25/05/2024

Virginia González Lucena: “La distribución comercial está sirviendo de dique de contención para evitar una subida de precios mayor”
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Acaba de ser usted reelegida como presidenta de la patronal andaluza de distribución comercial. ¿Cuál es su hoja de ruta para este nuevo mandato?

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Abrimos una nueva etapa, con nuevas ilusiones, nuevas ideas, y nuevos objetivos, en la que cuento con el máximo respaldo y apoyo de la Junta Directiva y de la Asamblea de la Confederación, que me han solicitado que continúe y profundice en el trabajo que iniciamos hace cuatro años. Entre todos tenemos que trazar un nuevo camino, que será guiado por nuestro plan estratégico, que será ambicioso, innovador, participativo e integral, es decir, incluirá a todos los canales y formatos a los que CAEA representa: supermercados de proximidad, mayorista y cash&carry y canal especializado de perfumería.

Estaremos muy atentos a todas las necesidades de nuestros asociados y también de la organización, manteniendo la máxima independencia y también la mayor lealtad institucional posible. Continuaremos apostando por la excelencia en el trabajo, la máxima profesionalidad y la credibilidad de nuestra organización, apoyados por el magnífico equipo técnico con el que contamos. En definitiva, seguiremos luchando desde el mundo empresarial por una Andalucía mejor, más inclusiva y sostenible, con más empleo, empresas y desarrollo social y económico para nuestra tierra.

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El sector de la distribución comercial fue vital en la pandemia y puso de manifiesto la importancia de contar con establecimientos a pocos metros de casa.

Uno de los mayores aprendizajes de la pandemia fue valorar en su justa medida la importancia de la proximidad, de la cercanía y de la capilaridad de los establecimientos comerciales. Ante las restricciones de movilidad existentes, los supermercados de proximidad garantizaron tanto el abastecimiento, y todos los ciudadanos pudieron acceder a los productos básicos y de primera necesidad que necesitaron con las máximas garantías de seguridad, calidad y a escasos metros de su casa. Fue entonces cuando se pudo apreciar de forma clara y nítida el carácter esencial de nuestro sector, obligado a llevar los alimentos a la población pese a las máximas restricciones que jamás hemos conocido.

Esto nos debe llevar a ubicar al comercio en el lugar que por su relevancia merece, como segundo sector de actividad productiva tras el turismo, que aporta 500.000 empleos, el 20% del PIB y 170.000 establecimientos comerciales en Andalucía. De ellos, 35.000 tiendas y 100.000 empleos aproximadamente corresponden al sector de alimentación. Entre todos tenemos que saber valorar la importancia de esta ejemplar red de comercio de proximidad con la que contamos, como instrumento vertebrador de los territorios, y como formato más sostenible social y medioambientalmente, ya que el 90% de nuestros clientes acuden andando a nuestras tiendas, desincentivándose el uso del transporte privado, mayor generador de emisiones que existe.

De esa etapa de reconocimiento parece que ahora han pasado ustedes a ser los malos de la película, incluso han sido acusados de aprovechar la situación de inflación para incrementar sus beneficios.

El contexto no puede ser más complicado: una guerra en Europa, unos incrementos de costes sin precedentes, una crisis energética de escala mundial que nos ha conducido a una inflación récord en décadas, subidas de los tipos de interés, caída de bancos internacionales, una sociedad cada vez más polarizada donde el populismo y el desprestigio a la figura de la empresa y del empresario son utilizados impune y gratuitamente para lograr un puñado de votos.

En gran medida debido a las acusaciones de determinados ámbitos políticos, se pretende interesadamente señalar como los culpables de la inflación a los distribuidores comerciales, a los que nos han puesto en el punto de mira como los malvados de la cadena por supuestamente aprovechar la situación para incrementar márgenes, pasando de héroes a villanos en pocos meses.

Afortunadamente, los datos objetivos y de fuentes oficiales corroboran que nuestras empresas no sólo no están aprovechando el momento para incrementar sus beneficios, que están manteniéndose o disminuyendo, sino que están sirviendo de dique de contención para evitar una subida de precios mayor. En este sentido, si se trasladaran directa y proporcionalmente al PVP los incrementos de precios en los eslabones precedentes, la inflación alimentaria estaría en cifras mucho más elevadas de lo que se encuentra actualmente. Hay que tener en cuenta que el 75% de los gastos de las empresas de distribución alimentaria son compras de mercaderías, por lo que es obvio que lo que más nos afecta son los incrementos de precios en origen y en industria, aunque el resto de costes también están muy elevados.

