Andalucía sigue siendo uno de los grandes destinos culturales de Europa, pero las motivaciones y hábitos de los viajeros han evolucionado en los últimos años. Desde vuestra experiencia, ¿cómo ha cambiado el perfil del turista que visita la comunidad y qué tipo de experiencias demanda actualmente?
Cada vez observamos un viajero más planificador. La alta demanda de monumentos como la Alhambra, el Real Alcázar de Sevilla o la Catedral hace que muchos turistas reserven sus visitas y experiencias culturales con bastante más antelación que hace unos años para asegurarse el acceso.
En cuanto a sus intereses, los grandes monumentos siguen siendo el principal atractivo, pero también detectamos una creciente demanda de experiencias más personalizadas. Los viajeros buscan grupos reducidos, propuestas más auténticas y una conexión más directa con la cultura y la vida local de los destinos que visitan.
Además, el aumento de las estancias medias favorece que los visitantes quieran descubrir Andalucía de una forma más pausada, combinando el patrimonio más conocido con experiencias que les permitan conocer mejor la identidad de cada lugar.
Andalucía está batiendo récords de visitantes en los últimos años, pese a que su patrimonio y sus atractivos llevan tiempo consolidados. En su opinión, ¿qué factores están impulsando realmente este crecimiento turístico en la región?
Creo que la clave está en que la marca Andalucía está en un momento de gran proyección y visibilidad internacional. Ya no hablamos solo de los monumentos, que siempre han estado ahí, sino también de la capacidad de la región para generar grandes eventos culturales, deportivos y de ocio que refuerzan su atractivo.
A esto se suman eventos como ferias, competiciones deportivas o torneos internacionales, que ayudan a posicionar Andalucía en distintos mercados. También influyen de forma decisiva las mejores conexiones aéreas, con rutas directas hacia ciudades como Sevilla o Málaga, que facilitan enormemente la llegada de visitantes internacionales.
Todo esto, unido a una oferta hotelera cada vez más amplia y a la mejora de las infraestructuras turísticas, hace que la región sea más accesible, más visible y más competitiva. Al final, es la combinación de todos estos factores la que está explicando este crecimiento sostenido del turismo.

En Andalucía se está hablando cada vez más de concentración turística en determinadas ciudades como Sevilla, Córdoba o Granada, así como en zonas de costa. Desde su punto de vista, ¿existe realmente un problema de saturación y cómo debería abordarse este fenómeno?
Más que de saturación general, yo hablaría de picos muy concretos en determinadas fechas y destinos. Es cierto que en momentos puntuales la densidad de visitantes puede ser elevada, pero si se analiza a lo largo del año, la situación es más equilibrada de lo que a veces se percibe.
Además, hay un proceso claro de estacionalización. En los meses de verano, especialmente julio y agosto, en ciudades de interior como Sevilla, Córdoba o Granada se está notando un cambio en los flujos turísticos, en parte por las altas temperaturas, que influyen en la distribución de las visitas.
Por eso, más que plantear el fenómeno como una saturación estructural, lo adecuado sería hablar de gestión de picos de demanda en momentos concretos, mientras que el resto del año el comportamiento turístico es bastante estable y repartido.
La digitalización está cambiando la forma en la que se organizan y distribuyen los flujos turísticos, incluso dentro de las propias ciudades. ¿Cómo está transformando este proceso el sector turístico y qué impacto tiene en las empresas locales?
La digitalización ha transformado el sector de forma profunda, especialmente a través de los grandes marketplaces turísticos, que cuentan con fuertes estructuras tecnológicas y un posicionamiento muy sólido en los buscadores.Esto ha provocado un cambio importante respecto a modelos anteriores, donde las empresas locales captaban clientes de forma más directa o orgánica. Hoy en día, gran parte de la intermediación pasa por plataformas globales como Booking o GetYourGuide, entre otras, que concentran una parte muy relevante del mercado.
Para el cliente final esto supone más oferta, más comparación y más facilidad de acceso, pero para el proveedor local implica una mayor dependencia de estos intermediarios, además de comisiones y márgenes más ajustados. En consecuencia, el sector se ha vuelto más competitivo y más condicionado por estos grandes actores digitales.

En un contexto turístico cada vez más global y competitivo, ¿cuáles considera que son las principales fortalezas de Andalucía para mantener su posición como destino líder?
Las principales fortalezas de Andalucía están en su enorme diversidad patrimonial, cultural y de eventos. Es una región con una riqueza muy amplia en todos los sentidos, desde su patrimonio histórico hasta su oferta cultural y gastronómica, lo que la convierte en un destino muy atractivo para el visitante internacional.
A ello se suma una identidad propia muy reconocible y una forma de ser que también aporta valor al destino. Andalucía es, además, una de las comunidades más visitadas de España, lo que refuerza su posicionamiento.
Finalmente, la mejora de las infraestructuras, tanto hoteleras como de conectividad aérea —con aeropuertos como el de Málaga como referencia—, ha contribuido de forma decisiva a consolidar y reforzar esa competitividad.
Desde una perspectiva empresarial, ¿en qué momento se encuentra WOAY TOURS y cuáles son los principales retos y objetivos de futuro?
WOAY TOURS se encuentra en una fase de crecimiento y consolidación, con el objetivo de seguir ampliando el número de visitantes y clientes, al mismo tiempo que mejora la calidad y diversidad de las experiencias que ofrece.
La estrategia pasa por reforzar su papel como anfitrión especializado en Andalucía, elevando el nivel de las actividades y adaptándolas a un viajero cada vez más exigente. De cara al futuro, la compañía también se plantea expandir su ámbito de actuación más allá de Andalucía, con presencia en grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia, dentro de un plan de crecimiento a medio y largo plazo.
Mirando al futuro del turismo, ¿qué tendencias cree que marcarán su evolución en los próximos años?
El turismo experiencial va a continuar, pero se van a producir cambios importantes en el modelo de viaje. En concreto, la touroperación y los grupos organizados tenderán a reducir su peso.
El viajero cada vez planifica más su propio viaje de forma autónoma, apoyándose en herramientas digitales e inteligencia artificial, que le permiten diseñar itinerarios personalizados, comparar opciones y optimizar precio y calidad.
Esto apunta a un escenario donde el turismo será más individualizado y autogestionado, lo que también supondrá una transformación del sector hacia modelos más digitales y una posible presión sobre los grandes operadores tradicionales.




