La esencia de la ingeniería es mejorar la vida de las personas, hacérnosla más fácil, más cómoda, más segura y, también, más saludable.
A muchos, quizás, pueda sorprenderles esta afirmación, pero es rotundamente cierto. La evolución del sector sanitario está pasando por su digitalización y creo, rotundamente, que la irrupción de la Inteligencia Artificial va a marcar un antes y un después en este desarrollo.
Por supuesto, el trato con el paciente, la vertiente humana y la honestidad sobre la que se vertebra la medicina no debe desaparecer jamás. Somos personas y queremos que nos atiendan, nos escuchen y nos cuiden otros seres humanos. Pero la tecnología está ayudando a ofrecer certeza, inmediatez y amplia capacidad de innovación a los profesionales del ámbito sanitario.
Gracias a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, detectar patrones y aprender de ellos, la IA se ha convertido en una herramienta esencial para afrontar los desafíos de la salud. Un claro ejemplo de ello es el uso de algoritmos de IA en el diagnóstico precoz de enfermedades.
Según la Sociedad Andaluza de Oncología Médica, solo en nuestra región se diagnostican alrededor de 6.000 nuevos casos de cáncer de mama anualmente. La clave para que la mayoría de las mujeres diagnosticadas, aproximadamente el 80%, logren superar la enfermedad y mejorar su calidad de vida está en la detección temprana, y a ello puede ayudar la IA. En hospitales de todo el mundo, muchos de ellos en nuestra región, emplean sistemas de aprendizaje automático para detectar cáncer de mama en mamografías con una precisión superior a la de los radiólogos humanos. Estos sistemas analizan imágenes en segundos, ayudando a identificar lesiones que podrían pasar desapercibidas, lo que permite un tratamiento más temprano y efectivo.
Tenemos casos cercanos: el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Sevilla han logrado acortar los tratamientos a los que se someten los pacientes de esta terrible enfermedad. Gracias a su innovador estudio de minería de datos, han demostrado que cinco sesiones de tratamiento de radioterapia en axila y lecho quirúrgico obtienen los mismos beneficios de supervivencia, control tumoral y toxicidad que los 15 aceptados hasta ahora por la comunidad científica.
Debemos tener en cuenta otro matiz: la IA está ya detectando antivíricos 10 veces más rápido de lo que se hacía hasta ahora y, es importante también destacarlo, con una inversión económica notablemente menor. Investigadores españoles han formado parte del desarrollo de un modelo automático de aprendizaje realizado por la Universidad de Pensilvania capaz de identificar un tratamiento para el enterovirus EV-71. Quizás a muchos os suene raro este nombre, porque en nuestro país es conocido como el síndrome boca-mano-pie, una enfermedad muy frecuente en niños que provoca fiebre, llagas y sarpullidos, que puede ocasionar complicaciones neurológicas graves y para la que no existía tratamiento.
Si nos remontamos unos años, y continuando con los virus, durante la pandemia de COVID-19, modelos de IA ayudaron a predecir la propagación del virus y a gestionar la distribución de recursos sanitarios. En Andalucía se han desarrollado sistemas que analizan datos en tiempo real para anticipar picos de contagio y planificar mejor las campañas de vacunación y atención hospitalaria.
Pero volvamos a Sevilla: el Hospital Universitario Virgen Macarena es uno de los pocos centros en el mundo que ha implantado con éxito la asistencia en remoto de ingenieros para el diagnóstico y tratamiento de arritmias. Se trata de un asesoramiento a distancia y en tiempo real que realizan ingenieros especialistas en electrofisiología a los pacientes con arritmias mediante un navegador cardiaco. Esta medida garantiza mayor seguridad y mejores resultados en la atención a estos enfermos.
La apuesta de nuestra región por la innovación tecnológica aplicada al ámbito sanitario es contundente. Andalucía está presente en la Red Internacional de Inteligencia Artificial en Ciencias de la Salud (AI-LIFE), una estructura orientada a la formación y a la investigación. Además, la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía ha desarrollado la Plataforma de Medicina Computacional de Andalucía, una iniciativa que depende de la Fundación Progreso y Salud, y que impulsa el ‘big data’ biomédico en áreas como la genómica, la imagen médica y la información clínica, logrando hacer más sostenible el sistema sanitario. De momento, han presentado un estudio sobre la necesidad de contar con modelos abiertos en inteligencia artificial y datos de salud para acabar con las desigualdades en la prestación de servicios sanitarios.
Es obvio que todas estas iniciativas tomarán impulso a partir del próximo mes de noviembre cuando abra sus puertas en Granada el centro de Inteligencia Artificial de Andalucía. Un proyecto de 3,5 millones de euros que, antes de inaugurarse, ya cuenta con 65 casos de IA que gestionar, todos promovidos por el gobierno autonómico.
Dejando a un lado el sector público, el tejido empresarial andaluz también está siendo pionero en la aplicación de la IA al ámbito sanitario. Empresas como Bioiberica, con sede en Sevilla, ejemplifican cómo la innovación en biotecnología y la ingeniería industrial permiten desarrollar productos farmacéuticos y suplementos alimenticios que contribuyen a la recuperación y el bienestar de los pacientes. La implementación de procesos automatizados y sistemas de control de calidad avanzados ha permitido a Bioiberica optimizar su producción, garantizando la eficacia y seguridad de sus productos, además de reducir costes y tiempos de fabricación.
También en Sevilla tiene sede Sapia Medical Imaging, una compañía que desarrolla soluciones de inteligencia artificial para mejorar la interpretación de imágenes médicas como radiografías, resonancias y tomografías. Sus algoritmos ayudan a detectar patologías con mayor precisión y rapidez, facilitando diagnósticos tempranos y mejorando la atención al paciente.
Por su parte, la startup sevillana Inbiomed trabaja en el desarrollo de soluciones de IA para el análisis de datos genéticos y biomarcadores, con el objetivo de personalizar tratamientos oncológicos y otras terapias. Su trabajo contribuye a la medicina de precisión, optimizando los resultados clínicos.
Mientras que la malagueña Neurodigital Technologies desarrolla tecnologías de realidad virtual y neurotecnología, combinadas con IA, para terapias de rehabilitación neurológica y tratamiento de trastornos mentales, ofreciendo soluciones innovadoras en el ámbito sanitario.
Estos ejemplos muestran cómo las empresas andaluzas están a la vanguardia en la aplicación de la inteligencia artificial para mejorar la salud y la atención médica. La integración de esta tecnología, junto con la formación de profesionales especializados, es clave para construir un sistema de salud más eficiente, equitativo y preparado para los retos del futuro, sin olvidar que estos retos son alcanzables gracias en gran parte a la ingeniería y al trabajo multidisciplinar de profesionales de la salud.