30/05/2024

Juanma Moreno: “Aquí está Andalucía y estamos preparados para competir con quien sea”
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“Yo señalaría como determinante en esta etapa la consolidación de Andalucía como el segundo territorio de España con menos impuestos y la simplificación administrativa”

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Se acaban de cumplir cinco años de lo que se ha dado en llamar el gobierno del cambio. ¿Qué balance puede hacer de este tiempo?
El cambio en Andalucía ha venido de la mano de toda una revolución de mentalidad, de hacer las cosas de otro modo y de recuperar los andaluces el prestigio y el respeto que se había perdido después de unos años oscuros de una gestión vinculada a la corrupción y la desidia. Ahora a Andalucía se la observa con admiración y con respeto desde el resto de España.
Y esos avances están dando resultados en una completa transformación económica, a pesar de que la mitad de este periodo ha estado marcada por la crisis de la pandemia y sus consecuencias.

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Hoy Andalucía ha dejado atrás todos esos lastres y se está viendo impulsada por las reformas que hemos acometido. Y los resultados ya son más que simples percepciones. Hoy Andalucía está mejor que como la encontramos hace cinco años: hay menos desempleo, hemos reducido la tasa de paro cuatro puntos y tenemos 3,3 millones de afiliados a la Seguridad Social, que son 245.514 más de los que había cuando llegamos al Gobierno; hemos batido récords en autónomos, en exportaciones y en captación de inversión extranjera; se gestiona mejor, hemos reducido la deuda y hemos avanzando en convergencia con la media española; tenemos más empresas, el peso de la industria en la economía andaluza ha crecido dos puntos y la tasa de exclusión social se ha reducido en seis puntos, por ponerle solo algunos ejemplos.

Queda mucho por hacer, pero creo que Andalucía está consiguiendo una serie de logros económicos que le permiten avanzar, ser más competitiva y más ambiciosa; lo cual abre mejores perspectivas de futuro.

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Nos acercamos también al ecuador de esta legislatura en la que usted ha conseguido gobernar con mayoría absoluta. ¿Qué señalaría usted como los hitos de esta primera mitad y qué es lo que podemos esperar para los dos años largos que nos quedan?

La mayoría suficiente que nos han otorgado los andaluces nos permite contar con una estabilidad que es primordial para cualquier Gobierno.

Parece una obviedad, pero poder disponer de esa estabilidad no solo te permite afrontar con garantías la labor de Gobierno y las reformas que tenemos en marcha, sino al mismo tiempo atraer las miradas hacia esta tierra para ser aún más atractivos a la inversión y a la generación de nuevas oportunidades.
Y lo digo porque, si ya pusimos las bases con las sucesivas rebajas de impuestos para mejorar nuestra competitividad fiscal, yo señalaría como determinante en esta etapa la consolidación de Andalucía como el segundo territorio de España con menos impuestos y la simplificación administrativa.

Este mes hemos aprobado ya la apuesta más ambiciosa que ha hecho cualquier administración hasta ahora en la eliminación de trabas y obstáculos. Es el mayor esfuerzo en quita de burocracia, porque queremos que los inversores se sigan fijando cada vez más en Andalucía como oportunidad.

Ahora tenemos por delante enormes dificultades que suponen grandes retos, como la inestabilidad internacional, pero también un desafío más inmediato, la falta de agua que ya está lastrando el crecimiento de nuestra economía.
Prometimos una bajada masiva de impuestos y una alfombra roja a la inversión y ambas cosas las estamos cumpliendo.

¿Contempla usted una remodelación de su gobierno actual?

En mi trayectoria como presidente se puede apreciar que soy poco amigo de hacer cambios que no supongan mejoras, y más cuando además creo que el Consejo de Gobierno está cohesionado, ilusionado y funcionando razonablemente bien. De todas formas, quienes me conocen saben bien que, si algo me gusta menos que cambiar por cambiar, es contarlo.

La política nacional está marcando mucho la actualidad y está poniendo a las comunidades autónomas como Andalucía en una situación complicada, en primer lugar, por el tema de la financiación.

Hace un par de semanas se reunió usted con otros presidentes autonómicos por esta razón. ¿Qué es lo que van a hacer con respecto a este asunto?

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Esa imagen que tanto revuelo ha causado no es, ni más ni menos, que el reflejo de una realidad política que no entiende de partidos, y es que somos cuatro comunidades autónomas las que recibimos menos dinero de la caja común de lo que nos corresponde. Lo dice Murcia, lo dice la Comunidad Valenciana, lo dice Castilla-La Mancha, lo dicen entidades independientes y de prestigio como la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiRef) y lo decía la propia María Jesús Montero antes de ser ministra de Hacienda.

Andalucía recibe cada año 1.409 millones de euros menos de lo que debería recibir para alcanzar la media del resto de territorios. Eso nos coloca en clara desventaja. ¿Qué defendemos? Que necesitamos un nuevo modelo de financiación. Insisto, lo decimos comunidades del PP, lo dicen comunidades del PSOE y lo defendía quien hoy debe afrontar este asunto, que es la ministra.

