Desde el Área de Infraestructura y Medio Ambiente, ¿qué papel juega la agroalimentación en la planificación estratégica de Montilla y cómo se está integrando en el desarrollo sostenible del municipio?
La agroalimentación es uno de los ejes vertebradores de la planificación municipal, y así viene siéndolo desde hace casi una década. En 2017, Montilla se adhirió al Pacto de Milán, el compromiso internacional que apuesta por una alimentación saludable, las cadenas cortas, la producción de proximidad y la protección de la biodiversidad agrícola.
Esa hoja de ruta se ha traducido después en instrumentos propios. La Agenda Urbana de Montilla 2030 incorpora un plan de mejora alimentaria asentado en tres pilares —proximidad, temporalidad y agricultura ecológica— y lo vincula al impulso de la economía local. El documento de cabecera de mi área es el Plan de Adaptación al Cambio Climático, aprobado en enero de 2022, que pone el foco en uno de los sectores más expuestos al calentamiento, pero también con mayor capacidad de mitigarlo: el agrario. Manejo de suelos, reutilización de agua, biodiversidad asociada al cultivo y prácticas regenerativas son las grandes líneas de trabajo.
Toda esta planificación aterriza, además, en proyectos tangibles. El programa Huertos Ecológicos Sociales “La Toba”, desarrollado junto a la Fundación Social Universal, pone 60 huertos urbanos a disposición de familias en riesgo de exclusión y de personas jubiladas, fomentando el autoconsumo y la integración sociolaboral. En paralelo impulsamos una red de huertos escolares ecológicos, concebidos como espacios de aprendizaje vivo donde las nuevas generaciones entran en contacto, desde la escuela, con la tierra que sostiene buena parte de la identidad y la economía de Montilla.
Montilla cuenta con una fuerte tradición vitivinícola. ¿Qué medidas se están impulsando para reforzar la competitividad y sostenibilidad del sector agroalimentario local, especialmente en relación con la Denominación de Origen Montilla-Moriles?
El Ayuntamiento carece de competencias directas sobre el sector agrícola, pero sí puede construir el ecosistema que lo acompañe. Y en eso estamos: tejer una red en torno al vino que refuerce la competitividad de bodegas, lagares y restauración.
La herramienta principal es el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino “Amontíllate: vivir la experiencia del vino”, dotado con 2.730.000 euros procedentes de los fondos NextGenerationEU y vertebrado por la conversión del antiguo Parador en Museo del Vino y Centro de Recepción de Visitantes. Dentro de su Eje 1 de Transición Verde destaca una actuación de economía circular que conecta bodegas, comercio y restauración: el compostaje in situ de la fracción orgánica enogastronómica, que regresa al campo, mejora la salud del suelo y cierra el ciclo con productos de kilómetro cero.
A ello se suma la posible tramitación ante la UE de la IGP Tonelerías de Montilla-Moriles, respaldada el pasado viernes en Montilla por el ministro de Agricultura, Luis Planas.

En materia de infraestructuras, ¿qué inversiones o actuaciones se están desarrollando para mejorar la logística, el acceso y la distribución de los productos agroalimentarios del municipio?
La conservación de la red de caminos rurales es una prioridad permanente de esta área. Son la infraestructura básica que permite al agricultor llegar a su finca y al producto alcanzar bodegas, almazaras y cooperativas.
Cada año, el Ayuntamiento concurre al Programa de Fomento del Empleo Agrario (PFEA) con proyectos centrados precisamente en caminos. Es una herramienta doblemente útil: genera empleo agrario y refuerza la red viaria rural. De manera sistemática incrementamos los kilómetros de camino con cunetas revestidas, porque una buena evacuación de aguas alarga la vida útil del firme y reduce los daños ante lluvias intensas.
A ese esfuerzo continuo se suma este año un reto extraordinario: el temporal de comienzos de año dañó gravemente la red, y hemos solicitado 1.210.000 euros en ayudas a administraciones superiores.
La gestión eficiente del agua es clave en el sector agrícola. ¿Qué iniciativas se están llevando a cabo desde el Ayuntamiento para optimizar el uso de los recursos hídricos y favorecer prácticas más sostenibles en el campo?
