24/01/2026

2026, Andalucía: ¿tampoco será un año malo? “ofú papá”
2

Existe en la psique colectiva andaluza una inercia histórica hacia el fatalismo, al menos en los que tengan esa psique, lástima que no son pocos

Te puede interesar

Existe en la psique colectiva andaluza una inercia histórica hacia el fatalismo, al menos en los que tengan esa psique, lástima que no son pocos. Una costumbre adquirida de leer la realidad económica desde el vagón de cola, o más bien, una costumbre de los economistas teóricos, vaticinar siempre las nubes, y nunca los días soleados, por si acaso, pongamos siempre una nube al lado del sol, cómo en los pronósticos del tiempo.

Sin embargo, al analizar las proyecciones y los “datos” que definen el horizonte de 2026 para Andalucía, a fecha de enero, ya 1/12 dentro del 2026, estos nos permiten ir desactivando esa profecía autocumplida negativa, claro está que algún año de corrección o ralentización vendrá, pero no éste, de momento.

- Publicidad -

Ir algo más lento, no significa no avanzar. Éste no será el año del estancamiento, al contrario, los indicadores señalan que estamos ante la consolidación de un cambio de modelo productivo. Si nos atenemos a las cifras de los principales observatorios, Andalucía se presenta este año no como una economía subsidiaria, sino como un “cañón” que, en muchos tramos, tira del nacional, y no el nacional de nosotros.

Recuerden, esto no es un artículo político, sino profesional y desde la sociedad civil, mi opinión sería la misma ante mismos datos, con independencia de las circunstancias políticas.

- Publicidad -

Para desmontar esa psique, basta con mirar el indicador rey (aunque no menos tramposo que el EBITDA, pero es el que tenemos “aceptado”): el PIB. Mientras algunas voces, los de siempre, auguraban una desaceleración por el contexto europeo, el Observatorio Económico de Andalucía (OEA) revisó sus previsiones al alza a finales de 2025, proyectando un escenario optimista de crecimiento del 3,1% para Andalucía en 2026, con base prudencial en el 2,2%-2,3% que otorga el BBVA Research, Funcas o la AIReF. En cualquier caso, rango positivo por dos razones: primero, porque supera las previsiones para la media de España y de la Zona Euro; y segundo, porque nos otorga una confianza antes no conocida ante vaivenes externos. No nos tiran, tiramos, tracción propia. Seguimos convergiendo, mucho pero sería no hacerlo, ¿estamos de acuerdo?

¿Y a cuenta de qué? De una balanza comercial que ha roto sus techos históricos. Según los datos de la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico (Andalucía TRADE), de un signo, y el Ministerio de Industria, de otro, por aquello de la independencia y la imparcialidad, las exportaciones andaluzas cerraron el último ejercicio con un repunte interanual espectacular del 15,3% en meses clave como octubre, superando en más de 12 puntos la media nacional. ¿Más en sólo en cantidad o también en calidad? Las exportaciones no energéticas marcaron un récord histórico superando los 26.000 millones de euros en los primeros tres trimestres. Andalucía ahora vende tecnología, ingeniería, aeronáutica y agroindustria de alto valor añadido, y yo lo he visto como CFO desde dentro.

- Publicidad -

El sector energético, mantiene 2026 con inversiones tangibles, aún no ha llegado la huida de la que tanto se habla a nivel nacional. La “revolución verde” tiene cifras en el balance: la cartera de proyectos de hidrógeno verde contabilizada por la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) estima una inversión total acumulada en torno a los 36.370 millones de euros en el territorio nacional, con Andalucía capitalizando la mayor parte de los grandes valles industriales en Huelva y el Campo de Gibraltar. Solo en el polo industrial de Huelva, la inversión “verde” certificada ha alcanzado récords históricos anuales superiores a los 740 millones de euros, según datos industriales locales. No son maquetas ni fotos.

Esta reindustrialización tiene un reflejo directo en la gran herida andaluza: el desempleo. No olvidemos que a nivel nacional (otro color) también vamos muy bien. Aquí, el optimismo debe ser cauto pero firme, lo de cauto por evitar que mañana nos digan otra vez “Andaluces levantaos”. Las proyecciones de Analistas Económicos de Andalucía (Grupo Unicaja) para 2026 apuntan a una tasa de paro que se reduce hasta el 14,1%, rompiendo el suelo de cristal de las últimas décadas. POR FIN. Positiva, pero a seguir, ya que sigue siendo alta en el contexto europeo. Lo cualitativo es vital aquí: el empleo que se crea en la industria energética y/o tecnológica.

Pero no olvidemos de dónde venimos, por respeto, el sector primario, a menudo el más castigado por la narrativa de la sequía, ha respondido con una eficiencia brutal. A pesar de las dificultades hídricas, el sector agroalimentario andaluz ha mantenido el liderazgo exportador, con un volumen de ventas al exterior que superó los 9.250 millones de euros solo en el primer semestre del año anterior. La tecnificación ha permitido hacer más con menos, manteniendo a la región como la huerta de Europa incluso en condiciones climáticas adversas. Y ya no decir que puede ocurrir con el 2026, un año “sin sequía”.

Resumiendo, para seguir cada uno con lo nuestro, que suma en todo lo anterior, 2026 llega, sin duda, con desafíos globales. Pero afirmar que será un año negativo, o menos positivo (se suele meter en el mismo saco), es taparse los ojos por si acaso. Con un PIB creciendo por encima del 3% (optimista) según el OEA, o al menos al 2,3% (base), un sector exterior disparado al 15% de crecimiento y una inversión industrial milmillonaria en ejecución, Andalucía sigue su camino de crecimiento, que lo malo vendrá sin llamarlo. Está exprimiendo, por fin, su potencial, como el Betis (y lo que me conocen, saben mis preferencias). Datos, y en 2026, a seguir sumando

- Publicidad -

Más noticias

Más noticias