Como todos sabemos, Andalucía es una de las regiones más extensas y pobladas de España y se encuentra en un momento decisivo para consolidar su papel como motor económico, social y cultural del país. Su posición estratégica entre Europa y África, su diversidad territorial y su potencial en sectores como el turismo, la energía, la agroindustria, la tecnología o la logística, la sitúan ante una oportunidad histórica: emprender una transformación profunda que permita reducir desigualdades internas, mejorar su competitividad y garantizar un desarrollo sostenible. Para ello, la renovación y creación de nuevas infraestructuras en sus ocho provincias es un elemento imprescindible.
Las infraestructuras no solo facilitan la movilidad y las comunicaciones; son un factor clave en la cohesión del territorio y en la atracción de inversiones. Una red moderna de transporte, energía, agua, telecomunicaciones y servicios públicos permite a las regiones competir en igualdad de condiciones y ofrecer oportunidades de progreso a sus habitantes. En el caso de Andalucía, donde conviven realidades muy diversas —desde grandes áreas metropolitanas hasta zonas rurales con riesgo de despoblación— las infraestructuras actúan como un puente que conecta potencialidades y corrige desequilibrios.
Hace unos días publicó Huelva Información que el 80% de los trenes que habían llegado a Huelva en el último año lo habían hecho con retraso. Un barbaridad que refleja como estamos perdiendo calidad de vida en algunas facetas esenciales para el desarrollo de Andalucía. Pero, ¿qué necesitan de manera urgente nuestras provincias?
Cádiz: logística, energía y conexión portuaria.
La provincia de Cádiz cuenta con uno de los enclaves logísticos más importantes del país: la Bahía de Algeciras, punto clave del comercio internacional. Para impulsar su crecimiento, es esencial mejorar la conexión ferroviaria Algeciras-Bobadilla, fundamental para convertir el Puerto de Algeciras en un nodo estratégico europeo. Asimismo, Cádiz necesita avanzar en infraestructuras energéticas vinculadas al hidrógeno verde, un sector emergente en el que la provincia ya tiene proyectos pioneros. La modernización de autovías y la ampliación de zonas logísticas también resultan necesarias para consolidar su posición regional.
Málaga: movilidad sostenible y tecnología.
Málaga se ha transformado en las últimas décadas en un polo tecnológico y turístico de referencia. El crecimiento demográfico y la expansión urbana hacen imprescindible mejorar el transporte público metropolitano, avanzar en la red de cercanías y ampliar el metro hacia nuevos barrios y municipios. Además, infraestructuras como el Parque Tecnológico de Andalucía requieren mejoras que permitan atraer más empresas internacionales. En paralelo, se necesitan proyectos verdes que garanticen el suministro de agua ante el estrés hídrico de la provincia, así como nuevas actuaciones en el litoral para combatir la erosión costera.
Sevilla: intermodalidad y modernización urbana.
La capital andaluza es un nodo esencial en el mapa ferroviario y aeroportuario del sur de España. Sin embargo, Sevilla requiere completar la red de metro, potenciar el transporte metropolitano y modernizar la conexión ferroviaria con otras provincias. El desarrollo de la zona portuaria, con especial atención al Puerto de Sevilla como puerto fluvial único en España, también es clave para impulsar la intermodalidad. A nivel urbano, Sevilla afronta retos como la rehabilitación energética de edificios, la ampliación de zonas verdes y la creación de infraestructuras que mejoren el confort climático. Y por supuesto, terminar la SE-40. Hay que mimar Sevilla Techpark como referente nacional y cuna de emprendimiento, su desarrollo y su gestión están siendo modélicos.
Córdoba: corredor ferroviario e impulso agroindustrial.
La posición central de Córdoba en la red ferroviaria andaluza convierte a la provincia en un punto estratégico para el transporte de mercancías. Es fundamental potenciar las terminales logísticas y mejorar la conexión con el resto del corredor mediterráneo y central. También deben modernizarse las infraestructuras del regadío para la agroindustria cordobesa, una de las más relevantes del país. Por último, la provincia necesita infraestructuras culturales y turísticas que revaloricen su patrimonio histórico y generen nuevas oportunidades.
Granada: comunicaciones y desarrollo científico.
Granada ha experimentado un impulso notable gracias al Parque Tecnológico de la Salud y a la presencia de una de las universidades más prestigiosas del país. Para consolidar su crecimiento es necesario mejorar la conexión ferroviaria Granada-Sevilla y Granada-Málaga, así como avanzar en la autovía del Almanzora y garantizar la continuidad del AVE. Otra prioridad es modernizar las infraestructuras de Sierra Nevada, clave para el turismo deportivo y de nieve, y reforzar las inversiones para combatir la sequía en la costa granadina, especialmente en la zona de los cultivos subtropicales.
Jaén: lucha contra el aislamiento y apoyo al sector oleícola.
Jaén es la provincia que más sufre el déficit de infraestructuras. La terminación de la Autovía A-32 Linares-Albacete y la mejora del ferrocarril son urgentes para romper su aislamiento histórico. Además, la provincia necesita inversiones en modernización de regadíos, instalaciones agroindustriales y centros logísticos que impulsen su potente sector oleícola. El desarrollo de polígonos industriales y la llegada de nuevos proyectos tecnológicos también dependen de contar con comunicaciones modernas y eficientes.
Huelva: energía, medio ambiente y conexiones estratégicas.
Huelva es una provincia clave para el sector energético andaluz y español, con polos químicos, refinerías y proyectos de energías renovables. Para potenciar su crecimiento es necesario mejorar la conexión ferroviaria con Sevilla y Extremadura, impulsar la red de autovías y garantizar la modernización del Puerto de Huelva. Huelva está ante su gran oportunidad de crecer y liderar la nueva industria verde. El equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental es esencial en una provincia con espacios naturales de enorme valor como Doñana, lo que exige infraestructuras de gestión del agua y de conservación que garanticen su sostenibilidad. Todo ello sin olvidarnos de la red eléctrica, esencial para nuevas industrias, claramente insuficiente en Huelva y en toda Andalucía.
Almería: agricultura, agua y transporte.
Almería se ha convertido en un referente mundial en agricultura intensiva y exportación hortofrutícola. Para mantener su liderazgo es indispensable avanzar en la llegada del AVE, completar la Autovía del Almanzora y reforzar las conexiones con el Puerto de Almería. El principal desafío, sin embargo, es el agua. La provincia necesita nuevas desaladoras, infraestructuras de reutilización de aguas y redes de distribución más eficientes. Además, el crecimiento del turismo en el Poniente y el Levante almeriense obliga a mejorar carreteras y equipamientos públicos.
Una oportunidad para el futuro.
Andalucía tiene ante sí la posibilidad de transformarse en una región más cohesionada, moderna y competitiva gracias a una apuesta ambiciosa por nuevas infraestructuras. Cada provincia presenta necesidades específicas, pero todas comparten un objetivo común: construir un territorio más conectado, sostenible y capaz de generar oportunidades para las generaciones presentes y futuras. La inversión en infraestructuras no es un gasto, sino una apuesta estratégica que puede determinar el desarrollo de Andalucía en las próximas décadas. Reclamémoslas.