Pero, mientras esa reforma llega – de la mano de un necesario debate sobre qué necesita cada territorio –, lo que planteamos es que se ponga remedio a esta situación injusta mediante un fondo de compensación para las comunidades que recibimos menos. Y que los andaluces puedan disponer de esos 1.409 millones que son suyos. Pero además está la cesión de tributos y de competencias que amenaza con romper el equilibrio territorial.

El principio de solidaridad es básico en el funcionamiento de este proyecto que nos hemos dado, que es la España de las autonomías. Y el ejemplo lo estamos viendo con el agua: cuando Cataluña ha pedido auxilio porque no tiene agua para beber, desde la Comunidad Valenciana se le ofrece parte de sus excedentes. Andalucía puso sobre la mesa la solución de los barcos de agua y estamos haciendo las obras necesarias por si hubiera que llegar a ese caso extremo.

Es necesario ese equilibro y que no haya territorios con privilegios sobre otros. Y las cesiones que se plantean por parte del señor Sánchez para contentar a sus socios independentistas no buscan preservar ese equilibrio, sino todo lo contrario. Por eso encontrarán siempre la oposición frontal de Andalucía a cesiones que rompan el principio de solidaridad y la igualdad entre españoles. Andalucía es la comunidad en la que vivimos más españoles y ese peso se debe notar.

Dentro de nuestra comunidad, ahora mismo, uno de los asuntos más preocupantes es la sequía que, por otra parte, es un problema recurrente. ¿Cuál es la solución definitiva?

Ya se lo decía, el agua es un desafío que ya está ocasionando que, por ejemplo, la economía andaluza haya crecido dos puntos menos de lo que podría haberlo hecho. Desde que soy presidente he alertado de un problema que, como bien dice, se ha convertido en algo estructural.

Y como lo veníamos advirtiendo, desde el Gobierno andaluz llevamos tiempo actuando y ya vamos por el cuatro decreto de sequía, hemos puesto en marcha un Plan SOS y un plan Sequía Plus, hemos movilizado 1.500 millones de euros en obras hidráulicas, de abastecimiento y de depuración y 500 millones en actuaciones de emergencia.

Pero, además, hemos logrado algo me atrevería a decir casi tan importante, que ha sido colocar la sequía y la emergencia climática en la agenda de preocupaciones del Gobierno de España y de las instituciones europeas. Andalucía ha logrado que se hable en Bruselas del grave problema por el que estamos atravesando muchas regiones en el continente, y que se plantee la singularidad climática de nuestro territorio.

Y que desde el Ministerio se aborde como una prioridad las actuaciones que hacen falta para garantizar el agua. Voy a defender siempre que el agua es un asunto de Estado y, como tal, requiere de la colaboración leal y completa de todas las administraciones a todos los niveles. Necesitamos un gran pacto por el agua que nos implique a todos para que las soluciones coyunturales se conviertan en estructurales, porque la crisis climática lo es ya.

Otro de los temas que le han valido más críticas es la gestión de la sanidad pública andaluza. Usted argumenta que nunca se ha invertido tanto en sanidad como bajo su mandato, pero parece no ser suficiente. ¿Dónde está el problema?

Es cierto que tenemos problemas en nuestra sanidad, y lo responsable es admitirlo. Pero si echamos la vista atrás, la sanidad pública en Andalucía está hoy mucho mejor que hace cinco años con la herencia que nos dejaron etapas anteriores. Hemos aumentado el presupuesto destinado a la sanidad en 14.000 millones de euros, la inversión ha aumentado un 45%, y hay 25.000 profesionales más. Hemos aumentado el gasto por habitante, se ha invertido como nunca en modernizar y renovar los equipamientos tecnológicos y hemos construido en este tiempo 50 hospitales y centros de salud más de los había. Nadie puede negar que el esfuerzo es titánico, entre otras cosas por el plan de choque que ya está en marcha para reducir las listas de espera.

Pero además de arrastrar los problemas derivados de dos años de pandemia, nos encontramos con otro problema más profundo y que viene más de largo, que es la falta de médicos, sobre todo en la atención primaria. Para intentar remediarlo, hemos mejorado y dignificado las condiciones laborales de los profesionales sanitarios o hemos autorizado nuevas facultades de Medicina, entre otras medidas que darán resultado a medio o largo plazo.

Pero el déficit de profesionales es un problema que tenemos todas las comunidades autónomas, no es un problema exclusivo de Andalucía. Por eso creo que parte de la solución pasa por el Gobierno de España, que es quien tiene la capacidad de garantizar el relevo, entre otras cosas, con un aumento de las plazas MIR.

A nivel empresarial ha llegado usted a varios acuerdos sociales y económicos con patronal y sindicatos, pero estos últimos le acusan de no cumplir. ¿Cómo valora estos acuerdos y su grado de cumplimiento?

El diálogo es una constante del Gobierno que presido. Y la relación fluida y leal con los agentes sociales nos ha llevado a dar una nueva dimensión al diálogo social, que entre otras cosas ha traído una gran estabilidad. El contacto tanto con la patronal como con los sindicatos, especialmente con los más representativos, es permanente.

