La Fundación Río Tinto ha conseguido transformar uno de los paisajes mineros más singulares de Europa en un referente turístico, cultural y patrimonial. ¿Cómo valora el momento actual que vive el destino y qué lo hace tan atractivo para visitantes nacionales e internacionales?
Actualmente el turismo industrial en nuestro país ya comienza a ser una referencia y un elemento distintivo que hace que los visitantes también puedan elegir diferentes destinos. En este caso, la provincia de Huelva, con la tradición minera que tiene desde hace miles de años, es un destino de turismo industrial preferente en este caso.
La Fundación Río Tinto se constituye con el fin de poder poner en valor ese patrimonio industrial que se fue generando durante esos miles de años, conservarlo, y generar hoy un producto turístico como es el parque minero, que cada año recibe en torno a los cien mil visitantes. Así que vivimos un momento importante para este sector turístico y confiamos en que, poco a poco, el conocimiento entre la población sea mayor para que puedan disfrutar de una forma mucho más directa de la historia industrial que tiene Andalucía.

Río Tinto representa una combinación única de historia, arqueología industrial, ciencia y naturaleza. ¿Cómo se trabaja para convertir ese legado minero en una experiencia turística capaz de emocionar y sorprender a públicos de diferentes edades e intereses?
Como cualquier destino turístico, lo que nunca debes perder es la autenticidad, no solo en nuestra historia, sino al contarla al visitante. Hay que hacerlo de una forma completamente rigurosa y amena, porque tenemos un perfil de visitantes muy variado.
Ahora, por ejemplo, estamos en época de visitantes escolares, que también quieren conocer la historia de su tierra, desde universidades a visitantes familiares, y el denominador común debe ser ese, que el relato mantenga esa esencia y, sobre todo, la autenticidad de un territorio que nos hace únicos y diferentes al resto.
Cada vez existe un mayor interés por el turismo vinculado al patrimonio industrial. ¿Considera que este segmento tiene todavía un gran recorrido de crecimiento en España y qué papel juega Fundación Río Tinto como referencia en este ámbito?
El turismo industrial es un elemento que va teniendo un hueco mayor en las agendas de los visitantes que vienen a nuestro territorio. En otros países europeos comienza mucho antes que en nuestro país, pero poco a poco se va situando de una forma mucho más importante. En ese aspecto, nuestra Fundación ha sido referente para multitud de proyectos de esta índole que han tomado como referencia este modelo de desarrollo del turismo industrial que hemos realizado en la comarca minera de Río Tinto.
En muchos casos se ha extrapolado a otros puntos con denominadores comunes o incluso con elementos muy diferentes. Pero, finalmente, es uno de los modelos de desarrollo y de conservación del patrimonio industrial que más ha cuajado en nuestro país, y que trabajamos y mostramos a muchísimos otros destinos.

La reciente convocatoria de ayudas a proyectos de investigación archivística e histórica demuestra el compromiso de la Fundación con la conservación del conocimiento. ¿Qué importancia tiene seguir investigando y documentando la historia minera para comprender mejor el presente y proyectar el futuro del territorio?
Entre los fines de Fundación Río Tinto no sólo está la conservación del patrimonio material industrial, sino también ese extensísimo patrimonio documental que atesora el archivo Rafael Benjumea y que es fuente de recursos para numerosos investigadores. En esta línea se trabaja en los últimos años convocando becas de investigación que permitan conocer aspectos que hasta ahora han podido ser desconocidos sobre la organización empresarial, la vida social o laboral de los numerosos trabajadores.
Además de expedientes laborales, también fotografías, cartografía, multitud de elementos que durante años las compañías mineras de gran parte de la faja pirítica ibérica fueron generando y que hoy se custodian, se documentan y se conservan en este importante archivo histórico.
Uno de los grandes desafíos de los espacios patrimoniales es encontrar el equilibrio entre conservación y uso turístico. ¿Cómo afronta la Fundación el reto de proteger un legado único mientras continúa incrementando su capacidad de atracción y divulgación?
En una comarca donde casi siempre hemos conocido solo la minería, pues que se le pueda añadir un nuevo elemento como el turismo, debe ser un elemento motor para el desarrollo de sectores asociados, como, puede ser, la hostelería o sectores asociados al alojamiento. El fin de Fundación Río Tinto es recuperar ese patrimonio industrial. El visitante, si viene hoy día, va a encontrar un parque minero o puntos de visita diferentes a los que podía encontrar hace quince o veinte años.
El parque minero ha estado en constante transformación y en ella seguimos. Seguimos recuperando material ferroviario con nuevos proyectos que poco a poco van enriqueciendo las opciones de visita y que hacen que no solo se conozca el pasado de la minería en nuestra tierra, sino que seguimos siendo mineros que siguen teniendo actividad minera.
Actualmente también podemos conocer ese presente y futuro de la región Río Tinto, muy diferente a la que se desarrollaba hace cien o ciento cincuenta años. Así que es un enriquecimiento y un reto continuo el preservar este patrimonio y el poder mostrarlo de la forma más atractiva y más llamativa posible a todos los visitantes.

Para finalizar, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos que se marca Fundación Río Tinto para 2026 en materia de investigación, conservación patrimonial, innovación turística y desarrollo cultural?
Mantenemos la línea de trabajo de los últimos años y seguimos recuperando patrimonio industrial. Este año vamos a dedicar bastantes esfuerzos a la recuperación de patrimonio ferroviario, el año pasado se celebró el 150 aniversario del Ferrocarril Turístico Minero de Río Tinto, un hito muy importante, donde tuvimos exposiciones temáticas, eventos, la publicación de un nuevo libro que pueden encontrar los visitantes en el Museo Minero.
En ese aspecto, seguimos trabajando en la recuperación y ostentamos el 20% del patrimonio ferroviario andaluz y el 5% del patrimonio ferroviario español, siendo un elemento muy llamativo e importante para nuestra historia.
Este 2026 trabajamos, sobre todo, en esa línea que comenzamos y que, poco a poco, irá dando sus frutos poniendo nuevas piezas de valor para el disfrute de visitantes y residentes que habitan la comarca.




