“La Alhambra quiere ser no solo un monumento admirado, sino también un agente activo de cambio”
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Rodrigo Ruiz - Jiménez, Director del Patronato de la Alhambra

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Teniendo en consideración que la Alhambra es uno de los monumentos más visitados de Europa y además un símbolo universal de Andalucía, ¿cómo definiría usted el momento en el que atraviesa actualmente la institución y el monumento?

Creo que estamos en un momento realmente excepcional, lleno de ilusión. Hemos recuperado el número máximo de visitantes que nos hemos fijado para garantizar la conservación, y además estamos alcanzando cifras récord en inversión, especialmente en conservación: de 1,8 millones en 2023 pasaremos a unos 6 millones este año.

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También vivimos una etapa muy destacada en el ámbito cultural, con exposiciones de gran calidad sobre la historia del monumento y espacios como el Generalife, y con una próxima muestra dedicada a Carlos V en el marco de su centenario.

A nivel internacional, estamos reforzando nuestra proyección y colaboración con grandes instituciones. Esta semana participamos en una importante exposición en el Metropolitan Museum de Nueva York, en noviembre estaremos en el Instituto del Mundo Árabe en París, y el próximo año el Louvre y la Casa Cartier llevarán a Granada una gran exposición sobre la influencia de la Alhambra en el diseño.

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En definitiva, es un momento muy positivo del que no podemos estar más satisfechos.

Suponemos que algunas de estas cosas que me has mencionado son prioridades en tu gestión desde que has llegado a la dirección del Patronato.

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Para nosotros, la prioridad absoluta es la seguridad. En primer lugar, la de las personas —tanto trabajadores como visitantes— y, en segundo lugar, la de los propios edificios y su conservación.

La protección de las personas es esencial. Por ejemplo, hoy mismo, a las ocho de la mañana, hemos realizado un simulacro de evacuación en la Alcazaba y la Torre de la Vela. Es fundamental estar preparados, entrenar de forma constante y llevar a cabo este tipo de ejercicios, que pueden ser decisivos para salvar vidas en caso de que ocurra cualquier incidente.

Además, estamos muy centrados en el desarrollo y actualización de nuestros planes de autoprotección y protocolos de actuación. Contamos ya con medidas específicas frente a situaciones como altas temperaturas, fuertes vientos o lluvias intensas. Todo ello forma parte de ese compromiso firme con la seguridad.

Al mismo tiempo, aspiramos a que Granada y la Alhambra sigan consolidándose como un referente de progreso a través de la cultura. Queremos que el monumento no solo brille como destino, sino también como ejemplo de excelencia en gestión cultural, un ámbito en el que la Alhambra ha sido históricamente una de las grandes instituciones a nivel internacional. Granada es, sin duda, una gran capital de gestión cultural, y la Alhambra está al frente de ese liderazgo.

La candidatura de Granada como capital europea de la cultura en el 2031 suponemos que hace que el monumento juegue un papel fundamental en esta historia.

Más allá del protagonismo de la Alhambra, la clave de una capitalidad cultural está en el papel transformador de la cultura en la sociedad. No se trata solo de organizar grandes eventos, sino de generar un impacto real. En ese sentido, la Alhambra quiere ser no solo un monumento admirado, sino también un agente activo de cambio. Desarrollamos proyectos sociales, como el que llevamos a cabo con La Caixa, dirigido a personas mayores que sufren soledad no deseada: las acompañamos, las traemos al monumento y les ofrecemos una experiencia que les aporte bienestar y compañía.

Además, apostamos por una Alhambra que inspire y genere creación artística. Un buen ejemplo es la próxima exposición de Eduardo Roca, que regresa décadas después para reinterpretar el monumento desde una nueva mirada. Fomentar este tipo de iniciativas, donde la cultura se crea y se comparte, es fundamental para la candidatura.

Con respecto a la acogida de visitantes ¿la tecnología y la digitalización y las nuevas herramientas os están ayudando tanto a esa gestión como a la difusión del monumento de una manera racional?

Muchísimo. Estamos impulsando el proyecto Alhambra Living Lab, basado en un gemelo digital del monumento, que nos permite simular escenarios y tomar mejores decisiones. Gracias a sensores e inteligencia artificial, podemos analizar comportamientos, optimizar el flujo de visitantes y mejorar aspectos clave como los planes de evacuación, incluso ante riesgos como un terremoto.

La tecnología también nos ayuda a facilitar la orientación y el acceso dentro del recinto, mejorando la experiencia del visitante, que es nuestra verdadera prioridad. Más allá de las cifras, buscamos que cada persona viva una experiencia única, que conecte con la historia, la belleza y la inteligencia que hay detrás de la Alhambra.

Mirando al futuro, ¿cómo te gustaría que fuera la Alhambra dentro de 10 o 15 años?

Hay algo fundamental: la gestión de la Alhambra es una labor colectiva. Contamos con un gran equipo de profesionales altamente cualificados, reconocidos a nivel internacional, y ese trabajo conjunto es la clave. Nuestro objetivo es dejar una Alhambra sostenible en todos los sentidos: desde el punto de vista medioambiental, organizativo y también económico. Apostamos por un modelo sólido, capaz de diversificar sus ingresos y mantenerse sin depender de financiación externa. Queremos además garantizar la continuidad de los oficios y talleres tradicionales, y seguir ampliando el conocimiento sobre la Alhambra, porque cuanto más se investiga y se difunde, más crece.

Aspiramos a una Alhambra con mayor proyección internacional, que viaje a través de exposiciones y nuevas experiencias, llegando incluso a personas que no pueden visitarla físicamente. En definitiva, una Alhambra reconocida en todo el mundo como referente en gestión cultural, con Granada como epicentro de ese liderazgo.

¿Qué le gustaría trasladar a las personas que aún no conocen la Alhambra, que seguramente no será muchas, y a las que la visitan pensando que ya la conocen del todo?

La Alhambra es absolutamente mágica, casi un ser vivo. No es solo un conjunto de palacios, sino también un paisaje cultural en constante transformación: jardines que cambian, colores que evolucionan y detalles que siempre sorprenden. Cuanto más se conoce la Alhambra, más se comprende lo que hay detrás: la geometría de sus cerámicas, el significado de sus inscripciones, que son auténticos poemas. Y cuanto más se descubre, más enamora.

Además, seguimos avanzando hacia una Alhambra más abierta y accesible. A partir del día 13 incorporamos nuevos espacios visitables, como el Jardín de los Porcel, el Espacio Masís y Torres Bermejas, ampliando significativamente la experiencia. También trabajamos para recuperar accesos históricos y ofrecer visitas más especializadas, incluso con nuevas fórmulas inmersivas. La Alhambra tiene aún mucho por ver, pero sobre todo mucho por conocer y por sentir. Quien cree que ya la ha visto, en realidad solo ha empezado a descubrirla.

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