19/03/2026

Manuel Parejo (Director FLACEMA): “La neutralidad climática es uno de los objetivos clave para el sector cementero”
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Esta fundación nació como una experiencia pionera en Europa; se trata de una entidad bipartita (empresas y sindicatos), que busca la sostenibilidad en un sector industrial

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Como economista, experto en comunicación y máximo directivo de FLACEMA, ¿cuál es su opinión sobre la situación de la economía española en este momento? Los datos económicos oficiales que se vienen ofreciendo deben de ser analizados con profundidad y rigor, pues podrían inducirnos a error. Algunos datos parecen ser muy positivos, pero debemos considerarlos de una manera más crítica y contextualizada; es necesario tener una visión global. Algunas cifras se están tergiversando y se está haciendo uso de cierta “contabilidad creativa” sin profundizar en el significado real de los datos. Cuando se habla, por ejemplo, del crecimiento del Producto Interior Bruto de un 2,8% a nivel nacional, que hay que decir que, si bien el dato es bastante positivo, es un producto interior bruto que está basando, en gran medida, en endeudamiento y gasto público. Hay que tener en cuenta también que la mitad del crecimiento del Producto Interior Bruto de estos últimos años viene de la mano de la inmigración. Y no podemos olvidarnos la presión fiscal que alimenta este gasto público tan excesivo, que a su vez sirve para engordar el PIB. Bajo mi punto de vista, es una presión excesiva que está ahogando a las clases medias.

Considero que el PIB es mucho más positivo cuando se genera a través de la actividad empresarial y la iniciativa privada y no a través del gasto público y el endeudamiento. El dato de la inflación – estamos en un 2,3%-, parece bastante contenido puesto que se va acercando al objetivo del 2% que establece la Unión Europea. Pero, si lo miramos de una forma más global, observamos que en los últimos siete años hemos acumulado una inflación por encima del 22%; si nos centramos en los productos alimentarios, se dispara hasta el 38%.

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Si analizamos los datos de desempleo, los valores oficiales lo sitúan en un 9,3%. Aunque la cifra “suena bien”, debemos recordar que con la reforma de 2021-2022, tuvo lugar un maquillaje en torno al colectivo de los fijos discontinuos, que ahora se contabilizan como trabajadores activos, aunque no trabajen de una forma continuada, cuando antes se incluían como personas paradas. Lo que se ha hecho ha sido extraer a estas personas de las cifras del desempleo para mejorar las cifras de manera artificial.

Como vemos algunos parecen muy positivos, pero cuando se profundiza en ellos son realmente preocupantes. Por lo tanto soy bastante escéptico y no demasiado optimista.

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A nivel andaluz, ¿cómo valora esos datos y esos brotes verdes que se manejan en el presente y también en previsiones futuras? Hay que reconocer que Andalucía está consolidando un ciclo de crecimiento bastante destacado, con datos de PIB, empleo, exportaciones, etc. muy positivos. El crecimiento del PIB real, con un 3,2 %, está por encima de la media nacional, que se sitúa en el 2,8 %.

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Andalucía ha alcanzado en 2025 un récord histórico en número de ocupados (3.626.800 personas) y ha situado su tasa de paro en el 14,66%, convergiendo cada vez más con la cifra nacional.

Otro hito han sido los casi 40.500 millones de euros en exportaciones, cifra que nunca se había alcanzado en Andalucía. Estos datos, en general, mejoran las cifras alcanzadas a nivel nacional. Bajo mi punto de vista en Andalucía se está haciendo una buena gestión económica de la que se empiezan a ver sus frutos.

Vivimos un momento de tensión internacional a nivel político y económico que, en este mundo tan globalizado, afecta a países y comunidades autónomas. Andalucía ya ha vivido momentos complicados con el asunto de los aranceles. ¿Cómo analiza esta cuestión? La globalización de la Economía implica que todo lo que ocurre a nivel internacional, en mayor o menor medida, afecta directamente tanto a España como a Andalucía. Hay determinadas cuestiones que resultan fundamentales en el contexto internacional. Es importante tener en cuenta el peso de la economía americana, que sigue siendo un motor económico relevante a nivel mundial, pero sin perder de vista a China que, también con mucho peso, crece de forma más moderada.

