17/04/2024

Jorge Paradela: “Es necesario ser conscientes de que necesitamos la industria como base de nuestro desarrollo económico”
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“La descarbonización de la industria es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el sector y una de las mejores oportunidades para industrializar Andalucía”

El último Consejo de Gobierno antes de las vacaciones aprobó la Estrategia para una Minería Sostenible en Andalucía y en el primero del nuevo curso político ha anunciado concursos para permisos de investigación. ¿Qué supone esto para el sector?

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La minería es un sector que consideramos estratégico desde el Gobierno andaluz como generador de actividad y empleo y por el papel tan relevante que está llamado a jugar en el proceso de transición ecológica y digital en el que está inmersa la UE.

Europa necesita minerales y materias primas fundamentales y críticas como el cobre, cobalto, níquel, wolframio, barita, manganeso, grafito o la fluorita para dar soporte a esa transformación. Estos recursos resultan esenciales para industrias vinculadas a las energías renovables, el sector aeroespacial, la digitalización o la defensa.

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Me gusta recordar que la batería de un coche eléctrico, las plantas fotovoltaicas, los aerogeneradores o el mallado de la red eléctrica requieren mucha cantidad de cobre, y que Andalucía tiene mucho que decir ahí, como demuestra el hecho de que concentramos el 90% del valor de la minería metálica que se produce en España, y que en suelo andaluz se hayan identificado zonas susceptibles de aprovechamiento de 17 recursos críticos en el primer mapa de estas características que existe en España.

Por ello, uno de los principales objetivos que nos marcamos para el primer año de legislatura fue contar con una hoja de ruta de apoyo al sector minero hasta 2030. La Estrategia para una Minería Sostenible es la herramienta con la que pretendemos reforzar el liderazgo de la minería andaluza en el contexto europeo, consolidar una industria extractiva moderna y sostenible que deje un mayor valor añadido en el territorio y que contribuya a desarrollar aún más una cadena de valor, atrayendo inversión nacional y extranjera y generando oportunidades de empleo estable y cualificado. Hemos cumplido ese objetivo con su aprobación en Consejo de Gobierno el pasado 25 de julio.

Además, hemos arrancado el curso político dando un nuevo impulso al sector, ya que de aquí a finales de año vamos a convocar en cada provincia andaluza un concurso público para otorgar más de 360 permisos de investigación de recursos mineros, incluyendo zonas en las que hay potencial de esos recursos que Europa tanto necesita.

Debemos remarcar el papel clave de la minería en Andalucía, que cuenta con 465 explotaciones activas, y que aporta cerca del 10% del Valor Añadido Bruto (VAB) de la industria regional. En 2021, daba empleo a 8.600 personas, el 29% del empleo a nivel nacional.

Le hemos escuchado decir que a nivel industrial estamos en un momento muy bueno en Andalucía. ¿Qué indicadores nos señalan esto?

Lo que intentamos trasladar cuando hablamos de la evolución de la industria andaluza es que se está produciendo un avance importante, como constatan varios datos objetivos. De un lado, el peso de la industria andaluza sobre la nacional ha crecido prácticamente un punto porcentual en los tres últimos años, y ya representa el 10,86%. Por otro lado, en 2022 la industria creció en Andalucía un 5%, dos puntos por encima de la media del sector en España, y ha aumentado su peso en la economía andaluza hasta el 13,5%, el mayor peso relativo en más de dos décadas.

Sin embargo, a pesar de esta favorable evolución, somos conscientes de la existencia de factores de incertidumbre, como el aparente enfriamiento de la economía que se está produciendo en el contexto internacional y de dificultades relevantes como el impacto de la sequía, el sobrecoste energético o el encarecimiento de las materias primas. A pesar de ello nuestro sector industrial está haciendo un esfuerzo importante por modernizarse, adaptarse a los retos de transición energética y digital, y abrirse a nuevas posibilidades de negocio y mercados, y eso como Gobierno andaluz tenemos que ponerlo en valor y darle la relevancia que tiene.

Con respecto a los fondos europeos. ¿Las industrias andaluzas están recibiendo estos fondos y están sirviendo para su revitalización?

