Margarita Jiménez: “Aportamos por la tradición, innovación y diferenciación para liderar el futuro de la aceituna de mesa”
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Margarita Jiménez. Secretaría General de Consejo Regulador de la DOP Aceituna Aloreña de Málaga

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Como primera aceituna de mesa en España con Denominación de Origen Protegida, ¿qué elementos diferenciales hacen única a la Aceituna Aloreña de Málaga dentro del panorama agroalimentario nacional?

La Aceituna Aloreña de Málaga se diferencia tanto por su método de producción como por su zona geográfica de origen. Se trata de una auténtica Denominación de Origen, muy ligada a unas condiciones ambientales, climáticas y orográficas muy concretas que han permitido el desarrollo de la variedad aloreña, perfectamente adaptada a este entorno montañoso que rodea el valle donde se cultiva principalmente.

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Además, esta variedad destaca por su bajo contenido en oleuropeína, el componente responsable del amargor de la aceituna, lo que permite su elaboración tradicional únicamente con agua y sal, sin necesidad de tratamientos químicos.

Las aceitunas se preparan partidas y en salmuera, incorporando aliños típicos como hinojo, tomillo, ajo y pimiento. Gracias a ello, los aromas penetran fácilmente en la pulpa y aportan un sabor muy fresco, con claros matices de hierbas aromáticas que hacen única a la Aceituna Aloreña de Málaga.

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El control de calidad es clave en una DOP, ¿cómo se articula el proceso de certificación desde el campo hasta el envasado para garantizar la autenticidad del producto?

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El Consejo Regulador garantiza que las aceitunas con sello de Denominación de Origen cumplan todo lo establecido en el pliego de condiciones y mantengan sus características diferenciales.

El control comienza en el campo, con inspecciones para verificar la zona de producción, la variedad y una recolección obligatoriamente manual, además del transporte y la trazabilidad del origen. Después, en la industria, se supervisa que todo el proceso de elaboración se ajuste a lo definido en el pliego.

En este caso, existen tres sistemas tradicionales de preparación de la Aceituna Aloreña: las verdes frescas, que se mantienen en frío tras el partido para conservar su amargor natural; las tradicionales, que fermentan a temperatura ambiente durante un mínimo de 20 días; y las curadas, que permanecen al menos tres meses en fermentadores antes de su aliñado final.

Todo este proceso está sometido a controles continuos, y cada lote se identifica mediante una contraetiqueta numerada que permite asegurar la trazabilidad completa hasta su llegada al mercado.

La recogida directa del árbol y el aliño tradicional forman parte de su identidad, ¿cómo logran mantener estos procesos artesanales en un mercado cada vez más industrializado?

No renunciamos a la esencia artesanal del producto, aunque sí estamos avanzando hacia la incorporación de tecnología para mejorar el control y la gestión del proceso sin perder los principios tradicionales que nos dieron la Denominación de Origen.

La recolección sigue siendo manual, ya que la aceituna es muy delicada y, a día de hoy, no existe una tecnología que garantice la misma calidad en esta fase. Además, cada año nos encontramos con mayores dificultades por la falta de mano de obra, lo que hace este aspecto aún más complejo.

Aun así, en el resto del proceso estamos trabajando en la incorporación de herramientas tecnológicas como inteligencia artificial o gemelos digitales, que nos permitan monitorizar la fermentación y controlar los distintos parámetros productivos, manteniendo siempre la esencia de la elaboración tradicional.

 

La colaboración con la Universidad de Málaga abre nuevas vías de innovación, ¿qué líneas de investigación están impulsando actualmente y cómo impactan en el sector?

Trabajamos con varias universidades, entre ellas la Universidad de Málaga, la Universidad de Córdoba, la Universidad de Jaén y el Instituto de la Grasa, desarrollando distintas líneas de investigación complementarias.

Con la Universidad de Málaga nos centramos especialmente en el análisis del sector productivo, su estructura, y las características socioeconómicas de la elaboración y transformación de la aceituna. Con la Universidad de Córdoba, en cambio, avanzamos en procesos tecnológicos orientados a la optimización productiva y al control de calidad mediante nuevas herramientas.

También trabajamos en una línea muy relevante sobre salud y alimentación, poniendo en valor los atributos nutricionales de la Aceituna Aloreña. Su proceso de fermentación natural, en muchos casos sin pasteurizar, permite conservar microorganismos con potenciales efectos probióticos y prebióticos.

En conjunto, estas investigaciones no solo refuerzan el valor del producto desde el punto de vista productivo y tecnológico, sino que también ayudan a visibilizar sus beneficios nutricionales y su impacto positivo en la salud, el territorio y el empleo rural.

¿Qué retos enfrenta actualmente el sector de la aceituna de mesa en términos de relevo generacional, sostenibilidad y competitividad frente a otros mercados internacionales?

Nos encontramos en un mercado cada vez más competitivo, y nuestra estrategia desde el inicio ha sido clara: apostar por la diferenciación. Por eso fuimos la primera Denominación de Origen de aceituna de mesa en España, en un país que es el primer productor mundial.

Ante esta realidad, trabajamos en reforzar el valor añadido de la Aceituna Aloreña, poniendo en valor sus propiedades nutricionales y su carácter tradicional. También insistimos en su papel como producto sostenible, ya que su cultivo contribuye al mantenimiento del paisaje, a la fijación de población en el medio rural y a la economía local.

En definitiva, defendemos que no solo consumimos un alimento de calidad, sino también un producto que forma parte del patrimonio del territorio y que aporta beneficios tanto a la salud como al entorno en el que se produce.

 

De cara al futuro, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos del Consejo Regulador DOP Aceituna Aloreña de Málaga para 2026 en innovación, posicionamiento y crecimiento dentro del sector agroalimentario?

Nuestra línea de trabajo pasa por seguir creciendo de forma progresiva, aumentando el volumen de aceituna certificada en el mercado y reforzando su posicionamiento.

Uno de los principales retos es el relevo generacional, por lo que trabajamos en hacer más atractivo el sector para los jóvenes, garantizando primero la rentabilidad del cultivo y la transformación para facilitar su incorporación.

En paralelo, estamos impulsando la incorporación de nuevas tecnologías tanto en el proceso productivo como en la gestión de las explotaciones, con el objetivo de mejorar la eficiencia y facilitar el trabajo en campo.

Todo ello se complementa con una estrategia de visibilización de las propiedades y beneficios de la Aceituna Aloreña, reforzando su valor dentro del sector agroalimentario y su papel en la sociedad.

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