OLEO ALMANZORA no es solo una almazara ni solo una visita turística. ¿Cómo definiría usted la experiencia oleoturística que ofrecen y qué emociones buscan despertar en el visitante?
La experiencia oleoturística que ofrecemos está orientada a la difusión de la cultura del aceite de oliva virgen extra, nuestro producto principal. En Oleo Almazora entendemos el turismo como una oportunidad formativa: buscamos que quienes visitan nuestras instalaciones, normalmente con conocimientos básicos sobre el aceite, finalicen la visita con principios y nociones fundamentales, a menudo desconocidos.
Aunque la mayoría de las personas utilizan aceite a diario —en ensaladas o tostadas—, resulta sorprendente que, siendo España uno de los principales productores mundiales, siga siendo un producto poco comprendido. Por ello, más allá de fotografías, visitas a fincas, olivares o maquinaria, nuestro objetivo es que el visitante aprenda de manera práctica sobre el aceite de oliva virgen extra. Aspiramos a que se marche con información sólida y útil que le acompañe toda la vida y le permita tomar decisiones más conscientes al elegir un aceite, según sus preferencias, necesidades y posibilidades económicas.
Desde su perspectiva, ¿qué diferencia al oleoturismo de otras formas de turismo gastronómico o rural?
El oleoturismo se diferencia de otras formas de turismo gastronómico o rural por su enfoque formativo y el valor de la información que ofrece. Más allá de explicar cómo comprar un aceite o reproducir los mensajes habituales de los medios, proporcionamos un conocimiento riguroso y práctico que acompaña al visitante durante toda su vida.
Nuestras visitas concluyen siempre con una experiencia gastronómica en tres modalidades. En una de ellas se degustan los diez aceites con los que trabajamos, acompañados de formación específica sobre su uso adecuado. El aceite no se limita a ensaladas o tostadas; cada variedad tiene aplicaciones concretas que enseñamos a emplear correctamente.

Asimismo, ofrecemos un desayuno con maridajes de distintos alimentos —bizcochos, frutas, salsas, yogures, repostería y embutidos— combinados con diferentes aceites de forma equilibrada, permitiendo aprender cómo utilizarlos en la vida diaria; por ejemplo, un aceite amargo no debe aplicarse a un alimento ya amargo.
Nuestra propuesta se distingue porque, además de visitas a fincas, explicaciones sobre procesos de producción y observación de maquinaria, aporta un valor añadido basado en el conocimiento. El visitante adquiere formación útil tanto para la compra como para el uso del aceite de oliva virgen extra, permitiéndole tomar decisiones más informadas.
¿Cómo contribuye el oleoturismo a fijar población, proteger el paisaje y mantener vivas las tradiciones locales?
A través de nuestras visitas, los visitantes se forman en aspectos como la recolección de la aceituna, una actividad tradicional transmitida de generación en generación. La promoción del oleoturismo contribuye a que estos saberes perduren, manteniendo vivas las tradiciones, los métodos de elaboración y la cultura del aceite de oliva.
En nuestro caso, se desarrolla en un municipio pequeño, de unas 10.000 personas, generando un impacto directo en la vida local. La llegada de visitantes dinamiza el pueblo y favorece la actividad económica de otras empresas, ya que nuestras visitas suelen complementarse con la oferta cultural del municipio, como la iglesia, la Sala Negra, el castillo de San Juan de los Terreros o la Geoda de Pulpí. De este modo, se impulsa el consumo en bares, tiendas, supermercados y otros comercios locales.
Además, en un entorno rural, el crecimiento del oleoturismo genera sinergias con otros negocios y fomenta la creación de empleo. Gracias a esta actividad, nuestra empresa continúa evolucionando, incorporando nuevos trabajadores. En conjunto, es una iniciativa que impulsa el desarrollo local y fortalece el entorno social, cultural y económico de la zona.
¿De qué manera OLEO ALMANZORA integra la sostenibilidad ambiental, económica y social en su oferta turística?
