaces de utilizarlos con mayor inteligencia.

Para terminar, de cara a 2026, ¿cuáles son los principales retos y proyectos en términos de innovación y crecimiento de la economía circular?

Creo que el gran reto ya no es convencer a nadie de que la economía circular es necesaria. El verdadero reto es acelerar su implantación. En Éxxita estamos trabajando para combinar inteligencia artificial, digitalización, trazabilidad y nuevos modelos de reutilización que permitan escalar soluciones con mayor impacto.

Pero, por encima de cualquier innovación tecnológica, seguimos creyendo que el cambio más importante es cultural. Las tecnologías evolucionan muy deprisa y las personas y las organizaciones necesitan comprender por qué ese cambio merece la pena.

Por eso nuestro mayor desafío no consiste únicamente en desarrollar nuevas soluciones, sino en contribuir a construir una cultura donde la economía circular deje de ser una alternativa y pase a formar parte de la forma natural de diseñar empresas, productos y territorios.

Porque el futuro no dependerá únicamente de los recursos que tengamos, sino de nuestra capacidad para reconocer y conservar el valor que ya existe en ellos.

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