13/06/2024

Curro Rodríguez: “Uno es producto de las decisiones que va tomando a lo largo de los años”
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A día de hoy, podemos estar rozando para este año los 70 millones de euros. Asimismo, a pesar de nuestro alto grado de mecanización, contamos con unos 180 empleados, que en su mayoría son personas muy especializadas, sobre todo, en controles de calidad

LY Company ha experimentado un gran crecimiento en los últimos tiempos y le espera un futuro brillante ¿Qué es ahora mismo LY Company?

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LY Company es el referente del agua en cartón, que es el envase para el agua menos malo que existe a día de hoy. En efecto, si bien es cierto que el mejor envase para el agua es el que no existe; lo cierto es que como no podemos envasarlo en una cáscara de plátano, ya que la ley alimentaria es muy rígida y se han de mantener unas cotas microbiológicas y asépticas adecuadas, podríamos decir que el cartón es el material que genera un menor impacto. En este sentido, nosotros optamos por un envase mayoritariamente de cartón. Seguimos teniendo algo de plástico, un 2% o 3%, pero, los plásticos que se ven, como el tapón, son de bioplástico o de caña de azúcar. Esto mismo es lo que nos diferencia de los briks de leche, pues, aunque de primeras sean parecidos, la composición es diferente. Asimismo, podríamos decir que la parte más diferencial de la empresa es la calidad del agua. Hasta ahora, solo conocíamos las aguas minerales naturales o las aguas preparadas. En LY Company lo que desarrollamos fue un agua funcional, le quitamos todas las impurezas y lo dejamos en solo h2o y a partir de ahí, la remineralizamos con lo que potencialmente era beneficioso. Al final, un agua premium es un agua con niveles de sodio bajos, con un residuo seco (residuo que queda al hervir un agua a 180 grados) lo más bajo posible, un PH equilibrado, ligeramente alcalino, y, por supuesto, sin impurezas y sin microplásticos. El 97% de las aguas envasadas tienen microplásticos. Esta distinción todavía no se ha valorado como debiera, pero ya tenemos una demanda muy alta solamente por el impacto visual de cambiar del plástico al cartón y, sobre todo, en el tema de las marcas. Podríamos decir que nuestra segunda pata es el marketing, puesto que, en cierta forma, no tener un cariño especial a tu marca, permite otorgarle todas esas bondades a un cliente para que ponga ahí su marca. Esto es lo que nos ha hecho tener más de 1300 marcas.

En este sentido, han conseguido que el envase sea el lienzo de otras marcas de otros y han conseguido establecer alianzas con un elevado número de empresas.

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Sí, prácticamente sí. Debemos tener en cuenta que todo el mundo consume agua a diario, pero, además, es el producto que está literalmente sobre la mesa en un plató de televisión, en una habitación de hotel o en las ruedas de prensa de deportistas, entre otros lugares. No siempre es así, hay gente que prefiere no colocar botellas de agua, pero por lo general, prefieren ponerlas porque dan visibilidad. En el caso de LY Company, nosotros no solo damos esa visibilidad, sino que también ponemos estratégicamente la marca o aquello que debamos comunicar. Por ejemplo, en algunas cadenas de hoteles hemos introducido el plano de metro de Madrid en el envase de cartón.

LY Company es un ejemplo de sostenibilidad, pero ¿Nació por la sostenibilidad o nació para ganar dinero?

Siempre que se crea una empresa, hay un ánimo de lucro detrás. Como dice la frase que a mí me gusta decir: “el primer millón cuesta mucho ganarlo. El segundo es inevitable, pero el problema radica en qué persona te conviertes del primero al segundo”. En efecto, tenemos ánimo de lucro, pero, y esto es algo que nos diferencia, entre el 15 y el 20% del beneficio lo donamos. LY Company se creó sobre una visión de un producto cuyo envase estuviese más comprometido con el medio ambiente, más que por una visión íntegramente sostenible. Por ello, probamos con los envases para hacer los derivados del vino, aceite o agua. Hicimos sangría e hicimos mucho aceite de oliva. Cabe destacar que, para el aceite de oliva, aunque le cartón no tiene la percepción de un producto premium, sí es el mejor envase para el aceite ya que no contiene oxígeno, se emplea nitrógeno, no le da la luz, por lo que ya el aceite se mantendría con sus propiedades y reduce drásticamente el peso para exportar. Pero claro, esto es la segunda ley del marketing: tú puedes tener el mejor producto del mundo, pero si el consumidor no tiene esa percepción, tu producto no vale.

