lunes, agosto 15, 2022
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Quien controle el hambre, controlará el mundo

En los momentos tan complicados que estamos viviendo, la crisis socioeconómica- geopolítica junto con la guerra de Ucrania, la inflación y una hambruna a nivel mundial, hace un caldo de cultivo para la especulación y que los grandes capitales miren al sector agroalimentario como un buen lugar para la inversión a la hora de rentabilizar el dinero. 

Los fondos de inversión están apostando por este tipo de activos ante las perspectivas de crecimiento poblacional mundial. Grandes magnates como Bill Gates, Jeff Bezos o Ted Turner son los principales actores en inversión mundial, invirtiendo en un activo seguro como es el sector agrícola.

¿Por qué los fondos de capital riesgo se están interesando por la agricultura a nivel mundial? 

La agricultura se ha convertido en una mega tendencia de inversión a largo plazo. No solo para los fondos de capital riesgo, también para gobiernos como el gobierno chino realizando grandes compras de terreno en suelo africano, sudamericano o australiano. El grupo empresarial chino Reward Group compró «alrededor de 3.000 hectáreas» de tierras en Francia para cultivar trigo biológico para posterior creación de cadenas de panaderías. 

Las claves que explican esta mega tendencia son variadas. Primero tenemos el hecho que, desde hace unas décadas, el sector agro ha sufrido una clara infra inversión, quedando al margen en favor de otros sectores productivos. 

Debido a esa infra inversión, y agotados los demás sectores industriales-productivos debido a las sucesivas crisis que han azotado la economía global, el sector agrícola se ha convertido en foco de inversores de todo el mundo ya que han visto el potencial de crecimiento, de optimización de procesos y un jugoso margen de mejora en general en toda la cadena agroalimentaria. 

No debemos olvidar las perspectivas de crecimiento demográficas para las próximas décadas: 10.000 millones de personas que alimentar supondrán buenos beneficios para los inversores. 

Además, no podemos olvidar lo cambios en los patrones calóricos: el viejo mundo cada vez opta más por dietas vegetales (necesaria aumentar la producción hortofrutícola), mientras que los países emergentes demandan más productos cárnicos (necesaria una mayor producción y de forma más sostenible). 

Y si estas fueran pocas razones, debemos producir toda esa cantidad de alimentos sin aumentar la superficie de tierra destinada a ello, conservando los recursos finitos de nuestro planeta e impactando lo mínimo posible en el medio ambiente. Algo que solo se puede conseguir con I+D+i, es decir, más in- versión. Pero el tiempo y la crisis económica juegan a contra reloj. 

Inversiones de Capital Riesgo en la agricultura española 

La tendencia de inversión (cuando no son compras de empresas) en la agricultura española viene de décadas atrás. 

Los fondos de inversión siguen buscando fincas «buenas y grandes», de 500 hectáreas o más. Fundamentalmente cultivos leñosos: olivar, almendro, avellana, aguacate y cítricos, fundamentalmente, aunque están empezando a encontrar también atractivos los cultivos tropicales como el mango. 

Las inversiones en agro, que llevan años en auge, no han cesado durante la pandemia y un auge en los últimos meses. Con buena parte de la actividad económica seriamente afectada, el olivar aumentó en 2021 su superficie en Andalucía en más de 10.000 hectáreas (cerca de un 2%, para una superficie total de 1,6 millones de hectáreas); se plantaron más de 6.200 hectáreas nuevas de almendro, cultivo que ya ocupa más de 200.000 hectáreas, con niveles de crecimiento muy importantes en los últimos años; el aguacate tiene ya más de 16.000 hectáreas en la comunidad tras crecer más de 850 en el último año. Y el mango, que está dando altas rentabilidades, crece en 12 meses 400 hectáreas y ronda ya las 5.000 de superficie total en Andalucía. 

Ante este presente y futuro continuo, nos hacemos una pregunta: ¿Qué será del pequeño agricultor? ¿Podrá resistir con su pequeña explotación, la subida de precios de costes de producción? 

¿Se extinguirán? Ya lo dijo Darwin: «No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio». 

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