Francisco Robles Rubio (Gerente de Bodegas Robles): “Convertimos la sostenibilidad en el eje que define nuestra identidad”
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Llevamos más de 25 años apostando por la viticultura ecológica

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A lo largo de su trayectoria, Francisco Robles Rubio ha impulsado una clara apuesta por la sostenibilidad. ¿Cómo ha evolucionado este compromiso desde la conversión ecológica iniciada en los años 90 y qué retos han encontrado en el camino hacia un modelo vitivinícola plenamente respetuoso con el entorno?

El paso hacia la sostenibilidad surge como una necesidad estratégica en un momento de cambio en el sector, marcado por el descenso del consumo de vinos generosos andaluces. Esa situación nos llevó a replantear el modelo y a buscar nuevas vías de desarrollo.

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En aquel contexto valoramos distintas opciones, entre ellas la elaboración de nuevos productos y la apuesta por la viticultura ecológica. Finalmente, optamos por avanzar en ambos caminos, aunque con el tiempo el proyecto ecológico se consolidó como el eje principal de la empresa.

El desarrollo de nuevos productos resultaba complejo para una estructura pequeña, mientras que la apuesta por la sostenibilidad ofrecía una base más sólida y coherente a largo plazo. Así, la viticultura ecológica ha terminado definiendo nuestra identidad durante los últimos 25 años, marcando un modelo más respetuoso con el entorno y alineado con la evolución del mercado.

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Bodegas Robles fue pionera en la elaboración del primer vino ecológico con Denominación de Origen Protegida en Andalucía en 2001. ¿Qué significado tuvo este hito para el sector agroalimentario andaluz y qué impacto cree que ha tenido en la percepción del consumidor actual?

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Ser pioneros en viticultura ecológica supuso abrir un nuevo modelo agronómico y enológico, además de permitirnos acceder a mercados que el vino convencional comenzaba a tener más saturados. Este paso nos posicionó como un referente en sostenibilidad dentro del sector.

A lo largo de los años, hemos contribuido a impulsar este modelo no solo desde la propia bodega, sino también mediante formación y divulgación, acompañando a otras empresas y viticultores en su transición hacia prácticas ecológicas. Esa labor ha tenido impacto tanto en Andalucía como a nivel nacional.

Además, desde una implicación activa en el desarrollo del sector ecológico en España, hemos participado en iniciativas y proyectos que han contribuido a consolidar este modelo productivo. Hoy, España es líder mundial en superficie de viñedo ecológico, y creemos que este recorrido ha ayudado a reforzar la confianza del consumidor en este tipo de vinos, cada vez más valorados por su calidad y compromiso ambiental.

En los últimos años, productos como el vino ecológico han sido reconocidos por su sostenibilidad e identidad territorial. ¿Qué papel juegan la innovación y la recuperación de tradiciones en el desarrollo de nuevos productos dentro de su bodega?

La innovación y la recuperación de tradiciones han sido clave para abrir nuevas líneas de desarrollo y generar oportunidades en el mercado. En nuestro caso, entendimos pronto que el producto final empieza en el viñedo, por lo que apostamos por trabajar la tierra desde una perspectiva ecológica: manejo de cubiertas vegetales, desarrollo de levaduras propias y comprensión del ecosistema para colaborar con él, en lugar de explotarlo.

A partir de ese enfoque global, hemos impulsado nuevos productos como vermuts, espumosos —pioneros en Montilla-Moriles con uva Pedro Ximénez en ecológico— o derivados como el Agraz-Verjus. Todo ello responde a una visión de innovación basada en la materia prima, el territorio y la tradición reinterpretada.

Este trabajo ha tenido un reconocimiento relevante: nuestro Agraz-Verjus fue distinguido como producto más sostenible de España por el BBVA, y el Celler Can Roca; Y recientemente, nuestro vermut ha sido el mejor producto ecológico para hostelería. 

En definitiva, es el resultado de más de dos décadas apostando por la biodiversidad, el viñedo y la calidad como base para innovar con sentido.

 

Bodegas Robles ha recibido importantes reconocimientos, como los dos oros en el Certamen Internacional de Vinos CINVE 2025 o el doble oro en MUNDUS VINI. ¿Cómo influyen estos premios en la proyección internacional de la bodega y en la valorización de los vinos de la D.O. Montilla-Moriles?

Para nosotros, los reconocimientos son una herramienta de evaluación continua de nuestro modelo de trabajo, tanto a nivel de gestión empresarial como de producto. Distinguimos entre premios que validan la estrategia global de la bodega —especialmente en sostenibilidad y modelo agronómico— y aquellos que certifican la calidad del producto final.

En el primer caso, hablamos de distinciones institucionales que avalan nuestro enfoque de empresa sostenible y que, además, se refuerzan con el hecho de que universidades y programas de formación acudan a la bodega para estudiar el modelo. Hemos sido premiados por el Ministerio de Agricultura en 2014, el Ministerio del Medio Ambiente, por la Junta de la Consejería de Andalucía, el Ministerio de Turismo, y recientemente por el Colegio de Agrónomos de Andalucía.

En el segundo, los premios al vino tienen un impacto directo en la proyección internacional, ya que es el propio mercado el que valida esos productos. Cuando concursos y asociaciones especializadas reconocen nuestros vinos, se abre una oportunidad real de posicionamiento exterior y se refuerza la visibilidad de la D.O. Montilla-Moriles en mercados donde, de otro modo, su presencia sería más limitada.

 

En una vendimia reciente se ha puesto el foco en el papel de la mujer dentro de la bodega. ¿Cómo está evolucionando la incorporación y visibilización del talento femenino en el sector agroalimentario y, en particular, en su organización?

En nuestro caso, entendemos que la mujer debe ocupar el mismo nivel que el hombre tanto en el ámbito agronómico como industrial, sin distinciones en responsabilidad ni en condiciones laborales.

En Bodegas Robles, buena parte de las áreas clave de gestión —como internacionalización, contabilidad o logística— están lideradas por mujeres. Aunque en trabajos más vinculados a bodega todavía existe mayor presencia masculina, la incorporación femenina es creciente, como ocurre en el área de embotellado.

En conjunto, nos situamos prácticamente en una estructura equilibrada, cercana al 50%, donde hombres y mujeres trabajan con las mismas condiciones y oportunidades.

 

Finalmente, desde una perspectiva estratégica, ¿cuáles son los principales objetivos de futuro de Bodegas Robles en términos de sostenibilidad, innovación, internacionalización y fortalecimiento de la identidad andaluza en sus productos?

Para nosotros, el eje fundamental es el territorio. Nuestro proyecto agronómico se basa en fijar población en la zona rural y en fortalecer la conexión con Andalucía, entendiendo que la agricultura ecológica no solo produce vino, sino que también consolida comunidad, identidad y arraigo.

La innovación y la sostenibilidad están totalmente integradas en ese enfoque. Apostamos por recursos propios del entorno, como levaduras autóctonas, y por un modelo productivo que prioriza la biodiversidad, la reducción de químicos y la eficiencia energética, donde ya avanzamos hacia una alta autosuficiencia con energía fotovoltaica.

Otro reto clave es la gestión responsable de los recursos naturales, especialmente el agua, que consideramos estratégico para el futuro del sector. A ello se suma el desarrollo de nuevos productos de alta calidad que aporten valor real al mercado y refuercen la competitividad.

En conjunto, nuestro objetivo es consolidar un modelo de bodega que combine territorio, innovación y sostenibilidad, generando valor económico y social y reforzando la identidad andaluza en cada uno de nuestros productos.

 

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