29/05/2024

Y las cosas pueden ir peor
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Ya comentábamos en esta misma columna el pasado mes de agosto los inconvenientes de tener unas elecciones generales a mitad de año. Y no sólo por el manido tema de votar en verano con la mayoría de los españoles de vacaciones. El asunto es que se están confirmando mis previsiones. Este impasse en el que ha entrado España, con un gobierno en funciones, sin saber a ciencia cierta cuando habrá nuevo ejecutivo, está agravando la situación de incertidumbre en la que está entrando la economía nacional.

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El mercado laboral ya se está resintiendo. Algo habitual al término del verano, pero que ya está dejando casi 25.000 nuevos parados y volvemos a escalar posiciones en busca de los 3 millones. Ahora estamos en 2,7 millones de parados. Aunque si sumamos los fijos discontinuos (seguimos esperando que la Vicepresidenta y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, nos explique qué hacemos con ellos), nos iríamos a 3,3 millones de parados. Pero España “va como una moto”. No lo digo yo. Lo dice el Presidente Sánchez.

Pues en este contexto, tenemos a Europa entrando en barrena hacia una paralización. El análisis de la evolución del índice PMI, donde tenemos los sectores de manufacturas y servicios, ha seguido debilitándose, pasando de los 48,6 puntos del mes de julio, a los 46,7 puntos del mes de agosto. Sabemos que cualquier dato por debajo de 50 puntos índica retroceso. En España, ha pasado de los 52,8 a los 49,3 puntos. Y con tendencia a seguir esa línea. Estamos hablando ya de contracción. Hay analistas que apuntan que esto se puede traducir en una contracción del 0,1% del PIB para el tercer trimestre, lo que pondría en entredicho la previsión del Banco de España del 2,3%, que ya he comentado en algunos foros, que no me la creo. En estos momentos hemos empezado desde el Loyola Economic Outlook a alimentar el modelo que nos dará nuestra actualización de la economía española para el próximo mes de octubre, y pinta mal. En Europa, nuestra locomotora, Alemania, sigue gripada con un descenso del indicador de manufacturas y servicios a los 46 puntos.

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Y en este contexto nos encontramos con España con dos problemas encima de la mesa que comienzan a quemar: las pensiones y la gestión de los fondos europeos. Con respecto a lo primero, agencias de calificación como Moody´s ha lanzado el aviso. Si España no hace nuevos ajustes en materia de pensiones, el déficit del sistema empezará a ejercer presiones sobre la calificación crediticia, dificultando la financiación de la deuda soberana. En España tenemos 9 millones de pensionistas. En 2040 tendremos 12 millones. En 2050 llegaremos a los 14 millones. Y con respecto a los fondos europeos, el parón político frena la llegada de 110.000 millones de euros. Tan fundamentales en estos momentos. Hasta ahora se han recibido solo 37.000 millones de euros. La última petición fue de 6.000 millones de euros y se hizo en marzo. Desde entonces, no se ha vuelto a pedir un euro. Porque no hay nada peor que el ciclo económico de origen político. Es decir, anteponer los intereses políticos a las necesidades económicas y a la ECONOMÍA con mayúsculas. Y a estas alturas, hablar de un presupuesto del Estado para 2024 es una entelequia. Pero muchos se empeñan en seguir pensando que vamos bien. No será yo quién los contradiga. O sí.

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