Si nos referimos a la industria en particular, lamentablemente no creemos que el Gobierno central esté dando una respuesta adecuada y sobre todo ágil a las necesidades del sector. Echamos en falta una cogobernanza real con las comunidades autónomas. Le pongo como ejemplo los PERTE (Planes estratégicos para la recuperación y transformación económica). En el PERTE de la descarbonización de la industria, desde el Gobierno andaluz pedimos al Ministerio de Industria que tuviera en cuenta a la industria extractiva, es decir, a la minería, porque a pesar de ser un sector tan estratégico se ha que- dado al margen de cualquier tipo de ayuda. Sin embargo, no se ha atendido nuestra petición.

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Las empresas nos trasladan, además, que las convocatorias que han salido exigen un nivel de requisitos que deja fuera a las pymes, por no hablar de la excesiva demora en su puesta en marcha y de la compleja tramitación burocrática que conllevan, que hacen que muchas desistan de optar a ellas.

En todo caso, desde la Junta de Andalucía estamos desarrollando una batería de instrumentos de ayuda para la industria, entre los que me gustaría destacar uno nuevo que acabamos de poner en marcha en la Consejería. Se trata de la línea de incentivos para infraestructuras básicas, con la que pretendemos atraer inversiones y apoyar a las empresas en las fases más cercanas a la decisión de invertir con ayudas de hasta 200.000 euros para adquisición de naves o terrenos, trabajos de urbanización, traídas y acometidas de servicios y construcciones orientadas a la implantación de nuevas líneas pro- ductivas o ampliación de las existentes. La gran acogida que ha tenido por parte del sector industrial, con más de 350 solicitudes, evidencia que, a pesar de las adversidades, nuestra industria está muy viva.

Es una herramienta que se ha incorporado a nuestro catálogo de ayudas, en el que también tenemos a disposición de nuestro tejido industrial 118 millones de euros para proyectos tractores a través de los incentivos complementarios a los Incentivos Económicos Regionales (IER); avales para pymes y autónomos del sector industrial a través de Garántia; ayudas para el impulso de ecosistemas industriales sostenibles en las provincias de Almería, Cádiz y Córdoba vinculados a la transición justa; 15 millones en incentivos para in- versiones productivas, servicios e infraestructuras en la industria aeronáutica y del espacio; líneas de ayuda específicas para los distintos sectores industriales recogidas en los planes de cadena de valor; así como incentivos para el desarrollo de una minería sostenible.

La transición energética es un elemento clave para la industria en nuestra comunidad. ¿El sector industrial está concienciado con las energías renovables y los combustibles verdes?

Sin duda alguna. La descarbonización de la industria es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el sector y una de las mejores oportunidades para industrializar Andalucía. Nuestra industria trabaja por reducir su nivel de emisiones, introduciendo las renovables en sus procesos productivos a través del autoconsumo o de acuerdos de compraventa de energía a largo plazo (PPAs) para ser más competitiva, lo cual disminuye sus costes y su factura energética.

También se está apostando por el hidrógeno verde como fuente de alimentación en sustitución del hidrógeno gris y para producir metanol o amoníaco verde; por la producción de biocombustibles para ir sustituyendo a los combustibles fósiles; o por la captura de CO2 en el caso de la industria cementera.

En definitiva, la sostenibilidad es uno de los principios que progresivamente rige su actividad y en los que está volcada nuestra industria con apuestas en innovación muy importantes que están abriendo nuevos caminos. Andalucía puede posicionarse en un lugar de referencia y liderazgo en la producción de combustible sostenible para la aviación (SAF) o de hidrógeno verde para alimentar los procesos industriales.

¿Cómo está afectando al sector industrial andaluz la coyuntura económica que estamos viviendo con el aumento de precio en los materiales y en los consumos?

La situación actual está marcada por la elevada inflación que venimos arrastrando en los últimos meses que, sumado a la subida de los tipos de interés y a la incertidumbre del contexto internacional iniciada con la guerra en Ucrania y la dependencia energética de Rusia, refleja una coyuntura no muy favorable. Como consecuencia precisa- mente de esa crisis se produjo una subida de los costes energéticos que se ha convertido en un gran lastre para sus cuentas. Quiero recordar que hasta el 30 de septiembre está abierta la línea de ayudas de la Junta de Andalucía por importe de 525 millones para que autónomos y pymes industriales puedan compensar ese sobrecoste en su factura energética, y desde aquí animo a solicitarlas.