El tetrabrik de productos básicos como la leche, nos transmite poca elegancia en cierto modo, pero ¿Qué pasa con el agua?

En efecto, a nosotros nos ha pasado el efecto contrario. El agua en brik genera la sensación de que se trata de un producto de calidad más alta. Estábamos acostumbrados a botellas de plástico baratas. Luego, concebimos un agua premium como un agua envasada en un envase de cristal. Nosotros hemos roto un poco esto, y con nuestro envase y nuestro precio algo más elevado –hay un gap de 3 o 4 céntimos con respecto a otrasmarcas– generamos esa percepción de agua de calidad. Estamos muy contentos porque la impresión es muy buena.

La empresa se encuentra ubicada en Málaga y usted ha comentado en varias ocasiones que la ciudad andaluza está en un círculo virtuoso ¿Es Málaga una moda que ha surgido puntualmente? ¿O es fruto de un trabajo que se viene haciendo?

No está de moda, es un trabajo de un montón de años en los que, obviamente, ha habido unas implicaciones políticas y sociales en el entorno nacional, que han permitido que Málaga experimente este desarrollo. De hecho, si Google, al igual que lo hicieron Vodafone o Ernst & Young, se está instalando en Málaga es por algo. Además la ciudad puede ser la anfitriona de la Expo 2027. De hecho, Málaga está experimentando el 50% del crecimiento nacional, por lo que se está convirtiendo en una metrópolis. Y si bien es cierto que para el malagueño hay cambios que no nos vienen bien, como pueden ser la subida exponencial del precio de la vivienda, de la hostelería o del turismo; lo cierto es que ha aumentado la seguridad en las calles y se ha invertido mucho en infraestructuras que pueden disfrutar los ciudadanos. Es más, antes la gente conocía a Málaga como centro para ir a Torremolinos, Fuengirola, Benalmádena o Marbella. Había muchos localismos, es decir, los habitantes de los municipios colindantes no decían que eran de Málaga como sí ocurría en otros puntos de Andalucía y esto, está cambiando. Ahora bien, el problema que creo que tenemos en Málaga es que no recibimos la inversión suficiente. Nos falta mucha inversión para poder crear los hub tecnológicos y hacer de Málaga el Silicon Valley de Europa. Así se puede ver en cualquier foro organizado por medios de comunicación en la ciudad y al que acuden empresarios, políticos, personas en representación de la universidad o las cámaras, pero no acuden inversores. Por lo que, a modo de crítica constructiva, nos estamos convirtiendo en generadores de pollitos, pero nos hacen falta gallinas que ponen huevos.

En cuanto a las exportaciones, LY Company es una empresa muy puntera a nivel mundial. Ha recibido premios a la exportación por parte de la Consejería de EXTENDA ¿Qué supone la internacionalización? No solo para la empresa, sino también para la marca Andalucía y el nombre de Málaga en el exterior.

Actualmente, contamos con empresas en 5 países distintos. Ahora bien, cuando una empresa busca internacionalizarse, hay que tener en cuenta diferentes puntos. En primer lugar, hay que saber diferenciar entre una empresa que ha conseguido una oficina virtual de 90€ al mes en Nueva York y una como la nuestra, que ha invertido 4 millones de euros en cada país para crear empleo, un centro de negocio, una colaboración político social con el país y facilitar las gestiones. En otras palabras, hay que saber distinguir entre implantarse en el exterior o internacionalizarse. Luego está la exportación, que es cuando una empresa produce un producto exportable, pero que requiere de un estudio previo para conocer dónde es mejor exportar, pues no todos los mercados tienen las mismas características y necesidades. Además, hay que señalar que son muchos los empresarios que se complican la vida exportando a 20 países y no tocan Estados Unidos, cuando realmente es un país con unos 50 países dentro, por así decirlo, pero con una sola regulación. Por lo tanto, si tu producto es exportable a Estados Unidos, te olvidas de lo demás, y tu empresa va a ser la bomba.

