30/05/2024

Por un 8-M sin brechas
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Para luchar contra las brechas de género en el mercado de trabajo es preciso contar de manera proactiva con el concurso de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas con el objeto de ampliar espacios de negociación colectiva en la regulación de todas aquellas condiciones de trabajo en las que dichas brechas se presentan. No se pueden aportar soluciones desde la imposición normativa en un ámbito de autonomía colectiva que debe ser respetado porque es en su seno donde se encuentran las respuestas efectivas a problemas técnicos muy concretos.

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En el caso de Andalucía, la acción de gobierno se traduce, entre otras líneas de actuación, en favorecer los acuerdos en esta materia. Así queda reflejado en el II Plan de Apoyo a la Negociación Colectiva en Andalucía, suscrito el pasado 3 de julio con UGT, CCOO y CEA, donde se prevé un Objetivo Operativo destinado a promover la igualdad de género, y en el marco del cual ya se ha aprobado la creación de una Comisión Técnica de Trabajo, para abordar el estudio, entre otras cuestiones de interés para la negociación colectiva, de la brecha salarial en los convenios de los siete sectores productivos más importantes de Andalucía, entre ellos la Agricultura y los Servicios, donde hay una presencia mayoritaria de trabajadoras. Ello se articulará a través de la recién creada Cátedra de Negociación Colectiva y Relaciones Laborales del CARL/UNIA, cuya presentación se producirá el 20 de marzo próximo.

Junto a ello, se ha aprobado en la Comisión Permanente del CARL del pasado 1 y 2 de febrero, la realización de una sesión monográfica del Pleno del CARL, en el próximo mes de septiembre de 2024, dedicado exclusivamente al tratamiento de la igualdad de género en la negociación colectiva. Como han venido manifestando las propias organizaciones sindicales y empresariales más representativas, a través de sus Acuerdos Interconfederales, los convenios colectivos en el ámbito de su competencia pueden avanzar en el desarrollo de criterios orientadores de medidas que fomenten la igualdad entre mujeres y hombres, con pleno ejercicio de la autonomía colectiva, así como establecer cláusulas que permitan adecuar el contenido de los convenios a la normativa vigente.

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De esta forma, a través de la negociación colectiva se puede contribuir al establecimiento de un marco equitativo para el desarrollo de las condiciones de trabajo, abordando medidas u orientaciones en relación con la igualdad entre mujeres y hombres, incorporando medidas o criterios que mejoren el acceso al empleo, la promoción y la formación, prestando también especial atención a la contratación de mujeres en aquellos sectores en los que se encuentren subrepresentadas y facilitando la reducción de la brecha salarial a través de un tratamiento adecuado de las clasificaciones profesionales y las tablas salariales, que suelen ser el origen del trato desigual en materia retributiva. Asimismo, el convenio colectivo es un instrumento que permite abordar en el ámbito sectorial criterios relativos a los contenidos de los Planes de igualdad referidos a sus ámbitos de aplicación, evaluación, seguimiento, administración y resolución de las discrepancias.

De esta acción son prueba la mejora de los datos relativos y absolutos en Andalucía, aún reconociendo que queda mucho por hacer. Con la información elaborada por el gabinete de la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, de la que depende el Servicio Andaluz de Empleo, en 2023 la población activa femenina en Andalucía ascendió a 1.917.200 mujeres mientras que la masculina era de 2.199.300 hombres. Es decir, en nuestra Comunidad hay 282.100 mujeres menos que hombres de 16 o más años que trabajan o desean hacerlo. O lo que es lo mismo, de cada 100 personas activas en Andalucía, 47 son mujeres mientras 53 son hombres, la misma proporción que a nivel nacional.

Por lo que se refiere a la tasa de actividad femenina andaluza la proporción de hombres mayores de 16 años que trabajan o están dispuestos a hacerlo es del 62,64% frente al 52,14% entre las mujeres, tasas muy similares a las nacionales donde esta diferencia alcanza los 9,4 puntos al situarse la tasa de actividad masculina en el 63,8% frente al 54,4% de las mujeres. En población ocupada femenina, el diferencial de tasas alcanza 10,4 puntos, siendo el número de mujeres trabajadoras de 1.509.100 mujeres frente al 1.859.900 de hombres trabajadores, lo cual supone 350.800 mujeres menos. Esta diferencia supone que, de las personas trabajadoras en Andalucía, el 55,2% son hombres mientras que el 44,8% son mujeres. En el plano nacional las mujeres suponen el 46,6% de las personas trabajadoras mientras que los hombres representan el 53,4%, por lo que la diferencia es cerca de 7 puntos.

Las tasas de empleo y de paro son también indicativas de estas diferencias. La tasa de empleo femenino es 12 puntos inferior a la de los hombres, concretamente, del 41% frente al 53% de los hombres. En España, esta diferencia es de 10 puntos, al situarse la tasa de empleo femenino en el 47% frente al 57% de los hombres. Y la población parada femenina en Andalucía es de 408.100 mujeres, frente a los 339.400 hombres parados. Ello supone que el 54,6% de la población parada media en Andalucía (747.500 en el 4T de 2023) son mujeres mientras que 45,4% son hombres, lo que representa una diferencia de más de 9 puntos entre ambos sexos. A nivel nacional, los hombres representan el 45,9% de la población media parada mientras que las mujeres son el 54,1, existiendo también una diferencia de más de 8 puntos entre ambos. Y respecto a la tasa de paro femenina, este indicador se situó en Andalucía en el último cuatrimestre del año en el 21,3% frente al 15,4% de los hombres, lo que supone una diferencia de cerca de 6 puntos. En España, la tasa de paro femenina se situó en el 13,8% mientras que la de los hombres fue del 10,6%.

Se están realizando notables esfuerzos desde la Junta de Andalucía para ir reduciendo estos gaps, y los datos indican que se transita por una senda adecuada en la medida en que frente a la reducción de la tasa de actividad femenina en 2,2 puntos entre 2015 y 2018, la tasa se situó en Andalucía en 2023 en el 52,14%, 1,1 puntos más que en 2022 y 2,04 puntos superior a la de 2018 frente a un crecimiento a nivel nacional de 0,59 y 1,37 puntos, respectivamente. En población femenina ocupada vemos también los avances pues en el periodo 2015-2018 esta cifra alcanzó 91.000 mujeres más, mientras que en el periodo 2019-2022 la cifra llegó a 216.000. Es decir, hemos pasado de 1,2 millones de mujeres ocupadas en 2015 a 1,5 millones en 2023, con un incremento del 16,8% desde 2018, frente a un 11,2 a nivel nacional, casi 5,5 puntos más. Asimismo, la tasa de empleo femenina (41,04%) en Andalucía ha crecido en 2023 en 1,56 y 4,44 puntos respecto a 2022 y 2018, respectivamente. Frente a ello, a nivel nacional lo ha hecho, en menor medida, en 1,03 y 2,89 puntos, respectivamente.

Diálogo social, en suma, para impulsar y a seguir desarrollando políticas que favorezcan la incorporación de la mujer al mercado laboral y a mejorar la calidad y las condiciones del empleo femenino para, de esta forma, alcanzar un crecimiento económico sostenible y fortalecer la cohesión social de nuestra Comunidad.

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