En el Gobierno andaluz estamos empeñados en conseguir que Andalucía sea una región diferencial para la industria y a ello estamos dedicando nuestros esfuerzos. Tenemos una política de apoyo a la industria muy clara, bien definida y que ha sido diseñada de la mano de los agentes sociales y económicos. Permítame mencionar algunos de estos instrumentos de apoyo como los planes de cadena de valor CRECE Industria, la Red de Ciudades Industriales, el anteproyecto de ley de polígonos industriales y espacios productivos, además de instrumentos de ayuda específicos. La gran ventaja competitiva que ofrece hoy Andalucía frente a otras regiones es la agilidad en la tramitación. La Unidad Aceleradora (UAP) tramita hoy 127 proyectos, de los que 104 corresponden a los ámbitos de la industria, la energía y las minas, que suman más de 8.200 millones de inversión y llevan asociados más de 34.000 empleos. Y vamos a seguir avanzando en simplificación administrativa.

¿Cree que la imagen de una industria anticuada y contaminante está desterrada ya en Andalucía?

Lo creo firmemente. En Andalucía tenemos referentes industriales en sectores innovadores como puede ser el aeroespacial, con fuerte implantación en Sevilla y Cádiz, o el naval. Pero también tenemos otras industrias punteras y menos conocidas como es la del frío industrial y la climatización en la provincia de Córdoba, nuestra industria química básica y aplicada con dos focos muy potentes en Huelva y en el Campo de Gibraltar; la industria extractiva, donde somos líderes en minería metálica, y en extracción y trans- formación de la piedra natural y el mármol en Almería, por no hablar de la industria agroalimentaria.

Es una tarea de todos, de las Administraciones públicas y de la propia industria acercar a la sociedad la importancia de una actividad que es fundamental para la creación de riqueza y de empleo de alta cualificación, que aporta estabilidad y genera oportunidades en los territorios en los que se implanta. Es necesario ser conscientes de que necesitamos la industria como base de nuestro desarrollo económico. La propia Europa está acometiendo una importante apuesta por la reindustrialización poniendo en valor los minerales críticos y tratando de promover proyectos de producción de bienes y servicios que en las últimas décadas han optado por países asiáticos para su implantación como los vinculados al desarrollo de paneles fotovoltaicos.

Como comentaba antes, la sostenibilidad tanto medioambiental como social es un principio arraigado en la industria, que también necesita tiempo y ayuda para adaptar sus procesos de producción a las nuevas exigencias de descarbonización y lucha contra el cambio climático. Y en ello tenemos que trabajar desde las Administraciones.

En este camino, estamos impulsando la Red de Ciudades Industriales, con la que queremos poner en valor los municipios andaluces que ponen facilidades para la industria y que se comprometen a establecer medidas como bonificaciones fiscales o agilización de trámites administrativos para atraer inversiones industriales a sus territorios.

Han puesto en marcha varios planes de ayuda a las industrias. ¿Podemos esperar alguna acción más de este tipo de aquí a final de año?

La estrategia de apoyo industrial a través del Plan CRECE Industria, que hemos diseñado de la mano de los empresarios y los sindicatos, ha logrado captar en los dos primeros años de ejecución una inversión industrial de más de 6.700 millones de euros, un 132% del objetivo marcado inicialmente, con un empleo asociado de casi 40.000 puestos de trabajo, multiplicando por más de tres el objetivo previsto de 12.000 empleos.

Ya tenemos en marcha y operativos ocho planes sectoriales de cadena de valor, que es como aterrizamos esa hoja de ruta en sectores industriales específicos, en concreto de la industria naval; la piedra y el mármol; el cemento; el sector químico; la madera y el mueble; la metalúrgica; el sector textil, cuero y calzado; y la industria para la edificación. Y en estas próximas semanas vamos a aprobar otros seis que se corresponden con la industria del agua; la industria farmacéutica; digitalización; energía, climatización y frío industrial; plástico, y automoción.

Nuestro objetivo es aprobar en los próximos meses el Plan CRECE Industria 23-27, la nueva planificación industrial andaluza que se centrará especialmente en el fomento de las actividades industriales de alto valor añadido e innovación.

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