29/05/2024

¿Son las herencias errores de cálculo? ¿Son erráticos los impuestos al ahorro y a las herencias?
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El economista italiano Franco Modigliani, premio Nobel de economía en 1985 desarrolló la teoría del ciclo vital relacionada con el consumo y el ahorro de las personas. En relación con esta teoría, llegó a la conclusión de que “el consumo de un período depende mucho menos del ingreso de dicho período, que del capital acumulado hasta ese momento y el ingreso esperado hasta el día de la muerte”. Modigliani pensaba que el ahorro era algo instrumental, que solo servía para aportar tranquilidad de cara al futuro; sin embargo, el bienestar de las personas surge siempre del consumo. Pero la realidad es que hay personas a las que el hecho de gastar comprometiendo sus ahorros les genera una gran intranquilidad. Al no conocer de antemano el momento de su fallecimiento, estas personas ahorran durante demasiado tiempo, hasta el final de sus días, y por consiguiente generan herencias que usufructúan sus parientes. En este contexto nace la frase de Modiglini “la herencia es un error de cálculo”. El economista argentino Claudio Zuchovicki se manifestó en términos bastante similares con la frase ” Si te morís y te sobra dinero, hiciste mal las cuentas”. El error de cálculo no se refiere a que no se desee dejar legados y herencias a los hijos, sino a la teoría de que el ahorro es solo un instrumento que debería servir para aportar tranquilidad y garantizar el bienestar hasta el fin de nuestros días.

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Pero la realidad es que las personas buscan un equilibrio entre todas estas cuestiones. El bienestar es una mezcla de consumo y ahorro que aporte tranquilidad y satisfacción de poder dejar cierta holgura financiera, mediante la herencia, a nuestros descendientes. Pero algunos autores, como Keynes, pensaban que el ahorro era una mala costumbre, pues se trataba de una renta que no se gastaba, con lo que provocaba una reducción clara de la demanda y con ello del empleo.

Pero ¿qué herencia deseamos dejar a nuestros hijos? Posiblemente el equilibrio lo encontremos en la frase de Matt King, interpretado por George Clooney en la película “Los Descendientes”: Hay que dar a los hijos lo suficiente como para que hagan algo en la vida, pero no tanto como para que no hagan nada. Aunque hay muchos economistas que afirman que la mejor herencia que se puede dejar a los hijos la conforman la formación, la educación, el respeto, el compromiso y la cultura del esfuerzo, se demuestra que en muchos casos los padres se esfuerzan por dejar en herencia determinados recursos económicos. Existe una anécdota cuanto menos simpática en este sentido. Un padre, que siempre festejaba su cumpleaños con sus hijos y nietos, decidió al cumplir los 80 años llevarlos a todos de viaje a Paris. Eran en total 11 personas: él, su mujer, tres hijos y 6 nietos. Durante el viaje estaba brindando, emocionado, porque todos lo habían acompañado y eso representaba su mayor logro, hasta que uno de sus hijos le dijo: Papá, convengamos que vos pagaste todo, por eso vinimos. El padre respondió orgulloso: Por eso les digo gracias; todo esto lo pagué con la herencia de ustedes y se disfruta aún más.

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Dado que en la vida real la mayoría de las personas deciden ahorrar para garantizar una estabilidad económica para el final de sus días y para dejar un cierto legado a sus descendientes, los impuestos que gravan el ahorro y las herencias, como el Impuesto sobre el Patrimonio, el nuevo impuesto a grandes fortunas y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, han pasado a jugar un papel fundamental. No son pocos los expertos en derecho tributario, que afirman que gravar el ahorro o el legado que se deja en herencia a una persona, sobre todo cuando se trata de un descendiente o ascendiente, es una cuestión injusta. Sobre todo si tenemos en cuenta que esas rentas ahorradas ya han pagado su correspondiente impuesto.

La idea de Modigliani y Zuchovicki acerca de si una herencia constituye un error de cálculo o no puede ser objeto de debate. Es posible que desde un punto de vista meramente económico-financiero constituya un error. Pero desde un punto de vista social o emocional, la persona que ahorra para garantizarse un futuro cierto, o bien para dejar algunos fondos a sus herederos, no comete ningún error; se trata más de un hecho voluntario con el que se persigue una rentabilidad emocional -la tranquilidad de cara al futuro o la satisfacción de dejar una herencia- que nada tiene que ver con la rentabilidad económica.

Lo que sí podría resultar un error o una injusticia, es gravar doblemente ciertos recursos que ya han tributado. Me refiero a los ahorros que forman parte del patrimonio de una persona y a las herencias que se dejan a los descendientes.

En Andalucía el gobierno adoptó la decisión de bajar este tipo de impuestos y puso en marcha una importante reducción de impuestos, entre los que se encontraba el de Sucesiones y Donaciones. Esta bajada de impuestos se tradujo, confirmando la teoría del economista norteamericano de los años 80 Arthur Laffer, en un incremento del número de nuevos contribuyentes -280.000 personas concretamente- y una recaudación extra de 850 millones. De la misma manera también se bonificó al 100 % el Impuesto sobre el Patrimonio. Confiemos en que esta nueva reforma fiscal contribuya también a obtener un mayor nivel de recaudación que permita seguir manteniendo el estado del bienestar y generando valor y empleo en Andalucía.

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