20/01/2026

Javier Fernández (Presidente de la Diputación de Sevilla. Alcalde de La Rinconada: “Sería bueno que todos los políticos de todos los niveles pasaran por el ámbito de lo local”
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Yo soy un convencido de que la política, cuando verdaderamente atiende los problemas que tiene la gente, es útil. Y si lo hacemos así, la gente volverá a creer en la política

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¿Qué balance se puede hacer de lo que llevamos de legislatura a nivel provincial y lo que tiene previsto abordar en el tiempo que resta?

Yo he tenido una gran ventaja porque nunca había sido diputado provincial, con lo que, a la hora de asumir la presidencia, venía con un folio en blanco y eso te permite innovar y te permite inventar muchas cosas. Con esa base hemos trabajado mucho en un diagnóstico de la provincia, estando al lado de los pueblos, de todos y cada uno de los territorios y de todas y cada una de las comarcas, intentando aportarles los recursos suficientes para que puedan crecer y para que la gente pueda consolidarse en el territorio.

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Hemos estado en políticas de costuras, políticas de carreteras, de residuos, de energía, de digitalización, de prevención y de extinción de incendios. En esa línea hemos puesto las semillas en estos dos años y pico y ahora vamos a intentar acabar la legislatura con inversiones que van a llevar a los territorios casi 500 millones de euros repartidos por los 106 pueblos de la provincia de Sevilla.

También hemos intentado que esta casa sea conocida. Todo el mundo sabe lo que es un ayuntamiento, todo el mundo sabe lo que es una comunidad autónoma, todo el mundo sabe lo que es la Administración General del Estado, pero sobre las diputaciones hay una especie de nebulosa, por aquello de que la diputación no se vota de manera directa.

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¿Cuáles diría que son los proyectos más importantes en los que está trabajando la Diputación y que querría ver en un estado avanzado al término de esta legislatura?

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Para mí hay una cosa que es fundamental, y es que me gustaría que Sevilla tuviera en todos y cada uno de los territorios una velocidad mínima que permita que la gente quiera vivir donde nació o donde verdaderamente tenga su proyecto de vida familiar.

Para eso hay que discriminar positivamente a unos territorios con respecto a otros. No es lo mismo la velocidad de una ciudad como Sevilla, que tiene 700.000 habitantes, que la velocidad de un área metropolitana sevillana muy potente y que ha crecido en los últimos años, que la velocidad de las segundas y terceras coronas, o incluso de la Sierra Morena o la Sierra Sur sevillana.

Para nosotros son muy importantes las políticas de agua, porque Sevilla tiene dos millones de habitantes, pero no todo el mundo tiene acceso a la misma cantidad y calidad de agua. Por lo tanto, ahí tenemos retos. Pero hay otro que para mí es fundamental, que es el que más me gusta, el que más me apasiona, que sin duda alguna es el reto de la vivienda.

La Diputación había hablado de vivienda a lo largo de los años, posiblemente no lo suficiente, y yo he querido poner en la agenda de los alcaldes el tema de la vivienda como una de sus principales preocupaciones. Hemos invertido e incluso estamos desarrollando en Sevilla un barrio propio con suelo de la Diputación que se llama El Cortijo de Cuarto, donde vamos a activar en torno a 3.000 viviendas públicas. Después estamos activando otras 1.500 viviendas públicas en toda la provincia, de común acuerdo con los ayuntamientos.

Todo por la igualdad de oportunidades de todos los sevillanos, vivan donde vivan. Al final, eso del reto demográfico y la despoblación no puede quedarse solo en un discurso, sino que debe llevar aparejadas políticas encaminadas a buscar el equilibrio territorial.

Todos estos proyectos que enumera requieren una colaboración entre administraciones. Usted ha defendido a menudo esa colaboración como único camino para poder avanzar en algunos de estos asuntos tan fundamentales.

La gente piensa que la lealtad institucional es la cortesía. No, yo no lo creo así. La cortesía la presupongo, por supuesto, independientemente del color político que podamos tener. Esa parte de cortesía la sobreentiendo. El problema de la lealtad institucional es que tenemos que ser capaces de saber a quién nos dirigimos y quiénes son las personas, en este caso la ciudadanía, a la que verdaderamente tenemos que ofrecer proyectos cercanos, decentes y, sobre todo, útiles.