Contamos con un control exhaustivo que trasladamos a los visitantes. Nuestro sistema de riego eficiente evita el desperdicio de agua, y hemos implantado medidas de protección del bienestar animal, garantizando la conservación de la fauna.
En eficiencia energética, la empresa ha incorporado placas solares y otras medidas para reducir el consumo y mejorar la sostenibilidad, un concepto en constante evolución que también se refleja en el ámbito turístico.
En conjunto, el oleoturismo genera un entorno social y cultural muy positivo, favoreciendo el desarrollo de la empresa y contribuyendo al crecimiento sostenible ambiental y social.
¿Cree que el oleoturismo puede convertirse en un producto turístico tractor para el interior de Almería?
Desde nuestra experiencia, iniciada en 2017 en el ámbito del oleoturismo, hemos podido constatar la progresión constante que ha experimentado esta actividad. Con el paso del tiempo, hemos desarrollado nuevos productos, generado sinergias, impulsado el crecimiento y establecido alianzas con otras empresas.
El oleoturismo, siempre que se plantee desde una perspectiva cultural y formativa, basada en la transmisión de conocimiento, presenta un enorme potencial, no solo en sí mismo, sino dentro del conjunto del sector gastronómico. Ámbitos como el vino, las conservas o la producción de sales ofrecen también amplias posibilidades de desarrollo turístico, y desde Almería trabajamos para fomentar estas sinergias entre empresas del sector.

Se trata de una actividad con una gran proyección, en crecimiento tanto en Almería como en otras provincias. En nuestro caso, además, se ve reforzada por recursos como la Geoda de Pulpí, que atrae a numerosos visitantes. Aunque no todos realizan ambas experiencias, la oleoturística y la geoturística se complementan de forma muy eficaz, generando un valor conjunto muy positivo.
Desde la dirección de marketing, ¿cómo se construye una marca turística alrededor del aceite de oliva?
Cuando iniciamos nuestra actividad turística, detectamos una gran cantidad de información errónea y una comunicación poco rigurosa en torno al aceite de oliva. Desde el punto de vista del marketing, existía una clara carencia en la correcta transmisión de sus valores y características, lo que nos llevó a crear un servicio como el oleoturismo para reforzar su dimensión cultural.
El proyecto parte de una realidad evidente: aunque el aceite está presente en todos los hogares, son pocas las personas que conocen realmente el producto. Esta falta de conocimiento, derivada de la ausencia de formación específica, nos impulsó a desarrollar una iniciativa centrada en la educación y la divulgación.
Con el crecimiento de la actividad, fuimos adaptando los servicios turísticos a las necesidades detectadas en los visitantes, especialmente en relación con el uso adecuado del aceite, más allá de aplicaciones básicas. El aceite de oliva es un producto con múltiples posibilidades y, por ello, nuestras experiencias se han configurado para responder a las carencias culturales existentes en torno a su conocimiento y utilización.
Mirando a 2026, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta OLEO ALMANZORA como proyecto turístico?
De cara a 2026, nuestro objetivo es continuar evolucionando y creciendo en el ámbito del oleoturismo. El crecimiento experimentado en los últimos años, impulsado por el boca a boca y las acciones de marketing, nos permite prever un nuevo incremento de los servicios turísticos, siempre manteniendo un alto nivel de calidad.
Queremos seguir mejorando la experiencia del visitante, integrando las reformas realizadas en nuestras instalaciones dentro de las visitas actuales, con el fin de ofrecer un servicio aún más completo y satisfactorio. Asimismo, estamos trabajando en el desarrollo de un nuevo paquete turístico, innovador y pionero, que se presentará próximamente.
Por último, consideramos fundamental que el oleoturismo se complemente con otras actividades del municipio y su entorno. Esta colaboración resulta clave para atraer visitantes, favorecer estancias más prolongadas en la zona y facilitar el acceso a este tipo de experiencias en un entorno rural como Pulpí.





