Dra. Yolima Puentes (Foodimental): “Transformamos la alimentación con ciencia, biotecnología e innovación aplicada”
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Convertimos la investigación en soluciones reales para la industria

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Desde su experiencia como CEO y cofundadora de Foodimental, ¿cómo describiría el momento actual del sector agroalimentario y qué papel juega la innovación científica en su transformación?

Se trata de un sector esencial con un enorme potencial de crecimiento, dado que responde a necesidades fundamentales como la alimentación y la salud. En este contexto, la innovación científica está resultando decisiva tanto en el ámbito farmacéutico como en el agroalimentario.

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En el área de la salud, uno de los avances más destacados es la medicina personalizada, cuyo objetivo es que cada paciente reciba el tratamiento y la dosis más adecuados a su perfil, minimizando así los efectos adversos. Para lograrlo, la información genómica se ha consolidado como una herramienta clave en la mejora de la toma de decisiones clínicas.

En el sector agroalimentario, los principales retos se centran en desarrollar alimentos más nutritivos, seguros y sostenibles, así como en reducir riesgos como las intoxicaciones alimentarias. La biotecnología desempeña aquí un papel fundamental, aprovechando el potencial de bacterias, hongos y otros microorganismos para producir proteínas, conservar alimentos y enriquecer su valor nutricional.

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La ciencia y la innovación no son solo herramientas de progreso en estos sectores, sino el motor imprescindible para garantizar una mejor salud, una alimentación más segura y, en última instancia, una mayor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras.

Foodimental se define por acercar la ciencia a soluciones prácticas. ¿Cómo logran trasladar el conocimiento técnico y la investigación a aplicaciones reales que puedan implementar empresas y productores?

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Nuestro enfoque se basa en transformar la investigación científica en herramientas concretas y aplicables que den respuesta a los desafíos reales del sector. Un ejemplo representativo se encuentra en la industria hortofrutícola, donde uno de los principales retos es prolongar la conservación del producto final sin comprometer en ningún momento la seguridad alimentaria.

Con este objetivo, trabajamos con microorganismos beneficiosos para el ser humano que, a su vez, contribuyen a inhibir la proliferación de patógenos responsables de acelerar la degradación de frutas y hortalizas. El resultado es una extensión natural y eficiente de la vida útil de los alimentos, sin necesidad de recurrir a aditivos artificiales ni procesos agresivos.

Este tipo de soluciones generan valor a lo largo de toda la cadena: benefician al productor al reducir mermas, optimizan la logística y la distribución, y ofrecen al consumidor un producto de mayor calidad, frescura y durabilidad. Podemos decir que, en definitiva, nuestra razón de ser es poner la ciencia al servicio de necesidades reales: convertir el conocimiento técnico en soluciones prácticas, accesibles y sostenibles que impulsen la competitividad y el bienestar de todo el sector.

 

La apuesta por la naturaleza como aliada es uno de sus pilares. ¿Qué oportunidades ofrece el uso de microorganismos y procesos biotecnológicos frente a los métodos tradicionales en la industria alimentaria?

Nuestra apuesta se centra en explorar y aprovechar el potencial de microorganismos presentes en la naturaleza que puedan aportar valor nutricional, mejorar la conservación de los alimentos o resolver problemas productivos de forma más sostenible. Analizamos diversas cepas, seleccionamos las más eficaces y, cuando la aplicación lo requiere, las optimizamos para adaptarlas con precisión a las exigencias de la industria agroalimentaria.

Una vez caracterizados y cultivados, sometemos estos microorganismos a pruebas reales sobre alimentos en condiciones próximas a las del mercado. Los resultados son elocuentes: con determinados hongos beneficiosos hemos logrado demostrar en frutas una extensión de la vida útil de hasta 21 días, un avance significativo que repercute positivamente en productores, distribuidores y consumidores por igual.

Más allá de la conservación, estos procesos biotecnológicos abren la puerta a alternativas completamente naturales frente a métodos tradicionales dependientes de productos químicos. Trabajamos también en soluciones biológicas para combatir hongos patógenos que comprometen la salud de los cultivos, contribuyendo así a reducir de forma notable el uso de pesticidas y tratamientos agresivos para el medioambiente. La biotecnología no es solo una herramienta de mejora productiva, sino una vía real hacia una industria alimentaria más eficiente, más segura y genuinamente comprometida con el cuidado del entorno y las generaciones que vienen.

Trabajan en áreas como conservantes naturales, biosíntesis de pigmentos o mejora de propiedades organolépticas. ¿Qué tipo de demanda están detectando por parte de la industria y qué soluciones están teniendo mayor impacto?

