Pues sí, la presencia de Andalucía en FITUR se ha consolidado en la última década como uno de los pilares fundamentales de su estrategia turística. No se trata solo de un stand o de una acción promocional o de marketing. Lo que se demuestra año tras año, es que nosotros estamos en FITUR para reafirmar que somos protagonista de un nuevo tiempo en el que el lujo es, además de la innovación o la modernidad, la tradición, los valores y la coherencia que nos ha hecho ser lo que somos y cómo somos.
Por esto y por mucho más, Andalucía llega hasta Madrid, con un bagaje sólido, cifras récord y una hoja de ruta clara para seguir creciendo en un sector que representa más del 12% del PIB regional.
Y es que los datos de estos días de ajetreo entre los stands de este pequeño “mini planeta”, lo dejan más que claro: en las últimas ediciones, Andalucía ha sido uno de los pabellones más visitados de la feria. Superando en 2025 las 222.700 visitas, lo que supuso un incremento del 5,5% respecto a 2024, según datos oficiales de la Junta de Andalucía. De ese total, más de 100.000 correspondieron a profesionales, una cifra que ascendió a 135.000 si se incluyen las visitas que repiten y que consolidan a la comunidad como uno de los polos de mayor actividad dentro del recinto de IFEMA.
Si seguimos con datos, tenemos que decir que el impacto económico y empresarial también fue sobresaliente, teniendo en cuenta que las más de 200 empresas andaluzas presentes en FITUR 2025 mantuvieron 6.760 reuniones profesionales, un 12% más que el año anterior. Un crecimiento que confirma que esta feria no sólo es un escaparate sino un espacio en el que se generan oportunidades, acuerdos, alianzas y reuniones que repercuten directamente en una competitividad en la que el sector turístico andaluz tiene mucho que decir y hacer.
Una, que es una periodista a la que le encanta la publicidad, ha visto como en los últimos años, Andalucía ha evolucionado, eso que ahora llaman los que saben de esto, su “narrativa turística”. Y lo ha hecho hacia una construcción de historias con las que sabemos contar nuestra parte emocional para que el mundo sepa, que Andalucía y los andaluces somos mucho más que fiesta.
Campañas como “Andalusian Crush” han marcado un antes y un después en la forma de comunicar nuestra identidad con un mensaje en el, además de una estética visual que trasmite todo lo que llevamos dentro, es capaz de conectar y atraer a un público internacional que en otro momento no elegiría visitarnos.
No sé ustedes, pero cuando veo en televisión o escucho en la radio o a través de las redes sociales el anuncio de “Andalusian Crush”, me dan ganas de visitar la tierra que me vio nacer. Y sí, les respondo a la pregunta: vivo aquí, en Sevilla… en Andalucía.
Con esta acción publicitaria he visto y sentido cómo rejuvenece la “marca Andalucía” como un destino moderno. Un destino que cuenta (desde siempre) con una oferta diversa, rica en matices y diferente a lo que muchos esperan. Un mapa en el que la visita a nuestros pueblos, a nuestra naturaleza y a nuestro patrimonio rural se ha convertido en algo más que una opción para un turista que, para suerte de los que somos de aquí, parece que vuelve a ser lo que nunca debió dejar de ser: viajero.
Viajeros que se dejar recomendar y ayuda por los de aquí, y como estamos en plena digital y tecnológica, también con herramientas digitales con las que encontrar lo que buscan; y siempre desde la responsabilidad, la sostenibilidad y nuevos modelos en los que la gestión es fundamental para ofrecer a este viajero exigente todo lo que buscan y mucho más.
Es por eso que Andalucía tiene que mostrar su capacidad para brindar experiencias únicas: desde la riqueza patrimonial de ciudades como Córdoba o Granada hasta la gran oferta del turismo rural en lugares como Sierra Morena o la Costa de la Luz; sin olvidarnos de pueblos como Berrocal (Huelva), Osuna (Sevilla), Sabiote (Jaén), Bubión (Granada), Abrucena (Almería), Vejer (Cádiz), Almodóvar del Río (Córdoba) o Casares en Málaga. Y, no, no se me olvida, “la perla de Andalucía”: Sierra Nevada. La estación de esquí que, desde el sur del Sur, enamora y atrae por igual a los amantes de sol y deporte.
Nuestro geografía, situación y espacio es única. No por ser la comunidad más grande en kilómetros y costa sino por su cultura, por su conexión con el mundo, porque no cae en estereotipos y porque se sabe reinventar pese a todo y pese a la famosa Inteligencia Artificial (que sí, que la usamos, pero sin sustituir o inventar absolutamente nada porque no nos hace falta).
FITUR 2026 va a ser nuestro. De Andalucía. Y lo va a ser porque vamos a demostrar que consideramos este encuentro como una apuesta con la que generar empleos de calidad, especializados y técnicos. Así como una inversión que impacta no sólo en nuestra economía sino también en la imagen que damos y con la que vamos a ganar en capacidad para atraer nuevas inversiones.
Allí, en FITUR nos volveremos a encontrar para abrir nuestras puertas de par en par, para que entren en Andalucía y se rindan… literal y sin exagerar. Y lo haremos para que nos escuchen y puedan oírnos. Para que no sientan miedo de alcanzar la eternidad desde aquí. Para que sean capaces de llegar a un lugar donde la historia se ha reescrito (una y otra vez). Una tierra en la que llevamos demasiado peso sobre nuestros hombros porque tenemos miles de siglos a las espaldas. Donde las armonías se clavan, nota a nota. Donde queda encerrada la Gloria entre las dos columnas, en las que Julio César lloró y Napoleón perdió. Donde Orson Welles descansa. Señal inequívoca de que nos escuchó y donde él también, se rindió porque, y por si no lo sabían, nadie lo hace.
Esta es Andalucía. La Andalucía a la que se ha “rendido” con el máximo respeto el gran director y compositor de bandas sonoras inolvidables, Hans Zimmer. Y el que ha sabido captar como nadie lo que fuimos, somos y seremos: nada más y nada menos, y simplemente ANDALUCÍA.