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En 2019 nos dieron el premio de iniciación a la exportación y actualmente exportamos a más de 40 países. Al final, nos va muy bien y exportamos mucho porque producimos un producto con poca competencia.

A día de hoy, estamos nominados al premio final por implantación en el exterior que es lo de implantarse en otro mercado y poner plantas de producción. Además, como no tenemos esa base tan de ánimo de lucro, somos más baratos en muchos países que las empresas locales. Simplemente ganamos menos, sabes, pero esto también dependerá de la conciencia de base del empresario. Yo, por ejemplo, tengo una conciencia de volumen, pero hay otros que tienen una conciencia de productos más exclusivos. En este sentido, estar enfocados en el volumen, nos acostumbra a contar con unos márgenes más pequeño, pero en cambio contamos con una posición importante.

¿Nos podría hablar de las cifras de LY Company?

A día de hoy, podemos estar rozando para este año los 70 millones de euros. Asimismo, a pesar de nuestro alto grado de mecanización, contamos con unos 180 empleados, que en su mayoría son personas muy especializadas, sobre todo, en controles de calidad. Al final, la máquina va sola, pero necesitamos personal que supervise todo el proceso porque el cartón es un material muy delicado. En cuanto a crecimiento, el año pasado crecimos un 148% y fuimos posicionados como uno de los 5 grupos multinacionales con más crecimiento de Europa. Por su parte, este año estamos cerrando marzo con un crecimiento del 115%, con lo cual vamos a cumplir el objetivo. Nuestro objetivo es para 2023 era crecer al 110% y ahora estamos por encima. Y estimamos que sea así a lo largo del año porque viene la época estival que es en la que más agua se consume en los países en los que estamos presentes.

¿Cómo ha llegado Francisco Rodríguez hasta aquí?

La experiencia, el bagaje, es lo que va moldeando a uno mismo. El hecho de haber tenido más de 28 empresas, 3 veces arruinado, todo embargado, pedir cheques de comida… me ha permitido aprender muchísimo y relativizar los problemas. Hay que ser valiente para arriesgar, si tienes miedo al fracaso nunca tendrás éxito. En las empresas se cometen siempre los mismos fallos, y hay 10 que destruyen al 90% de las empresas que se crean, y estos no los vuelvo a cometer. El éxito es cumplir aquellos objetivos que nosotros mismos nos marquemos. A su vez, hay que ser conscientes de que uno es producto de las decisiones que va tomando a lo largo de los años. Y, en este sentido, es muy importante tener socios y personas alrededor que estén a la altura de tus proyectos. Además, es importante en toda empresa contar con la valoración del personal con respecto a los ejecutivos, pues una empresa es el éxito de un trabajo en equipo.

Es prácticamente imposible crear una empresa que facture 100 millones de euros sin un gran número de personas detrás. Yo actualmente me dedico a representar mi empresa, a tomar las decisiones más críticas, a llevar los comités de dirección o a dar charlas, entre otras actividades, pero seamos francos, yo no sé hacer un plan financiero global para una multinacional, esto lo hace el mejor contrato que yo he hecho en mi vida: un profesional de 59 años que contraté el año pasado y que había sido director de Coca Cola. Con esto quiero decir que nos creemos que hay que ser siempre los que más sabemos y no, tenemos que saber legar y trabajar en equipo. Esto, de hecho, ocurre mucho en Andalucía. Hay empresas con potencial que no crecen como pudieran porque no saben cómo han de crecer. Hay que tener personas más listas que tú en todas las áreas de dirección.

Y bueno, soy el producto de mis fracasos y mis éxitos. También te digo, tuve la gran suerte de estar 23 años en el 061, lo que me ha hecho presenciar momentos muy duros que te dan resiliencia, así como otra perspectiva de la vida y de las situaciones. Hay que saber discernir entre lo que es duro o difícil y lo que no, y esto, en cierta forma, te lo da el haber convivido con la desgracia ajena y el poder haber sido la palanca de la solución en un momento dado. Así pues, el 061 es realmente uno de los trabajos más bonitos que existen por todas las vidas que se salvan. También diría que soy producto de mi optimismo. Ser optimista es esencial porque generalmente nadie te va a ayudar cuando estés abajo.

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