En materia hídrica conviene destacar dos proyectos en los que participa la empresa pública Aguas de Montilla: Reutivar 2.0 y Hagro. Reutivar 2.0 aprovecha el agua regenerada en la EDAR de Montilla para el riego, apoyándose en tecnologías de precisión y sensores remotos. Su continuación, Hagro, va un paso más allá: desarrolla una herramienta digital pensada para que las comunidades de regantes elaboren sus propios planes de gestión del riesgo en el uso de agua regenerada. Toda esa agua se destina, hoy por hoy, a la Comunidad de Regantes del Tintín.
En relación con el medio ambiente, ¿cómo se está trabajando para compatibilizar la actividad agroalimentaria con la protección del entorno natural y la reducción del impacto ambiental?
Partimos de una premisa clara: la protección ambiental no es un freno al desarrollo, sino la única garantía de futuro para nuestro sector primario. Y eso exige reorientar las prácticas agrícolas para frenar la pérdida del bien más preciado del campo, el suelo fértil.
En esa línea colaboramos en varios frentes. Con la Mancomunidad Campiña Sur Cordobesa participamos en Horizonte Campiña Sur 2030, que ofrece formación gratuita y especializada en custodia del territorio y biodiversidad funcional para que nuestros agricultores aprendan a restaurar el paisaje agrario y a mejorar la salud de sus suelos.
Con la Fundación Somos Naturaleza trabajamos en Alzanatura, un proyecto que utiliza el alzacola rojizo como especie paraguas para promover prácticas agrícolas más respetuosas y avanzar hacia una marca de calidad ambiental vinculada al viñedo. Y también en “Tierras llenas de Vida”, que ha llevado educación ambiental y restauración ecológica a varios lagares de la Sierra de Montilla.
Por último, gracias al Plan de Sostenibilidad Turística en Destino, estamos protegiendo el paisaje del viñedo como bosque mediterráneo esencial para la avifauna y la fauna autóctonas: recuperación del Cerro de Don Juan, restauración de corredores ecológicos y caminos tradicionales, y la creación de un centro de interpretación de la naturaleza y un mirador en el Paseo de Cervantes.

En términos de empleo y desarrollo rural, ¿qué estrategias se están promoviendo para atraer talento joven al sector agroalimentario y garantizar el relevo generacional en el campo?
El Ayuntamiento no desarrolla actuaciones directamente vinculadas al relevo generacional agrario. Nuestra contribución es indirecta y se canaliza a través de entidades que sí trabajan ese ámbito.
El ejemplo más reciente es “Clima Rural Lab”, impulsado por la Fundación Somos Naturaleza dentro del programa europeo “No Planet B” —13 socios europeos y coordinación andaluza del FAMSI—. El proyecto convierte a Montilla en un laboratorio vivo donde jóvenes, sector agrario y vecindario diseñan juntos respuestas al cambio climático. Sus objetivos son muy concretos: capacitar a jóvenes en mitigación, combatir la desmovilización juvenil ante la complejidad climática, generar vocaciones ligadas al empleo verde y al relevo generacional agrícola, y consolidar la figura del joven divulgador climático rural, con especial protagonismo femenino.
Para finalizar, ¿cuáles son los principales objetivos estratégicos que se marca su área de cara a 2026 en relación con la agroalimentación, las infraestructuras y la sostenibilidad en Montilla?
El temporal sufrido a comienzos de 2026 marca, inevitablemente, la prioridad principal en infraestructuras: la recuperación y mejora de los caminos públicos. Para ello hemos solicitado 1,2 millones de euros a las distintas administraciones de rango superior, con el objetivo de acometer no solo la restitución, sino también la adaptación de la red a los nuevos escenarios climáticos, en los que se prevén episodios de lluvia muy intensa concentrados en poco tiempo, los más dañinos para nuestra red viaria.
En paralelo, este año se ejecuta la regeneración ambiental de espacios y caminos que conectan el casco urbano con la Sierra de Montilla, dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino. Su finalización está prevista junto a la recuperación de las fuentes rurales y la puesta en marcha del Museo del Vino y Centro de Recepción de Visitantes.




