Si hay una zona de desarrollo en Sevilla, esa es sin duda La Cartuja. Allí podemos encontrar numerosos ejemplos de éxito que están ayudando a transformar una provincia que no estaba entre las mejores en desarrollo empresarial. Vamos a desgranar tres casos que ponen de manifiesto que La Cartuja está de moda y su nombre puede traernos muchas alegrías en los próximos años.
La Cartuja Pickman
Hemos sabido estos día que Javier Targhetta, al que acompañan las empresarias chilenas Gabriela y Paola Luksic, hijas del fundador del grupo industrial Luksi, tienen serias opciones de hacerse con La Cartuja Pickman.
Targhetta compraría las marcas si el Juzgado Mercantil le adjudica la unidad productiva. Entre las marcas están La Cartuja de Sevilla, La Cartuja de Sevilla desde 1841, La Alacena, La Cartuja de Sevilla Pickman… entre otras. Además, el empresario se garantiza también el uso de las actuales naves de Salteras, naves que llegaron a acoger 200 trabajadores.
Este nuevo proyecto promete mantener a la mayoría de los empleados, iniciar de forma inmediata inversiones en recursos humanos, materiales y maquinaria necesarios para el normal desarrollo de la actividad productiva, las ventas y, en suma, alcanzar los objetivos inherentes a cualquier actividad empresarial, según informó Diario de Sevilla hace unos días.
Sin duda, sería una gran noticia para Sevilla y su tejido empresarial que encima viene con la garantía del saber hacer de Javier Targhetta.
Sevilla TechPark
Sevilla TechPark, anteriormente conocido como Parque Científico y Tecnológico Cartuja, se ha consolidado a lo largo de los últimos años como uno de los principales ecosistemas de innovación, tecnología y desarrollo económico del sur de Europa.
La gestión excelente de Sevilla TechPark en 2025 se caracteriza por reforzar su papel como polo de innovación, con un modelo que integra administración pública, empresas y agentes de investigación. Bajo la coordinación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el parque ha renovado no solo su identidad corporativa, adoptando el nombre Sevilla TechPark, sino también su enfoque hacia una gestión más inteligente, digitalizada y sostenible.
Una de las claves de su estrategia ha sido la implementación de proyectos de Compra Pública de Innovación (CPI) destinados a digitalizar y optimizar la operación del parque. Entre ellos destaca la creación de un gemelo digital para la gestión de eventos, seguridad y emergencias, sistemas de control en tiempo real, infraestructuras digitales interoperables y plataformas de datos abiertos que mejoran la toma de decisiones en tiempo real.
Asimismo, la gestión del parque ha promovido otras iniciativas innovadoras, como ECity, Mobility as a Service o sistemas de ‘carpooling’, que buscan reducir las emisiones y mejorar la eficiencia en los desplazamientos diarios al recinto.
Principales datos de 2024 y consolidación en 2025
Aunque los datos oficiales más recientes hacen referencia al cierre del año 2024, estos ofrecen un excelente retrato de la situación actual en 2025: 575 empresas y entidades instaladas en el parque; 31.667 empleos directos, lo que representa un crecimiento en empleo significativo respecto a años anteriores; y 5.513 millones de euros en facturación conjunta, lo que supone un crecimiento de 13,7 % respecto a 2023 y posiciona al parque como líder en empleo y facturación entre los parques científicos y tecnológicos españoles.
Estos resultados colocan a Sevilla TechPark como un actor económico relevante, equivalente al 2,56 % del PIB andaluz y al 11,12 % del PIB de la provincia de Sevilla. Además, la inversión en I+D+i por parte de las empresas del parque alcanzó 489,4 millones de euros, lo que representa un 8,9 % de la actividad económica total del recinto y destaca su papel en la innovación tecnológica.
La gestión de Sevilla TechPark en 2025 muestra un modelo enfocado en crecimiento, innovación, digitalización y sostenibilidad. Con cifras récord de facturación, empleo y actividad investigadora, el parque se ha consolidado como referente nacional e internacional, contribuyendo de manera sustancial a la economía andaluza y española. A la vez, su evolución histórica y su capacidad para atraer talento, proyectos tecnológicos y alianzas estratégicas sugieren que continuará siendo un motor de transformación económica y social en los próximos años.
Estadio olímpico de Sevilla
El Estadio Olímpico de Sevilla, más conocido como Estadio de La Cartuja, se ha convertido en uno de los recintos deportivos más relevantes de España en 2025, tras décadas de evolución, usos múltiples y una reciente transformación profunda orientada al fútbol moderno y los grandes eventos internacionales.
Originalmente concebido y diseñado para albergar competiciones atléticas —incluido el Mundial de Atletismo de 1999— el estadio contaba con pista de atletismo y una capacidad aproximada de 58 932 espectadores. Sin embargo, en 2024–2025 se completó una amplia remodelación, transformando radicalmente su forma y funcionalidad: Eliminando la pista de atletismo y descenso del terreno de juego para acercar las gradas al campo; ampliando la capacidad hasta aproximarse a los 70 000 espectadores, lo que lo convierte en el tercer estadio más grande de España, solo por detrás de Camp Nou y Santiago Bernabéu; y añadiendo mejoras arquitectónicas y tecnológicas, con nuevos anillos de gradas y obras de modernización que preparan el recinto para acoger partidos del Mundial de Fútbol 2030.
La reinauguración tras estas obras tuvo lugar el 26 de abril de 2025, con motivo de la final de la Copa del Rey, consolidando la nueva etapa de La Cartuja como un estadio eminentemente futbolístico.
En 2025, la gestión del estadio no solo está centrada en su operación deportiva, sino también en la mejora continua de su infraestructura y accesibilidad. Las autoridades han aprobado inversiones importantes para optimizar accesos peatonales y de transporte, con planes de inversión de más de 8 millones de euros destinados a mejorar entradas, interiores y movilidad alrededor del estadio.
La gestión del Estadio Olímpico de Sevilla en 2025 representa un ejemplo de adaptación y ambición. Lo que nació como un proyecto diseñado para aspirar a unos Juegos Olímpicos ha transitado por periodos de subutilización y críticas, hasta convertirse en un recinto moderno, relevante tanto para el deporte como para la cultura y la economía local. Su transformación en un estadio futbolístico, su papel clave en eventos nacionales e internacionales, y su proyección hacia el Mundial 2030 reflejan una evolución que coloca a La Cartuja entre los principales escenarios deportivos de España.