Y ahí es donde verdaderamente entiendo yo la lealtad institucional con otras administraciones, con el propio Ayuntamiento de Sevilla, con la propia Junta de Andalucía, a la que he tenido la oportunidad de tenderle la mano de manera absolutamente sincera para trabajar en un territorio como el de Sevilla, que creo que tiene muchísimas oportunidades.

Desafortunadamente, en la mayoría de los casos no he encontrado esa receptividad. Pero yo no me resisto. Sigo pensando que tenemos mucho que trabajar en el ámbito del turismo, mucho que trabajar en el ámbito de las comunicaciones entre administraciones. Tenemos que trabajar mucho en visualizar el futuro de grandes áreas de oportunidad que generen riqueza y empleo.

Para que los proyectos tengan éxito es necesario un presupuesto adecuado y bien estructurado. ¿Por dónde van las líneas del presupuesto de la Diputación de Sevilla para 2026?

Yo soy un municipalista convencido. No solo por ser presidente de la Diputación —que se supone que es el alcalde de los alcaldes—, sino porque soy concejal desde el año 1995 y voy a cumplir 20 años en la alcaldía. Creo que el municipalismo es una escuela de política. Sería bueno que todos los políticos de todos los niveles pasaran por el ámbito de lo local.

Por eso los presupuestos confían en los ayuntamientos. El presupuesto de la Diputación confía en los alcaldes y las alcaldesas, y creo que no necesitan un gran tutelaje, sino que conocen como nadie los problemas de su pueblo y son quienes pueden plantear los mejores diagnósticos y las mejores soluciones.

Por lo tanto, una parte muy importante del presupuesto va destinada a repartir recursos para que los ayuntamientos, cada uno en función de su casuística, puedan aplicarlos de una manera coherente y razonable. Hay otra parte muy importante del presupuesto dedicada a la política social, la dependencia y la ayuda a domicilio, donde gastamos casi 100 millones de euros en los municipios de menos de 20.000 habitantes de la provincia. Y después hay numerosos planes supramunicipales.

Respecto al emprendimiento, ¿se puede ser optimista en la provincia de Sevilla?

Yo creo que en el emprendimiento está uno de los grandes retos del futuro. Los datos de la universidad dicen que la mayoría de los jóvenes quieren trabajar por cuenta ajena, pero tiene que haber otro sector de la población que quiera emprender, que arriesgue, que ambicione y que tenga capacidad de inversión. Personas que quieran, como es lógico, obtener un salario económico, pero también un salario emocional para sentirse satisfechas consigo mismas.

Los últimos datos dicen que estamos en un buen nivel de convergencia con España y con Andalucía, pero creo que hay que trabajar mucho la conciencia del emprendimiento. Hay que trabajar desde pequeños en los colegios para sacarles a los niños y niñas ese valor que posiblemente lleven dentro.

Creo que una de las grandes asignaturas pendientes es que la sociedad reconozca verdaderamente el trabajo de los emprendedores, que las entidades financieras vean en un emprendedor a alguien valiente, capaz de intentar cambiar oportunidades y mejorar la vida de la gente.

Desde la Diputación también seguimos muy de cerca la incorporación de la mujer al ámbito empresarial. Creo que era una de las grandes asignaturas pendientes en materia de igualdad. Pensamos que una de las cosas más importantes que tenemos que hacer es visibilizar el emprendimiento femenino. La Diputación reconoce a la Asociación de Mujeres Empresarias, reconoce a la Asociación de Mujeres Cooperativistas y organiza conjuntamente con ellas ferias de mujeres emprendedoras. Es decir, hay un contacto directo en el que no solo se les visibiliza, sino que se les reconoce como tal.

Y hay que trabajar mucho la conciliación. Los niños son del padre y de la madre. Las tareas domésticas, lo dice el Código Civil, son de padres y de madres. La atención a ascendientes y descendientes es al 50 %, y o lo hacemos así o la sociedad seguirá quedándose coja. Aunque yo, que soy un optimista compulsivo, valoro lo que hemos avanzado y creo que nos queda poco.

Hay otro tema vital, y más en esta comunidad donde se viven episodios frecuentes de sequía. ¿Cómo abordan desde esta institución este asunto?

