El 67% de las compañías andaluzas espera incrementar su facturación en 2026, el porcentaje más alto de los últimos cinco años, y el 71% de los empresarios califica la evolución macroeconómica de Andalucía como “muy buena o muy buena, según la V edición del estudio Retos y perspectivas de inversión en Andalucia para 2026”, de BDO, informe que analiza la economía y las perspectivas de inversión de la comunidad autónoma y que se ha presentado esta mañana en Sevilla.
El evento ha contado con la participación de Carlos Sotillos, presidente de BDO; José María Silva, socio director de BDO Andalucía; Antonio Castro, director general de la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico de Andalucía; Juan Martínez Barea, fundador y CEO de Universal Diagnostics, S.L.; y Ángel González, socio director de Alter Capital.
Carlos Sotillos, presidente de BDO, ha afirmado que, “desde BDO España apostamos por Andalucía como una de las regiones con mayor proyección del país. Nuestro patrocinio continuado de este informe nos ha permitido comprobar, edición tras edición, cómo ese futuro prometedor se está materializando ya en su realidad económica”.
Por su parte, José María Silva, socio responsable de BDO en Andalucía, ha querido destacar que “Andalucía ya desempeña un papel preponderante en sectores de alto valor y crecimiento, como la tecnología, el ámbito aeronáutico o la minería avanzada, el reto es dejar atrás percepciones ancladas en un pasado identificado casi en exclusiva con lo agropecuario y el turismo, actividades fundamentales pero que hoy ya no explican por sí solas la realidad productiva andaluza”.
El informe recoge como el 73% de los empresarios andaluces afronta 2026 con un fuerte optimismo en sus expectativas de crecimiento, pero los inversores muestran una mayor cautela sobre la evolución de la economía regional, únicamente el 25% de los fondos comparte esta visión. Esta divergencia, que refleja un cambio en el ciclo económico y financiero, convive con una elevada actividad inversora y un aumento de las previsiones de facturación en el tejido empresarial. El 42% de las firmas de Private Equity realizó alguna operación en Andalucía durante 2025, y el 92% tiene previsto invertir en 2026.
En cuanto a la consolidación empresarial, el 65% de los empresarios reconoce que necesita ganar dimensión para competir, un máximo histórico. Sin embargo, la expectativa de que el contexto económico acelere procesos de concentración ha bajado al 56%, frente al 72% del año anterior.
Durante la mesa redonda, moderada por José María Silva, socio responsable de BDO en Andalucía, han participado Antonio Castro, director general de la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico de Andalucía; Juan Martínez Barea, fundador y CEO de Universal Diagnostics, S.L.; y Ángel González, socio director de Alter Capital.
Por su parte, Antonio Castro, director general Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico de Andalucía ha destacado el valor de la colaboración público-privada para ampliar la oferta de financiación empresarial, con fondos como los que tiene actualmente en licitación la agencia pública empresarial: “Ese tipo de fondos funciona, como nos han demostrado experiencias anteriores. Los últimos fondos de capital riesgo público-privados de la Junta (para startups y proyectos de expansión temprana) se invirtieron en su totalidad y en tiempo récord. Unos instrumentos que parecen más necesarios que nunca con un 56,6% de las pymes con necesidades de financiación, entre las que destacan las pymes exportadoras y las innovadoras. Es decir, la demanda de inversión viene de la mano de empresas que quieren crecer y apuestan por modelos de valor añadido. Parece que proyectos sí que hay. Necesitamos fondos con más visión de la realidad en Andalucía”, ha señalado Castro.
Respecto al problema de la dimensión del tejido empresarial Antonio Castro ha explicado que, “en Andalucía TRADE apostamos por un enfoque global. Una empresa puede ganar en dimensión si está consolidada y crece a través de la inversión productiva, si internacionaliza y si apuesta por la innovación (ya sea en procesos o productos) para crecer en competitividad. Andalucía TRADE ofrece financiación empresarial y acompañamiento en todos esos aspectos de manera personalizada. Ofrecemos un producto hecho a medida”.