En este momento, las soluciones de mayor impacto son las vinculadas a la conservación de alimentos, y constituyen el principal motor de nuestra actividad. La demanda del sector es clara, y nuestra capacidad para ofrecer respuestas naturales, eficaces y escalables nos posiciona como un aliado estratégico en esta área. Paralelamente, hemos ampliado nuestro foco hacia la conservación de productos cárnicos y sus sustitutos vegetales, un segmento en plena expansión. En la industria cárnica, el uso de microorganismos abre posibilidades muy relevantes: desde aumentar el porcentaje proteico en determinadas preparaciones hasta mejorar sus propiedades organolépticas y alargar su vida útil de forma completamente natural. Son necesidades reales, urgentes y crecientes a las que estamos dando respuesta con rigor científico y visión aplicada, y sobre las que seguimos avanzando con nuevos desarrollos en curso.

La sostenibilidad y el cumplimiento normativo son cada vez más exigentes. ¿Cómo afecta este contexto a las empresas agroalimentarias y qué papel desempeña Foodimental para ayudarles a adaptarse?

La regulación es un factor crítico en nuestro ámbito, dado que tanto el sector alimentario como el farmacéutico operan bajo marcos normativos especialmente exigentes. Sin embargo, cuando se trata de innovación y de nuevas cepas de microorganismos, la legislación vigente no siempre ofrece un marco completamente definido, lo que introduce un nivel adicional de complejidad que debemos gestionar con rigor y anticipación.

Para ello, contamos con un área especializada en regulación que trabaja de forma coordinada con distintas entidades competentes para garantizar el cumplimiento normativo en cada fase del proceso. Cuando el marco legal presenta lagunas o ambigüedades, no nos limitamos a adaptarnos: buscamos activamente que se establezcan criterios claros sobre cómo debe aplicarse la normativa en cada situación concreta, contribuyendo así a construir un entorno regulatorio más sólido para todo el sector.

De forma paralela, avanzamos en el diseño y desarrollo de nuevas soluciones y en la caracterización de cepas con potencial aplicado. Una vez verificada su eficacia a través de pruebas y estudios rigurosos, realizamos el análisis de patentabilidad y procedemos a su registro, asegurando la protección del conocimiento generado.

Combinamos innovación continua, cumplimiento normativo proactivo y una sólida estrategia de protección intelectual, tres pilares que nos permiten avanzar con seguridad en un entorno tan dinámico como regulado.

 

Uno de los retos del sector es llevar la innovación desde el laboratorio hasta la producción real. ¿Cómo abordan en Foodimental el proceso de escalado industrial y qué dificultades suelen encontrar en este camino?

Nos encontramos en un momento de transición estratégica: hemos superado la fase puramente investigadora y estamos dando el salto decisivo hacia la fabricación a escala industrial, un paso que define la madurez tecnológica de cualquier empresa biotecnológica.

Para hacerlo con garantías, estamos modernizando nuestras instalaciones mediante la incorporación de biorreactores de última generación, con el objetivo de replicar a gran escala las condiciones controladas del laboratorio. De este modo, buscamos mantener la precisión y la calidad propias del entorno científico, pero con la capacidad productiva y el cumplimiento normativo que exige el mercado industrial.

Uno de los principales desafíos de este proceso sigue siendo el regulatorio. Al tratarse de productos genuinamente innovadores, el encaje normativo no siempre existe o está suficientemente desarrollado, lo que genera demoras en la obtención de autorizaciones y obliga a afrontar procesos de validación complejos y reiterativos. No es un obstáculo menor: en sectores tan regulados como el alimentario y el farmacéutico, la incertidumbre normativa puede condicionar directamente los plazos de comercialización. Frente a ello, hemos adoptado una postura proactiva: trabajamos estrechamente con las entidades competentes para dar a conocer nuestras innovaciones, generar diálogo técnico y contribuir a que se establezcan criterios regulatorios claros que faciliten no solo nuestro escalado industrial, sino el del conjunto del sector.

De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos estratégicos de Foodimental en términos de desarrollo tecnológico, expansión de proyectos y posicionamiento dentro del sector agroalimentario?

De cara a 2026, en Foodimental tenemos por delante un año de consolidación y aceleración, articulado en torno a tres líneas estratégicas que marcarán el rumbo de nuestra evolución como compañía.

La primera es avanzar en la industrialización de las cepas que actualmente estamos desarrollando, con el objetivo de completar su proceso de patentabilidad a lo largo del año, protegiendo así el valor científico generado. La segunda línea se orienta al desarrollo de proyectos basados en enzimas, abriendo un nuevo frente de innovación con aplicaciones tanto en la industria agroalimentaria como en la farmacéutica. La tercera se centra en seguir ampliando nuestras soluciones de conservación, con especial atención al ámbito cárnico, un segmento de gran demanda y alto potencial de impacto.

A nivel de laboratorio, el hito más transformador del año será el inicio de la fabricación con biorreactores, un paso que representa la transición definitiva hacia el escalado industrial y que abrirá una nueva dimensión en nuestra capacidad productiva.

En paralelo, mantenemos el compromiso de seguir dando respuesta a las necesidades que nos plantea la industria, adaptando nuestras soluciones a la demanda real del sector.

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