Ecovalia lleva más de tres décadas impulsando la producción ecológica en España. ¿Cómo surge la asociación y qué necesidad detectasteis para promover este modelo de producción?
Ecovalia nace para acompañar a aquellos profesionales aventureros que iniciaban una actividad innovadora, respondiendo a unos consumidores preocupados por su salud y la del medio ambiente y convencidos de que otro modo de producir era posible. Estaba todo por hacer. Al principio, la formación ocupó un lugar muy destacado en nuestro quehacer: con las primeras ayudas a la producción ecológica fueron muchos los que se animaron a convertir sus fincas, pero no sabían cómo hacerlo. En aquel momento, toda la bibliografía era anglosajona y no existía formación reglada en producción ecológica. Gracias a los agricultores y ganaderos pioneros, que compartieron altruistamente su conocimiento, muchos otros se unieron al sector. No mucho después llegaron las colaboraciones con las universidades, la edición de material divulgativo, los proyectos de I+D+i y, cómo no, la promoción.

En estos últimos años, la producción ecológica ha experimentado un importante crecimiento. ¿Cómo ha evolucionado Ecovalia y cuáles son actualmente sus principales líneas de actuación?
Del mismo modo que el sector ha madurado, Ecovalia también lo ha hecho. Hoy no solo mantenemos nuestra actividad original, sino que, en un momento geopolítico como el actual, en el que nada permanece por mucho tiempo, debemos estar preparados para el cambio. Por eso hemos fortalecido especialmente nuestra actividad de incidencia política, no solo a nivel nacional, sino también internacional, con una nueva sede en Bruselas.
Andalucía se mantiene como una de las comunidades líderes en producción ecológica, tanto por superficie como por número de operadores. ¿Qué factores han permitido este posicionamiento y cuáles son los principales retos para seguir creciendo?
Sin duda, han sido varios factores. Andalucía cuenta con unas condiciones agroclimáticas que nos permiten producir de un modo sostenible. Además, el sector ecológico andaluz siempre ha sido pionero a nivel nacional: fuimos los primeros en contar con un organismo de control y certificación para la producción ecológica en España, los primeros en tener un Plan Estratégico respaldado por la Junta y ahora hemos vuelto a serlo con LIPESA, la Ley de Impulso de la Producción Ecológica. Todo ello, sin olvidar el empuje de las ayudas de la PAC. El resultado es que Andalucía es hoy la comunidad autónoma con mayor superficie ecológica, 1,45 millones de hectáreas, casi el 50 % de la superficie nacional certificada y más del 30 % de su SAU.
El reto para seguir creciendo es, sin lugar a dudas, fortalecer el consumo interno. Andalucía tiene un gasto en compra ecológica de 62 € per cápita, por debajo de la media nacional y muy lejos de la de otros países europeos: Francia casi triplica la cifra española.

En un contexto marcado por la sostenibilidad y el cambio en los hábitos de consumo, ¿cómo valora la situación actual del sector ecológico en España y qué desafíos considera prioritarios para fomentar una demanda estable?
Según la propia Comisión Europea, la producción ecológica es un sistema sostenible de producir alimentos y, además, el único que cuenta con una norma pública común para todos los Estados miembros. Hoy día, el papel relevante que la producción ecológica ejerce sobre la sociedad es indudable. Los consumidores cada vez muestran más interés por los temas ambientales y por considerar criterios ambientales en sus compras. El consumo mundial de alimentos ecológicos sigue creciendo, pero, con 3.250 millones €, el mercado español está aún muy por debajo del de sus vecinos. En este contexto, la compra pública puede jugar un papel decisivo: hemos comprobado en otros territorios europeos que, cuando la compra pública lidera la transición, el mercado privado la sigue.

Ecovalia trabaja con agricultores, ganaderos, empresas, administraciones públicas y entidades del sector para impulsar la producción ecológica. ¿Qué importancia tiene esta colaboración para consolidar un modelo agroalimentario más sostenible y competitivo?
Tiene toda la importancia. Esta colaboración público-privada es la que nos ha permitido llegar hasta donde estamos. El sector ecológico es innovador y proactivo por naturaleza, porque ha tenido que hacerse a sí mismo. Y ha demostrado con datos su aportación frente a los grandes retos ambientales: en biodiversidad, las fincas ecológicas albergan de media un 30 % más que sus homólogas convencionales; y en cambio climático, cuenta con reducciones de huella de carbono que pueden superar el 100% en algunos casos como el olivar y las variedades tradicionales de cereal, actuando como verdaderos sumideros. Desde hace 35 años en España contamos con un sistema agroalimentario que demuestra día a día que se puede ser sostenible y competitivo a la vez. Por eso es legítimo el reconocimiento de las administraciones hacia nuestro sector, y esta colaboración seguirá siendo la clave para consolidar un modelo agroalimentario más sostenible y competitivo.
Para finalizar, ¿cuáles son los principales objetivos de Ecovalia de cara a 2026 y qué papel espera que siga desempeñando dentro de Andalucía en el desarrollo de la producción ecológica?
En plenas negociaciones del nuevo Marco Financiero, desde Ecovalia estamos poniendo de relieve la necesidad de que las ayudas de la PAC destinadas a la producción ecológica alcancen, como mínimo, los 1.000 millones de euros, y situando el relevo generacional, la innovación y el fortalecimiento del consumo interno entre los grandes retos del sector. En Andalucía, seguiremos ejerciendo el papel que hemos desempeñado siempre: acompañar a los operadores, colaborar con la administración en el desarrollo de las nuevas herramientas normativas y trabajar para que el liderazgo en producción se traduzca también en liderazgo en consumo.