Es cierto que eso no significa que estemos de acuerdo en todo y que no haya discrepancias, porque las hay. Pero también existe la total voluntad por las partes de buscar siempre las soluciones consensuadas que satisfagan a la mayoría, porque a todos no se puede.

Ya hay quien llama a esta forma de entender la política y la gestión diaria como la ‘vía andaluza’. Lo cierto es que siempre he pensado que cuando hay diálogo y acuerdo se avanza más rápido y se llega más lejos.

Acabamos de celebrar FITUR donde Andalucía ha estado con una puesta en escena rompedora y arriesgada. ¿Cómo valora este giro dentro de estrategia turística? Y ¿qué valoración hace del sector turístico andaluz en este momento?

Cuando Arturo (Bernal, consejero de Turismo, Cultura y Deportes) me enseñó la idea la vi realmente rupturista respecto a lo que se ha venido haciendo, pero si Andalucía es hoy una potencia mundial en Turismo es porque nunca ha tenido miedo a los cambios y a hacer cosas diferentes. La campaña Andalusian Crush ha generado incluso envidia sana por lo osado de la apuesta, pero lo cierto es que en tres meses ha logrado 2.400 millones de impactos en todo el mundo.

Esa misma idea, de plantear hacer algo distinto a lo habitual, se ha trasladado al concepto del pabellón en FITUR, y creo que también se ha acertado. El haber logrado el premio al mejor expositor no deja de ser una anécdota, pero también me quedo con el total respaldo del sector y su faceta profesional, que han aplaudido esta apuesta.

Desde luego, igual que en el resto de áreas, creo que es fundamental contar con el diálogo y el consenso con todo el sector; y más cuando estamos hablando de una actividad estratégica para la economía andaluza: debemos estar muy satisfechos por haber alcanzado casi los 34 millones de turistas, con un impacto de 24.000 millones de euros, una cuarta parte del total del turismo en España.

Y eso, sin duda, es gracias a una industria turística realmente profesionalizada, comprometida con la sostenibilidad y con la creación de valor añadido.

Es cierto que tenemos que buscar que todo ese impulso no derive en efectos negativos, y por eso, por ejemplo, hemos aprobado un decreto para dar herramientas a los ayuntamientos y a los operadores turísticos en la regulación de los alquileres turísticos.

Pero, insisto, creo que lo más importante es que tenemos un liderazgo en Turismo que se debe, en gran parte, a que vamos de la mano el sector y la administración andaluza.

Andalucía parece ejercer una gran atracción para los grandes eventos. ¿Va a seguir apostando por ellos? ¿De cuáles vamos a poder disfrutar en el futuro?

Es que Andalucía ha demostrado que tiene capacidad de sobra para organizar grandes eventos y que lo sabemos hacer muy bien. Y, sobre todo, que tenemos ambición para aspirar a ser reconocidos por ello. No es solo que sea la primera vez que los Latin Grammy se celebran fuera de Estados Unidos, sino que los celebrados en Sevilla han tenido un 44% más de audiencia que la edición anterior; o que la Copa Solheim de golf la hayan visto 450 millones de hogares en el mundo en la edición más seguida de su historia.

Andalucía quiere grandes eventos, pero también se nos disputan por venir a Andalucía a celebrarlos. Somos sede de la Copa del Rey de fútbol y baloncesto, de la Copa Davis, de la Billie Jean King Cup de tenis femenino y hemos albergado partidos de la última Eurocopa, entre muchos otros eventos deportivos de primerísimo nivel.

Desde luego, creo que es un acierto esta apuesta y seguiremos trayendo eventos deportivos y culturales de primer nivel, pero siempre con la vista puesta en que el retorno de esa inversión redunde en un beneficio para los andaluces.

En unos días se va a celebrar el día de Andalucía. ¿En qué va a poner el énfasis este año en su discurso? ¿Qué tenemos que celebrar en este 2024 los andaluces?

Vamos a celebrar el orgullo de ser andaluces, de pertenecer a una comunidad que lidera debates en España, que abre puertas y caminos, que encabeza registros económicos y que genera admiración. Vamos a celebrar ese orgullo después de muchos años en los que se nos ha mirado con desdén, casi por encima del hombro. Vamos a decir: “Aquí está Andalucía y estamos preparados para competir con quien sea”. Y, además, vamos a defender la igualdad entre territorios, sin privilegios ni ventajas para nadie.

Lamentablemente, esta etapa política está marcada por las cesiones del Gobierno de Pedro Sánchez a los independentistas, y por el objetivo que le han marcado sus socios de romper abiertamente la igualdad entre españoles y la solidaridad entre territorios.

Necesariamente, este 28 de Febrero será de los más reivindicativos para decir alto y claro desde Andalucía que nuestra Autonomía es la garantía para preservar el proyecto común y compartido que es España, y ejerceremos esta Autonomía frente al separatismo con la fuerza que nos da ser la comunidad donde vivimos más españoles.

Es una responsabilidad y una obligación que desde Andalucía reivindiquemos que cuanto más españoles nos sentimos, más andaluces somos, y que no queremos ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Porque lo que conmemoramos cada 28 de Febrero es que formamos parte en pie de igualdad de este país, juntos y unidos.

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