Principales preocupaciones
El coste energético ha emergido como la principal preocupación para la economía de Andalucía, que alcanza los 4 puntos (de una escala de 0 a 5), su máximo histórico. Las tensiones geopolíticas, que lideraron la preocupación en 2025, caen hasta los 3,8 puntos. La inflación repunta hasta los 3,6 puntos, y las disrupciones en la cadena de suministro encadenan cuatro años de ascensos hasta los 3,5 puntos. Las condiciones de financiación marcan su mínimo de la serie con 3 puntos.
Para los fondos de inversión, las condiciones de financiación restrictivas y las tensiones geopolíticas son las perturbaciones más críticas, con 3,2 puntos cada una. El coste energético alcanza los 3,1 puntos. La inflación, en cambio, registra su mínimo histórico con 2,8 puntos
reflejando una diferente lectura del entorno económico entre inversores y empresas.
Retos estructurales
La productividad alcanza su máximo histórico como prioridad absoluta con 4,9 puntos, tanto para las empresas como para la economía regional. La dificultad para captar talento continúa en 4,4 puntos, e igual por primera vez a la digitalización, que también marca su récord de la serie. La dependencia de mercados exteriores vulnerables a barreras comerciales sube hasta los 4,2 puntos, su nivel más alto.
En el ámbito empresarial, estos retos se trasladan a palancas más operativas. La digitalización y la innovación se sitúan como la principal prioridad para las compañías, seguidas de la captación de talento y el incremento de la presión regulatoria.
El reto demográfico mantiene su relevancia para las empresas, aunque la percepción de impacto directo en las organizaciones ha descendido del 80% al 63%. Entre quienes reconocen su efecto, la escasez de talento joven emerge como la principal amenaza para el crecimiento, con 3,4 puntos.
Digitalización del ecosistema empresarial
La adopción de Inteligencia Artificial y robótica en operaciones clave continua como prioridad para el 39% de las empresas andaluzas. El 28% prevé incrementar el CAPEX dedicado a automatizar procesos. El porcentaje de compañías que espera reducir puestos poco cualificados en un plazo de cinco años alcanza su máximo histórico con el 10%.
El interés de los fondos de deuda en el tejido empresarial andaluz ha experimentado un notable frenazo. El 25% de las empresas recibió contactos en los últimos doce meses, frente al 50% del año anterior. La predisposición a utilizar financiación alternativa a la bancaria alcanza el 38%, lejos del 48% registrado en 2025.
Cambio en las preferencias sectoriales
Las preferencias de los fondos muestran un desplazamiento hacia actividades de servicio y bienestar. Turismo y ocio junto a salud y deporte lideran el atractivo inversor con 4,2 puntos cada uno, ambos en su techo histórico. El sector IT y tecnología repunta hasta los 3,9 puntos.
El sector agroalimentario desciende hasta los 3,8 puntos, su nivel más bajo tras haber liderado el ranking en 2025. Energía e infraestructuras sufre una caída drástica hasta los 2,3 puntos, situándose por primera vez por debajo de los tres puntos. Recursos naturales y textil y confección convergen en su punto mas bajo de la serie con 1,8 puntos.
La paradoja del capital disponible
A pesar de la disposición a invertir, el flujo de oportunidades reales resulta más estrecho. Por primera vez, el 30% de los fondos que no invirtieron afirma que no analizó ninguna oportunidad en la región durante 2025.
La escasez de proyectos es el principal obstáculo, el 36% de los fondos atribuye la falta de actividad a este factor, cuatro veces más que en 2024. El tamaño insuficiente de las compañías figura como la segunda barrera con el 25%.
Esta combinación dibuja una de las principales conclusiones del informe: la existencia de capital disponible no se traduce automáticamente en actividad inversora, lo que apunta a la necesidad de impulsar un mayor desarrollo y escalabilidad del tejido empresarial andaluz.