Una de las propuestas que se ha puesto encima de la mesa es la de topar los precios de los productos. ¿Están ustedes de acuerdo con esta política intervencionista?

Cualquier propuesta intervencionista del tipo tope o congelación de precios, cestas básicas, impuestos a las distribuidoras, etc. podría tener efectos devastadores sobre la cadena y suponer la destrucción de muchísimos puestos de trabajo y la ruina de muchas empresas. Acaso se han preguntado ¿Quién cubriría la diferencia de precio entre lo que cuesta producir los productos y su precio topado? ¿Cómo se casa ello con la Ley de la Cadena Alimentaria que ya recoge la prohibición expresa de comprar y vender por debajo de costes o a pérdidas?

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Medidas de este tipo podrían provocar desabastecimiento, importación de productos de terceros países con costes más baratos, pérdidas de calidad o surgimiento de la economía sumergida, entre otros efectos no deseados. La mayor garantía de competitividad es la pluralidad de enseñas. Actualmente, en España existen más de 320 cadenas de supermercados, es decir, existe una menor concentración que en la mayoría de los paíseseuropeos.

Nuestro sector está basado en una elevada rotación de productos con unos márgenes estrechísimos, entre el 1 y el 3% según las cuentas de resultados de las empresas inscritas en el registro mercantil, por lo que no hay que confundir una elevada facturación, con los márgenes empresariales, que en nuestro caso son muy reducidos, si bien son los que marcan la viabilidad empresarial.

Desde nuestro sector entendemos que es necesario continuar profundizando en medidas que nos ayuden a contener los precios: aplicar también la bajada del IVA en productos como la carne y el pescado; suspender el impuesto a los envases de plástico no re- utilizables que entró en vigor el 1 de enero; garantizar el acceso de nuestras empresas a la energía a costes sostenibles; impulsar ayudas puntuales y temporales a las familias vulnerables; y regular de forma urgente el carácter esencial del sector de la distribución alimentaria para asegurar el suministro.

Un asunto del que no se habla demasiado es de la importancia de los establecimientos de distribución comercial para frenar la despoblación. ¿Cree que la sociedad y los políticos son conscientes de que ustedes contribuyen a la fijación de la población al territorio?

La cobertura que ofrece la cadena alimentaria a la población andaluza es total, atendiendo a los 8,5 millones de ciudadanos andaluces, ya que todos ellos cuentan con al menos una tienda de alimentación a menos de 10 minutos de su casa, no existiendo desiertos alimentarios.

En Andalucía contamos con 278.000 producciones agrarias, ganaderas y pesqueras, 7.000 industrias alimentarias, 35.000 tiendas minoristas, 4.370 supermercados, 150 cash&carry mayoristas y 52.000 establecimientos del canal HORECA. En los núcleos rurales, muchos de los establecimientos comerciales están regentados por autónomos o micropymes, de forma independiente, como socios de cooperativas o bien en modalidad franquicia.

El mantenimiento de estos comercios es vital para frenar la despoblación en zonas rurales, vinculada, en gran medida, a la escasez de servicios. Y es aquí donde resulta clave la labor estratégica del canal mayorista, su gran capilaridad y la centralización de las mercancías permite ofrecer un suministro completo, de calidad, seguro y a precios competitivos.

Estos datos nos demuestran que todos y cada uno de los operadores de la cadena son necesarios para hacer posible lo que nosotros llamamos “El milagro de la distribución”, es decir, que todos los ciudadanos andaluces tengan todas las mañanas a escasos metros de su casa un establecimiento en el que comprar todo lo que necesitan en su vida diaria. Desde la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación y Perfumería (CAEA) estamos trabajando para que tanto la opinión pública como las distintas Administraciones y partidos políticos comprendan y valoren esa realidad fundamental para el mantenimiento y la fijación de las poblaciones y territorios en Andalucía.

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