viernes, diciembre 9, 2022
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Si queremos mejorar la sociedad en la que vivimos es imprescindible valorar elimpacto del desperdicio 

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cerca de mil millones de toneladas de alimento se desperdician cada año en el mundo según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- PNUMA-. Se trata de un problema de ámbito mundial, que enlaza desde la producción de alimentos hasta la concienciación social para usar eficientemente los recursos que tenemos y no desperdiciarlos. 

En España, hemos pasado de ser el séptimo país de la UE que más alimento desperdiciaba, a ser el décimo tercero, y también nos hemos convertido en el país que más alimento dona. Aunque el nivel de concienciación de los ciudadanos y de las empresas sobre la importancia de actuar contra el desperdicio alimentario es cada vez mayor, se siguen desperdiciando en los hogares españoles más de 1.326 millones de kilos de comida al año. Todas estas cifras se unen a un escenario muy crítico, en el que las consecuencias de la pandemia y la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban muchas personas anteriormente se han ligado a un terrible golpe producido por la guerra, en la escasez y desabastecimiento de materias primas, además de la subida de los precios de los alimentos que lentamente hemos ido notando hasta este momento en el que los precios de los alimentos básicos se disparan. El mes pasado subieron 7,6% en España frente al año pasado, suponiendo un punto y medio por encima de la tasa registrada en enero y siendo la más alta desde diciembre de 1986 según IPC. 

Por todo esto, es inaceptable desperdiciar los alimentos. Hay que cambiar de postura y valorarlos, pensando en todos los recursos que se emplean para su producción y distribución y en el duro trabajo que hay detrás. 

Es el momento de actuar y buscar soluciones, redistribuyendo los excedentes a las personas en situación vulnerable involucrando a todos los actores de la cadena alimentaria. Así como, poner en marcha iniciativas que apuesten por la sostenibilidad como la de La Junta de Andalucía mediante la aprobación del Proyecto de Ley de Economía Circular para promover la reducción del desperdicio alimentario o el compromiso del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, con su estrategia “Más alimento, menos desperdicio” para reducir los residuos y valorizar los alimentos e impulsando una futura ley contra el desperdicio alimentario. 

De esta forma, genera conocimiento a todos los sectores de la sociedad y con la nueva ley, obligará a las empresas a tener un plan de prevención de las pérdidas y desperdicio alimentario, además de donar los alimentos no vendidos a entidades sociales, ONG o bancos de alimentos. Incluso, la ley pretende fomentar un cambio de mentalidad y que la sociedad tome conciencia. Actuando contra el desperdicio actuamos en beneficio de la sociedad y del planeta. 

Dicho todo esto, nos enfrentamos a un reto difícil pero no imposible para conseguir los objetivos de la agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible en el que nos hemos comprometido en la meta 12.3 de reducir a la mitad el desperdicio. 

Nos enfrentamos a un desafío en el que la innovación y la tecnología son soluciones esenciales, pero también lo es la responsabilidad de cada uno de nosotros, y la decisión de empezar a actuar cuanto antes. 

La solución quizá sea más fácil de lo que pensamos, y comience por cambiar la forma en la que compramos, cocinamos y aprovechamos los alimentos. Estoy completamente seguro que este cambio, además de tener un impacto positivo en nuestro bolsillo, también lo tendrá en cada uno de nosotros y en la sociedad. 

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