Estados Unidos está creciendo por encima de Europa, pero las decisiones de Donald Trump en torno a los aranceles nos están afectado en cierta medida. Las cifras iniciales de aranceles que Donald Trump fijó en 2025 fueron frenadas legalmente en EEUU. Pero el presidente, lejos de dar marcha atrás, anunció una nueva medida: primero dijo que establecería un arancel global del 10 % sobre todas las importaciones y en menos de 24 horas elevó ese porcentaje al 15 %.

Las medidas arancelarias de EEUU, sin lugar a dudas, están perjudicando claramente a Europa. Los aranceles generan trabas al comercio exterior, pues empujan al alza los costes de producción. Todo ello afecta de manera negativa a las cadenas de suministro, a las importaciones y a la actividad empresarial en general. Si nos centramos en Andalucía, podemos afirmar que las políticas de Trump están castigando en gran medida al sector agroindustrial, con un gran peso en nuestra economía.

A nivel internacional no podemos olvidarnos del conflicto que se ha originado en Oriente Medio y que ya ha afectado a los precios del gas y del petróleo y a la caída general de las bolsas. No debemos infravalorar las posibles consecuencias que el conflicto entre Irán y EE.UU. podría tener en la economía. El encarecimiento general de la energía tiene efectos en la industria y en las cadenas de producción y distribución, pudiendo generar estancamiento en la economía. El aumento generalizado de los costes de producción, transporte y otros factores podría desencadenar un proceso inflacionario. En economía, la combinación de estancamiento e inflación se conoce como estanflación, una situación que, sin duda, no es deseable.

Por otro lado, la decisión de nuestro gobierno de “enfrentarse” a EEUU en este conflicto, podría tener para España, y para muchos de los sectores que mantienen relaciones comerciales con este país, consecuencias ciertamente desastrosas.

Por otra parte, en Europa, en estos momentos los dos grandes motores económicos tradicionales, Alemania y Francia, están creciendo por debajo de España y de la media europea, lo cual no es nunca positivo. Personalmente creo que nos encontramos en un momento delicado y con gran incertidumbre en el contexto económico/internacional.

Con respecto al cemento, que es el sector en el que se centra FLACEMA, que es la organización que usted dirige, ¿vive un momento dulce en Andalucía o también está pendiente de todo lo que suceda? Nuestro sector, indudablemente, ha mejorado mucho desde la crisis que dio comienzo en 2008 y que nos hizo tocar fondo en 2014-2015. En el año 2007, que fue el tope de producción y de consumo de cemento en España, se consumieron más de 56,5 millones de toneladas; en Andalucía, 10,5 millones de toneladas. A partir de ahí, el consumo empezó a bajar y llegando a reducirse en más de un 80%. El año pasado cerramos el consumo en España en 15,5 millones de toneladas; en Andalucía, cerramos por encima de 3,5 millones. Podemos decir que nos encontramos más cerca de niveles aceptables, que podríamos situar en el entorno de los 20 millones de toneladas de consumo en España. Tanto la falta de viviendas como la falta de mantenimiento de las infraestructuras condicionan mucho al sector cementero.

¿Cómo llegan la innovación, el desarrollo y la investigación y se conjugan con un sector como el cementero? El sector del cemento es un gran desconocido en cuanto a innovación. Estamos hablando de un sector tradicional, con algunas fábricas que tienen más de un siglo de vida, pero a la vez, el cementero, es un sector que ha invertido mucho en materia de innovación. El sector tiene a fecha de hoy dos grandes retos. El primero es la descarbonización total del sector. Queremos en 2030 alcanzar un 42% de descarbonización y un 83% en 2040 para llegar en 2050 a la descarbonización total. Esto requiere activar una serie de palancas en torno a la eficiencia energética y la valorización de residuos. También trabajamos en la captura y uso del carbono, que es algo muy complejo y costoso que requiere nuevos equipos más innovadores y que requieren altísimas inversiones.

