Desde su experiencia al frente de CapGen Seeds, ¿cómo está evolucionando actualmente el sector de las semillas hortícolas y qué papel juega la biotecnología en la transformación de la agricultura global?
Desde el punto de vista de la agricultura, el papel de la biotecnología es absolutamente fundamental. En gran medida, el desarrollo y crecimiento de las casas de semillas, tanto en España como a nivel internacional, se sustenta en los avances biotecnológicos.
Al final, lo que buscamos es ofrecer soluciones eficaces y rápidas al agricultor. ¿Por qué es esto tan importante? Porque nos enfrentamos a desafíos constantes como el cambio medioambiental, el cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades y virus que afectan a los cultivos.
En este contexto, la biotecnología permite dar respuestas ágiles y adaptadas a estas problemáticas, ayudando al agricultor a mantener la productividad y la sostenibilidad. Por todo ello, considero que desempeña un papel clave en el presente y futuro de la agricultura.
CapGen Seeds se ha especializado en variedades híbridas resistentes a enfermedades, ¿cuáles son hoy los principales desafíos fitosanitarios que están condicionando el trabajo de investigación y desarrollo?
Depende en gran medida del cultivo del que estemos hablando. Por ejemplo, en cucurbitáceas como el pepino, uno de los principales retos es la resistencia al CGMMV. En el caso del pimiento, son especialmente relevantes las resistencias a enfermedades como el virus del bronceado (TSWV), el oídio y los nemátodos. En tomate, por su parte, el foco está en amenazas recientes como el virus “brown rugose”.
Estas enfermedades y virus han ido apareciendo progresivamente en campo, a veces de un año para otro, lo que supone un desafío constante para el sector. Precisamente ahí es donde se centra nuestro trabajo: en desarrollar, lo más rápido posible, variedades que incorporen resistencias eficaces.
Nuestro objetivo es anticiparnos y dar una respuesta ágil al agricultor, ofreciendo soluciones adaptadas a cada cultivo. En nuestro caso, trabajamos principalmente con pimiento, tomate, pepino, berenjena, melón y sandía, por lo que el desarrollo de variedades resistentes en estos cultivos es una prioridad estratégica.

La adaptación al cambio climático es uno de los grandes retos del sector agrícola, ¿cómo trabajan para desarrollar semillas capaces de mantener productividad, calidad y resistencia en condiciones cada vez más extremas?
Sí, en este ámbito hay dos pilares fundamentales. El primero es la inversión en investigación. En nuestro caso, y entiendo que también en el resto de casas de semillas, la I+D representa una de las partidas más importantes dentro de la empresa. Es la base que nos permite avanzar y desarrollar nuevas soluciones.
El segundo pilar es el conocimiento. Es clave contar con un equipo humano con experiencia y know-how, que esté en constante actualización y que sepa aplicar ese conocimiento de forma práctica en el ámbito de la biotecnología.
No hay otro camino. Al mismo ritmo que cambian las condiciones climáticas y del entorno, también evolucionan las necesidades del campo: aparecen nuevas enfermedades, los virus se vuelven más complejos y las resistencias deben adaptarse continuamente.
Por ello, nuestro trabajo se centra en mantener una inversión constante en tecnología e investigación, así como en seguir desarrollando el talento y el conocimiento de nuestros equipos. Solo así podemos dar una respuesta eficaz y sostenible a los retos actuales de la agricultura.
La demanda de cultivos más sostenibles y eficientes no deja de crecer, ¿qué avances están logrando en la reducción del consumo de agua, fertilizantes y tratamientos químicos gracias a la mejora genética?
Sí, es una realidad que el consumo de productos sostenibles está en auge, no solo en España, sino también en Europa y a nivel global.
En este contexto, la clave vuelve a estar en la inversión en investigación. Nuestro objetivo es desarrollar variedades híbridas que requieran menos agua, menos fertilizantes y menos productos fitosanitarios, pero que al mismo tiempo mantengan altos niveles de productividad. Todo este avance se sustenta, una vez más, en la I+D.
Para entender la magnitud del trabajo, basta con pensar que cada año se desarrollan miles de nuevas variedades, pero solo un porcentaje muy pequeño —en muchos casos, menos del 1%— supera las fases de selección y llega a ensayos precomerciales. Esto refleja el enorme esfuerzo inversor que hay detrás de cada nueva variedad que finalmente llega al mercado.
Además, no solo buscamos variedades resistentes a enfermedades, sino también soluciones que estén alineadas con el cambio climático y con la evolución de los hábitos de consumo. Este último punto es especialmente importante, ya que las preferencias del consumidor cambian constantemente, y nosotros debemos ser capaces de anticiparnos y adaptarnos a esas nuevas demandas.

Con presencia en más de 25 países y centros de I+D en distintos continentes, ¿cómo influye la investigación internacional en la creación de variedades adaptadas a diferentes mercados y condiciones agrícolas?
Nuestro programa de investigación es global, con presencia en distintos puntos estratégicos. Capital Genetics o CapGen Seeds cuenta con varios centros, siendo el principal el de Almería (Vícar), junto a otros en Las Palmas de Gran Canaria, Agadir y México, además de acuerdos en países como Italia, Turquía o China.
Actualmente, estamos presentes en cerca de 35 países, lo que nos permite ensayar y validar nuestras variedades en diferentes condiciones y ofrecer soluciones adaptadas a cada región.
Y es que la investigación debe realizarse cerca del agricultor. Solo así podemos conocer de primera mano el comportamiento de las variedades frente a las condiciones locales y a las distintas enfermedades y virus de cada zona.
Productos como tomate, pimiento, pepino o papaya están sujetos a nuevas exigencias del consumidor y la distribución, ¿qué tendencias están marcando actualmente el desarrollo de nuevas semillas y variedades?
Sí, estamos en pleno desarrollo y ampliación de nuestras líneas de investigación. Actualmente, nuestros cultivos principales son pimiento, pepino, tomate y papaya, que constituyen el eje central de nuestra actividad.
No obstante, también estamos trabajando en nuevos programas para ampliar nuestro portfolio. Entre ellos, destacan cultivos como el guisante, la judía, el melón, la berenjena, la sandía o la cebolla, además de otras hortícolas.
Es importante tener en cuenta que los proyectos de investigación requieren tiempo, por lo que estos nuevos desarrollos se irán incorporando progresivamente al mercado en los próximos años. En cualquier caso, nuestra estrategia es clara: seguir creciendo y diversificando nuestro portfolio para abarcar un mayor número de cultivos y dar respuesta a las necesidades del sector.
De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos estratégicos de CapGen Seeds en investigación genética, expansión internacional y desarrollo de soluciones agrícolas más sostenibles e innovadoras?
Sí, podríamos resumir nuestros objetivos en dos grandes pilares. Por un lado, a nivel comercial, buscamos consolidar nuestra red actual de clientes y distribuidores a nivel global, al mismo tiempo que impulsamos el crecimiento en aquellos mercados donde aún no tenemos una presencia significativa. Es, en esencia, una combinación de consolidación y expansión.
Por otro lado, el segundo pilar —y quizás el más importante— es seguir apostando de forma decidida por la investigación. La inversión en I+D es clave para poder ofrecer soluciones reales y eficaces a los agricultores y a nuestros clientes en todo el mundo.
En definitiva, nuestros objetivos pasan por consolidar lo ya construido, crecer en nuevos mercados y continuar invirtiendo en investigación como base de todo nuestro desarrollo.




