“Nuestro objetivo es que el suelo recupere su sostenibilidad”
Luz Angélica, Cofundadora y Consejera Delegada de INBIOTA
INBIOTA trabaja en el desarrollo de soluciones biotecnológicas aplicadas al análisis y la mejora de la salud del suelo. ¿Cómo surge el proyecto y qué necesidad o problema detectasteis en el sector para impulsar este modelo de trabajo?
Conocí a mi socio cuando realizaba prácticas en la empresa donde yo trabajaba. En aquel momento detectamos una gran inquietud entre los agricultores por el papel de los microorganismos.
Al mostrarles el desarrollo de una placa Petri, vieron la importancia biológica de lo que, hasta entonces, para ellos era una cuestión de fe.
En ese momento, identificamos una oportunidad de negocio clara que decidimos explorar desde la Universidad de Almería. Así nació el proyecto en 2023, consolidándose como empresa en 2024.

Ustedes desarrollan una metodología basada en el diagnóstico, la interpretación y el diseño biológico adaptado a cada suelo. ¿Cómo ha evolucionado INBIOTA y cuáles son actualmente vuestras principales líneas de trabajo?
Nuestra idea inicial fue desarrollar productos específicos para Almería, pero pronto comprendimos que cada suelo es único e incluso dos fincas colindantes presentan realidades distintas. Ante esta variabilidad, concluimos que cada suelo requiere una investigación individualizada.
Por ello, desarrollamos la tecnología Simbiosoid, que nos permite diseñar estrategias adaptadas mediante un diagnóstico integral físico, químico y biológico. Nuestro proceso consiste en aislar la microbiología nativa según las necesidades concretas de cada suelo y reintroducirla para aumentar su cantidad.

En este contexto de transición hacia una agricultura más sostenible, ¿qué importancia tienen actualmente vuestras soluciones en ese proceso de cambio?
Muchos agricultores desean transformar sus procesos, pero carecen del acompañamiento necesario para lograrlo y ahí reside nuestra misión. Nuestro objetivo es que el suelo recupere su sostenibilidad mediante el uso de microbiología nativa y técnicas de agricultura regenerativa, garantizando así su productividad a futuro. De hecho, aspiramos a que, gracias a nuestra intervención, el agricultor alcance un nivel de autonomía tal que deje de necesitarnos.
Actualmente, los agricultores perciben que sus suelos están agotados: requieren mayor cantidad de agua y nutrientes para obtener rendimientos inferiores. Nuestra tecnología busca revertir esta tendencia, transformando la visión del suelo. Dejar de tratarlo como un elemento inerte para entenderlo como un organismo vivo con procesos que debemos recuperar.

Andalucía tiene un peso muy importante en la agricultura, donde la salud del suelo y la sostenibilidad son cada vez más relevantes. ¿Qué papel juega la región dentro del desarrollo y aplicación de vuestras soluciones?
Andalucía es el foco al ser considerada la huerta de Europa y el entorno ideal para testar, validar y escalar nuevas tecnologías. A través de programas de aceleración, entre otros, desde Almería en Almería con su sistema de invernaderos, podemos probar nuestras soluciones de manera ágil en diversos entornos.
Del mismo modo, al trabajar con otros modelos agroalimentarios, como el olivar o el viñedo, contamos con una base de experimentación que es perfectamente escalables a toda la zona mediterránea. La diversidad de cultivos concentrada en Andalucía es, precisamente, lo que fomenta el ecosistema de emprendimiento que nos permite desarrollar nuestro trabajo.
Uno de los principales retos del sector agrícola es mejorar la productividad sin deteriorar la salud del suelo. ¿Qué impacto están teniendo vuestras soluciones en la transición hacia una agricultura más sostenible?
Una de nuestras clientes, de 70 años, decía que si no utilizamos la tecnología para mejorar nuestro entorno no tiene sentido, ya que se trata de usarla a nuestro favor, de forma sostenible y sin abusar.
En INBIOTA, el proceso era muy manual y dependía del know-how de cada miembro. Ahora hemos digitalizado ese conocimiento en una aplicación propia. Esto nos ha permitido acelerar el trabajo, lo que antes hacíamos manualmente en cuatro horas, ahora lo resolvemos en dos minutos, obteniendo el análisis y el siguiente paso de forma inmediata.
En nuestro caso, combinamos biotecnología con digitalización. Creemos que la tecnología debe usarse de manera consciente y sostenible. Al final, la digitalización es una herramienta que bien empleada aporta mucho valor.
Para terminar, ¿cuáles son los principales retos de INBIOTA de cara a 2026 en términos de innovación biotecnológica, expansión y desarrollo de una agricultura más sostenible?
El principal reto que tenemos para 2026 es llegar al mercado. Nuestro público objetivo son esos agricultores que ya tienen una mentalidad diferente, y si logramos llegar a más, podremos demostrar que lo que hacemos funciona. Nuestros clientes actuales están contentos, pero necesitamos seguir demostrándolo.
También tenemos proyectos para acelerar nuestro proceso. Estamos trabajando en un diagnóstico rápido para que los agricultores tomen decisiones basadas en datos en el momento en que lo necesitan. Actualmente, los modelos de análisis tardan hasta 30 días en dar resultados y al agricultor no le puedes hacer esperar tanto. Por ello estamos trabajando para que esos resultados se obtengan en días, o incluso en horas.
Queremos que el agricultor tenga la información a tiempo para analizarla y actuar en consecuencia. Básicamente, esos son nuestros dos principales retos para los próximos dos años.