El otro gran reto es la digitalización del sector, donde ya existe una hoja de ruta que pasa por el mantenimiento predictivo, temas de ciberseguridad, vehículos inteligentes, etc.

Parece que la inmensa mayoría de la innovación se utiliza para ser más sostenibles, no solo más eficientes. ¿La sostenibilidad es el gran compromiso del sector? Efectivamente nosotros, desde hace ya muchos años y antes de que estuviera tan de moda el concepto de sostenibilidad, ya hicimos una apuesta clara por el mismo. De hecho FLACEMA, que tiene ya 23 años, ya nació con ese compromiso ambiental, que se une a nuestra función social.

En materia ambiental destacaría que la descarbonización, y también la valorización de residuos, son dos de las cuestiones más relevantes.

En materia social el empleo, las condiciones laborales y la seguridad serían quizás las cuestiones más destacables.

Las ambientales y las sociales son cuestiones totalmente irrenunciables y fundamentales tanto para las empresas como para los sindicatos que integran el sector cementero.

¿Cuáles son las líneas de trabajo más importantes que están desarrollando en estos momentos? Esta fundación nació como una experiencia pionera en Europa, porque era una fundación que perseguía la sostenibilidad en un sector industrial. No había ninguna otra “fundación sostenible” en una industria y era pionera por su condición de bipartita: participaban, de igual a igual, y siguen participando, tanto las empresas del sector en Andalucía como las organizaciones sindicales más representativas. Nació para propiciar sobre todo el tema de la valorización, porque era una herramienta y una palanca para garantizar, no solamente las cuestiones ambientales, sino también las cuestiones económicas. La valorización implicaba en definitiva una reducción en el uso de determinados combustibles y de determinadas materias primas, que ayudaba también a hacer más competitivas las fábricas; por lo tanto, contribuía también a mantener e incluso a generar empleo. La valorización en cementeras se ha llevado a cabo siempre de manera ejemplar y completamente alineada con la seguridad de los trabajadores y en los entornos de las fábricas.

Pero hoy en día FLACEMA se ha convertido también en una herramienta de comunicación y relaciones institucionales del sector. Nosotros desarrollamos distintas actividades, diseñadas en función de los grupos de interés a los que van dirigidas: Junta de Andalucía, ayuntamientos, medios de comunicación, vecinos de los entornos de las fábricas, universidades, institutos y centros de formación del entorno de las fábricas, etc. Además elaboramos distintas publicaciones, organizamos premios destinados a trabajos universitarios de fin de grado o máster. Contamos también con un premio de comunicación sobre industria sostenible. En definitiva, todo un portfolio de actividades, orientadas a mantener un contacto permanente y fluido con nuestros grupos de interés.

Todas estas acciones parece que buscan una dignificación del sector, colocarlo donde socialmente le corresponde Si echamos la vista atrás 50 años, la industria en general -no solo la cementera- era mucho más “cerrada”. Se trataba de sectores que no tenían necesidad de comunicar ni de que se conociera su actividad dentro las fábricas. Ya hace muchos años que la industria cementera española se dio cuenta de que esa no era la manera lógica de operar y dio un giro de 180 grados en materia de transparencia y comunicación. Las fábricas de cemento son plantas totalmente abiertas que visitan alumnos de colegios, de centros universitarios y vecinos que quieren conocer el proceso y todas las medidas ambientales y de seguridad que se siguen.

Mantenemos reuniones continuas con todos los grupos de interés que quieren conocer cualquier aspecto de las fábricas y ahí la Fundación, al ser bipartita y tener la representatividad empresarial y también de los trabajadores, juega un papel importante.

¿Qué objetivos se plantean a medio y largo plazo? Nosotros tenemos nuestro plan anual donde se reflejan esas actividades concretas para satisfacer las necesidades de comunicación que pueda tener cada uno de esos grupos de interés. Más a medio y largo plazo, estamos centrados en la sostenibilidad medioambiental, económica y social.

Todo esto se concreta en cuestiones tales como el mantenimiento e incremento del consumo de cemento (variables económicas); la descarbonización y la valorización (variables medioambientales), y las condiciones laborales y la seguridad laboral (variables sociales).

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