El agua tiene que estar dentro del análisis de lo que significa el cambio climático. Hay que partir de la base de que el 80 % del agua que consumimos se la lleva la agricultura. Con lo cual da la sensación de que el principal problema no es el consumo humano, sino el gasto excesivo en otros usos que, cuando llega la hora de necesitar el agua para el consumo humano, hacen que no la tengamos disponible.

Hay que modernizar los sistemas de riego, permitir que el agua reciclada o depurada pueda reutilizarse en el campo, eliminar las fugas en las redes de agua de los territorios y hacer un trabajo de pedagogía y concienciación sobre el consumo.

Y después, aunque tiene un coste, la gente tiene que entender que el agua hay que cuidarla y pagar lo que vale, porque el medio ambiente aporta mucha calidad de vida, pero es costoso y requiere inversión por parte de las instituciones. Y después, cada uno de nosotros, en el ámbito individual, también tiene que invertir en medio ambiente y en nuevos sistemas de agua que nos permitan mirar el futuro con cierto optimismo.

Para que exista cohesión en toda la provincia es necesario que haya conectividad entre los territorios y oportunidades para todos.

Completamente de acuerdo. Los políticos hablamos mucho de reto demográfico, despoblación y afianzamiento de la población en el territorio, pero eso tiene que venir aparejado de oportunidades: servicios públicos de primer nivel, empleo, transporte público, carreteras y conectividad terrestre y digital. En Sevilla estábamos a niveles de conectividad similares a los de París y Londres, con casi un 97 %. Es una buena piedra de toque. Hay que intentar que todos los gestores públicos, alcaldes y alcaldesas, empiecen a poner estos asuntos en su agenda.

Hoy los alcaldes tienen que incluir en su agenda la conectividad, la vivienda, el medio ambiente y el agua. Estos son temas que deben ocupar una parte muy importante de la acción y la preocupación de nuestros dirigentes, ya sean alcaldes, parlamentarios, consejeros, directores generales o ministros. Yo soy un convencido de que la política, cuando verdaderamente atiende los problemas de la gente, es útil. Si atendemos a sus problemas y somos útiles, la gente volverá a creer en la política.

En el tema de la vivienda, que supone un gran problema para muchas familias en la actualidad, ¿qué soluciones se plantean desde su institución?

Hay quien dice que hace falta construir vivienda. Yo no estoy de acuerdo en que haga falta construir cualquier tipo de vivienda. Hace falta vivienda asequible, en alquiler y en venta, para que la gente no tenga que hipotecar su vida y su economía en la adquisición de una vivienda. Hace falta VPO, pero hay que definir qué es VPO, porque, por ejemplo, con la última normativa aprobada por la Junta de Andalucía se permite que una VPO pueda alcanzar un coste de hasta 350.000 euros.

Nosotros hemos sacado un plan, una experiencia piloto que empieza a dar resultados, en la que decimos que una VPO no se puede vender por encima de 115.000 euros y que una VPO en alquiler no puede costar más de 350 euros al mes al inquilino. Lo estamos haciendo dando una subvención de 50.000 euros para que ese coste no tenga que repercutir en la persona que compra la vivienda. En el caso del alquiler, estamos subvencionando hasta el 50 % del coste total.

Si quieres implicar al sector privado, solo puedes hacerlo incorporando recursos económicos y presupuesto. Ahí es donde creo que está la clave. Y como ya hay experiencias en marcha, lo que tenemos que hacer es coger esas experiencias y hacerlas exportables a cualquier territorio. Hay que definir qué es una VPO, ponerle precio, aportar recursos, facilitar el suelo y ponernos a construir desde lo público, creando condiciones, y desde lo privado, invirtiendo y arriesgando, para intentar sacar adelante entre todos ese gran proyecto.

¿Cuáles son los objetivos que se plantea como ineludibles en su mandato?

Uno de ellos es el del Cortijo de Cuarto, donde vamos a construir en torno a 3.500 viviendas públicas directamente promovidas por la Diputación.

Otro punto importante son las becas para universitarios y las residencias universitarias, para que la gente más alejada de la ciudad también pueda desarrollar su talento en igualdad de oportunidades.

Pero, sobre todo, el gran proyecto colectivo es intentar dotar a los ayuntamientos de herramientas e instrumentos para seguir siendo la administración más cercana y más útil a los ciudadanos. Hemos puesto en marcha el Plan Sevilla y espero que se utilicen bien esos 500 millones de euros que hemos repartido.

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