19/05/2024

La era del talento
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Las empresas se enfrentan al cambio permanente y para ello deben adoptar estrategias que fomenten la agilidad, la innovación, el aprendizaje continuo y una gestión efectiva del cambio en el que la tecnología y el factor humano vayan de la mano. Dicha estrategia pone las bases no solo para la supervivencia, sino del crecimiento en los actuales entornos empresariales en los que nos movemos.

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Hoy hay miles de empleos que están quedando desiertos en el ámbito de Unión Europea porque no existe el capital humano necesario para atender tanto volumen de oferta laboral en determinados sectores. No es nada nuevo, hace 15 años que Juan Carlos Cubeiro ya hablaba de esta nueva era en la que el talento es más escaso y más valioso que el capital. «El talento es el auténtico motor de la economía». Cubeiro nos cuenta hoy como, en España, “el 40% de las personas aún no ha descubierto su talento”, es decir, la conjunción entre lo que nos apasiona (solo uno de cada seis españoles lo sabe), lo que se nos da bien y lo que se demanda en el mercado.

Abordar este problema es clave pues la actitud que tenemos cada uno de nosotros es, en esencia, el motor de la productividad que queremos alcanzar en nuestras regiones. En la era actual, la actitud se ha convertido en un diferenciador clave en el ámbito laboral y en la vida misma. Más allá de la experiencia y las habilidades técnicas, las empresas buscan y valoran cada vez más las actitudes positivas, como la proactividad, la resiliencia, la capacidad de adaptación y la mentalidad de crecimiento. La actitud de la que tanto hablamos fomenta un entorno de trabajo positivo y es la condición de posibilidad para la innovación. La gestión del talento se ha convertido, por tanto, en una prioridad para muchas organizaciones, que buscan desarrollar y potenciar las habilidades y fortalezas de sus equipos para impulsar la innovación y el crecimiento. Las empresas necesitan identificar, atraer y fidelizar talento excepcional que esté conectado con su cultura organizacional y sus objetivos estratégicos, pensando en cómo implementar estrategias de ‘upskilling’ y ‘reskilling’.

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A medida que avanzamos hacia un futuro cada vez más digital y globalizado, la educación enfrenta desafíos y oportunidades sin precedentes en el que la tecnología es la gran facilitadora del aprendizaje, transformando la forma en que enseñamos y aprendemos.

El futuro de la educación será impulsado por la innovación, la tecnología y la personalización. A medida que nos adentramos en un mundo cada vez más complejo y globalizado, es fundamental que la educación evolucione para preparar a los estudiantes para los desafíos y oportunidades del siglo XXI. Con un enfoque en el aprendizaje personalizado, la colaboración global y el desarrollo de habilidades, podemos crear un sistema educativo más inclusivo, equitativo y preparado para el futuro.

En este contexto, el 2024 es el Año Europeo de las Competencias. La Comisión Europea quiere destacar así la importancia del desarrollo de las capacidades, de la formación y la gestión del talento, continuando la estrategia iniciada en 2023. El eje fundamental es apostar por la formación y el desarrollo de las habilidades que el mercado laboral y  las empresas necesitan hoy, para impulsar una recuperación y un desarrollo económico socialmente justo y equitativo.

Este nuevo impulso para el aprendizaje permanente en Europa es esencial ya que en la actualidad, más de tres cuartas partes de las empresas de la UE afirman tener dificultades para encontrar trabajadores con las competencias necesarias. El horizonte es claro, lograr los objetivos sociales de la UE para 2030 de que al menos el 60 % de los adultos participe en actividades de formación cada año y al menos el 78 % tenga trabajo.

Esto tiene una lectura en el plano personal que no debemos dejar escapar pues supone una llamada clara a la acción. En esencia, si eres joven y has llegado hasta aquí leyendo: lo que hayas estudiado no marca tu profesión. Suelo explicarlo siempre que tengo ocasión, educar es una de mis pasiones. Son tus capacidades y tu talento lo que hoy en día buscan las empresas. Las empresas buscan actitud y aptitud. Y ambas cosas no son espontáneas, es necesario cultivarlas. En un mundo cada vez más dinámico y cambiante, el valor del talento y las competencias ha adquirido una importancia sin precedentes. Más allá de las habilidades técnicas tradicionales, la actitud, las competencias y el talento están emergiendo como los pilares fundamentales para el éxito. Estamos llamados a adaptarnos de forma ágil y permanente a un entorno mega cambiante, super VUCA y lleno de incertidumbre. Dicho mandato muchas veces nos provoca inquietud, miedo y estrés. La clave está en anticiparnos desde una óptica positiva, de oportunidad. En palabras de Cubeiro “Lo más importante que se puede aprender en la vida es a querer y a ilusionarnos con el futuro. En lugar del miedo, debería imperar la libertad y la responsabilidad. Al final, la parte afectiva es la más efectiva”. Dicho de otro modo, el verdadero antídoto para la incertidumbre y la sensación de crisis que experimentamos es la mentalidad de aprendizaje, un apetito claro por la innovación y la capacidad de pensar y actuar distinto.

José Antonio Marina expone la importancia de desarrollar el talento con el que contamos en España como el verdadero activo de riqueza con el que cuentan las naciones. Nos explica que la gran crisis de nuestro tiempo es la crisis de talento (escaso, y muchas veces a la fuga). En este momento de la gestión del talento sólo sobrevivirán las organizaciones que aprendan al ritmo de este entorno mega VUCA y sólo triunfarán las que aprendan aún más deprisa. Hace un llamamiento claro:  construir una  “sociedad del aprendizaje”, capaz de producir talento. Talento entendido como “la capacidad de elegir bien las metas y utilizar la información necesaria, gestionar las emociones, y activar las funciones ejecutivas que se precisan para alcanzarlas. Es la inteligencia “resuelta”, que resuelve problemas y avanza con resolución”.

Así las cosas a todos nos incumbe el descubrimiento y desarrollo de nuestro talento como motor de aprendizaje en nuestra vida. El reto de la capacitación debe ir más allá en nuestras agendas empresariales y políticas, es algo que debemos seguir abordando conjuntamente para avanzar en estrategias efectivas que logren adaptar la necesaria capacitación del capital humano a las constantes transformaciones que los nuevos modelos económicos están trasladando al mercado de trabajo en el que vivimos y trabajamos.

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